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Pedro de Valencia

 

 

   A los azotados unta algunas veces el demonio con cierto unguento que saca de su botica (1), y se les quita el dolor.

   Que el vicario de la villa de Vera, por estorbar que no llevasen los niños al aquelarre, metió á dormir en su casa mas de quarenta de ellos, y los exorcisaba, y les echaba agua bendita, con lo qual no los podian llevar, y andaban los brujos invisibles al rededor y encima por el tejado, riendo y haciendo ruido. Que una noche que se descuidó exorcisarlos se los llevaron (2) y los azotaron, y que un dia entrando los niños en la escuela y viendo pasar algunas de las brujas que los habian llevado, salieron tras ellos dando gritos y tirandoles piedras. Demás de la fiesta que hacen en los aquelarres, salen dellos á espantar y hacer daño á los que topan por los campos y caminos, y salen á esto invisibles ó transformados en animales de todas suertes. Dicen en un cuento que por espantar á Martín de Amayur, molinero de Cigarramurdí, el alcanzó con un palo á Maria Presona, bruja, la cual dió un muy grande grito, y quedó muy lastimada por algunos dias; y el molinero cayó desmayado ansi como llegó al molino. Cuentan más, que una vez entraron las brujas volando mas de dos leguas sobre el mar, y el demonio guiándolas, el qual levantando la mano izquierda y diciendo: Aire, aire,aire, movió una espantosa tempestad sobre ciertos navios cerca de San Juan de Luz, hasta que clamando los navegantes, Jesús Jesús, y levantando una cruz en alto, los brujos huyeron y cesó la tormenta. Refierense otras salidas y hazañas á este modo. Que el demonio en las juntas les dice las personas que no tienen costumbre de bendecir las mesas, ó no dan gracias despues de comer, para que les vayan á hacer mal, y que para que lo hagan, el les va alumbrando y abriéndoles las puertas y ventanas, y echando sueño en los de casa para que entretanto las brujas (3) hagan sus bailes y canten dentro y quiebren platos y otros daños semejantes. Dicen que los de un aquelarre suelen ir á ver á los de otro quando están juntos, lo qual es de notar por la costumbre antigua, que desde un convite salian calientes á dar grita y hacer chacota á los de otro por acrecentarles la fiesta, y estas idas se llamaban comessationes. Tambien parece tiene semejanza con la Epopteia que se decía ansí al entrar los antiguos iniciados en los misterios á estar viendo como se iniciaban otros nuevos. Que los mas solemnes aquelarres son en las vísperas (4) de las mayores festividades de la Iglesia, en las quales el diablo grande se aparece acompañado de otros menores como de pages, y que entonces primeramente lo adoran con mas solemne admiración. Los brujos se confiesan acusándose cada uno de las obras buenas y de cristiano que ha hecho, como de pecados, res reprendido por ellas. Luego ponen un altar, por dosel un paño negro muy malo y muy viejo, pintado (5) con figuras de demonios; las vestiduras son tambien ansi negras y malas, pero de la forma de los ornamentos, con que se celebra en la iglesia. Revístese el demonio con ellas, y con caliz, hostia, misal y vinageras, canta su misa, oficiándole los demonios menores con voces bajas y desentonadas.

 

(1) Nota que el demonio tiene botica.

(2) Esto es menester se averigue bien, si los sacaron á puertas cerradas, ó si los engañaron y llevaron dormidos i despiertos naturalmente por las puertas; ó si estando allá presentes los cuerpos de los niños en casa del vicario, fueron al aquelarre en sueños y en figura, conforme al segundo modo del discurso.

(3) Parece que no entran más de para burla y juego, pues no hacen daño, que pesen mas, no hurtan cosa de valor, ni hiere, ni matan ni aun despiertan á nadie.

(4) Este es un cuento insufrible por su irreverencia y obscenidad, y del todo es fingido y descubre que todo es bellaquería, y imitación hecha por hombres.

(5) Dificultosa cosa es pintar en negro.

 

El demonio á su tiempo se vuelve á los brujos y les predica, exortándolos á que no sean vanagloriosos en querer otro Dios fuera de el; promételes descanso en la otra vida, y mandales que hagan á los cristianos todo el mal que pudieren. Prosigue la misa, y al ofertorio se sienta en una silla negra, y á su lado la reina del aquelarre con su portapaz que da á besar; vanle ofreciendo todos por sus antigüedades dinero, pan, huevos, que todo lo reciben y llevan los diablos. Acabado el ofertorio, dos brujos que sirven de caudatarios, le alzan la cola y van llegando los demás y van besando debajo della, y el al punto tiene prevenida una ventosidad muy hedionda con que les dá á cada uno, y este es uso suyo ordinario quando le llegan á besar allí. Volviendo á la misa, alza una cosa redonda á manera de hostia, y es como de suela de zapato, en que está pintada su figura, y dice: Este es mi cuerpo. Adóranla todos puestos de rodillas, dándose en los pechos, y diciendo: Aquerragoití Aquerrabesti: que es: Cabron arriba, Cabron abajo; y lo mismo quando alza el caliz, que es como ,de madera, muy negro y feo. Despues los comulga, dando á cada uno un bocado muy negro y muy malo de tragar, y encima un trago de bebida amarga ,que les enfria mucho el corazon.

   Dicen que acabada esta comunion conoce el demonio carnal y someticamente

á todos y á todas, y que llevan para esto á las mugeres una á una á son del tamborin; y que al acabar el acto dan las mugeres un gran chillido, y que á las doncellas las desflora y lastima y hace sangre, y también á los hombres que conoce someticamente. Refiriendo cosas tan torpísimas dicen las relaciones que dejan otras por serio aun mas. Añaden (1) que habiendo cumplido ansí con el demonio, luego todos se mezclan unos con otros, hombres con mugeres, sin distinción de sexos, ni de parentescos. Que el diablo los aparea, y como que los casa, diciendo: Este es bueno para tí, y tu eres bueno para este. Fuera (2) tambien de los aquelarres se suelen juntar á hacer destas torpezas, y en sus casas y en otras partes de dia y de noche ,se les aparece el demonio en figura espantosa, y los conoce carnal mente, y á las mugeres por entrambas partes y muy de ordinario se les va á la cama (3). Maria de Zozaya dijo que dormia con ella casi todas las noches, tratándose como marido y muger, y como que fuese hombre, sin haber diferencia mas de que siempre el demonio tenía las carnes muy frias, que ella no lo podia calentar. Que muchas otras veces sin que sea dia de aquelarre los arrebata el demonio y los lleva á parte secreta y señalada, donde hacen las mismas torpezas con el demonio y entre sí; abrelos y metelos adonde esta durmiendo la persona, á la qual infunde sueño, y ansí sin que lo sienta, la bruja le abre la boca, y le pone dentro una parte de pellejo de sapo con sus polvos, ó le unta otras partes del cuerpo diciendo: El Señor te dé mal de muerte, ó tal enfermedad por tanto tiempo; y lo que dice se cumple. Que confesaron nombrando en particular gran número de personas que habian muerto en esta forma, y refierense algunas muertas, entre ellas como Graciana de Berrenechea reina del aquelarre de Cigarramurdi, por celos que tuvo de Mari Juana de Odia de los amores del demonio, alcanzó licencia y la mató.

   Que á los niños tiernos los chupan por el sieso y por la natura, apretándolos recio con las manos, y les pican con alfileres en otras partes, y los chupan por alli la sangre, estando presente el demonio que las incita y les dice: Chupa y traga eso que es bueno para ti.

 

(1)A esto parece que van enderezadas todas las brujerías.

(2)Juntas extraordinarias y particulares.

(3) Parece disfraz de alguno.

 

Que á otros muerden y ahogan por la garganta, y á los mayores á quien no pueden chupar é ahogar tan facilmente, los azotan con espinos é mimbres retorcidos, y que ellos no se pueden quejar, porque el demonio se los tiene encantados. Que en las confesiones dicen los nombres de los niños que han muerto, y de sus padres. Tambien cuentan las relaciones en particular niños y personas que mataron echándoles polvos en las migas, ó dandoles manzanas envenenadas.

   Lo que se cuenta largamente en la relación de como los brujos desentierran á brujos que mueren, y á niños que ellos han muerto y á otras personas, como los desquartizan sobre las sepulturas, y dexando en ellas las tripas, y lo demás y las sepulturas compuestas por mano del demonio, de tal suerte que no se puede echar de ver que se hayan movido, cargan de los quartos y los llevan al aquelarre, y allí los comen parte cocidos, parte asados y parte crudos; que el demonio come el corazón, y que les dan parte á los sapos vestidos, los quales rifan sobre las mesas como perros. Que los brujos comen de todo ello con mayor gusto que de capones, aunque la carne esté podrida y hedionda. Que señaladamente es más sabrosa la de los brujos, y la de varones más que la de mugeres, y que esto suelen hacer de los cuerpos de sus padres y hijos y parientes. Que la reina del aquelarre recoge y guarda y lleva á su casa, como derechos que le pertenecen, todo lo que sobra, y lo come en compañia de los que en su familia son brujos. Que también hacen extraordinariamente otros banquetes de estos entre brujos. Esto es ageno de toda verisimilitud, y aun creerlo es cosa inhumana porque excede en abominación y crueldad horrenda todo lo que los poetas se alargaron á fingir de los ciclopes y lestrigones, y quanto se cuenta de los brasiles y caribes antropófagos. Añaden mas, que los huesos desta carne se guardan para el siguiente aquelarre, y que los cuecen con cierta yerba llamada en vascuenzo belarrona, que tiene virtud de ablandarlos como nabos. Que parte dellos comen, parte machacan el demonio y los brujos en un mortero y exprimiéndolos entre paños, recoge. Que (1) en estas ausencias no las echan menos los maridos en las camas, ni los de casa y vecindad, porque el demonio echa sueño á los maridos, y porque en lugar de la ausente queda un demonio representando su figura, respondiendo y dando satisfacción á quien la busca. Que despues que ella vuelve le cuenta quien la ha buscado, y lo que ha pasado, porque se conserve el secreto.

   Que la noche de San Juan, despues del aquelarre los lleva el demonio á la iglesia, y se la abre, y quedándose él fuera, ellos entran y hacen muchas ofensas á la Santa Cruz (2) y á las imagines de los santos.

   Que algunos días del año los brujos por ofrecer al demonio la ofrenda de que él mas gusta, van á las iglesias de noche cuando hace más escuro, llevando una luz que no luce sino por ellos. Un brujo dice que es hecha del brazo izquierdo un niño que haya muerto sin bautismo (3): que esté encendido por la parte de los dedos de aquella calidad de luz. Que abren las iglesias, entran y desentierran, y en una cesta que cada uno lleva recogen los huesos y los sesos podridos de los dlfuntos; y esto le ofrecen en el aquelarre al demonio, haciendole tres reverencias, y diciendole ciertas palabras.

 

(1) De esto se dice mucho en el discurso.

(2) ¿Como se llegan tanto á la Santa Cruz y otras veces los espantan y ahuyentan con sólo nombrarsela?

(3) Cosa increible y que casi repugna. Van siempre haciendo como ellos, solos puedan testificar, y que no haya evidencia que alegar contra sus ficciones.

 

El lo recibe y recoje en un su esporton y lo masca y come alli con unos dientes fortisimos y muy blancos, con grande sabor; y tambien á los brujos les da gracia y fuerza para que á su imitacion coman dello, y aun le ruegan que les de parte.

   Que la potestad de hacer ponzoñas es tenida por grande dignidad. Que el demonio aparta á los que hace merced della, y los lleva al campo con azadas y costales para recoger cantidad de sapos, hongos, y otras sabandijas, y cosas de que se componen unguentos y polvos venenosos. Que para hacerlos desuellan los sapos mordiendo y tirando el pellejo con los dientes en manera asquerosisima, etc. Que hechos los venenos los reparten á como cabe á cada uno, y con ellos después destruyen frutos, matan ganados y personas. Que para hacer estos daños iban en compañia del demonio, llevando un Miguel de Goiburu la caldera del demonio, que es de cuero(1); y en ella gran cantidad de polvos, de que el demonio va esparciendo á puños por las heredades con la mano izquierda en cierta forma y diciendo: polvos, polvos, pierdase todo, ó pierdase la mitad, segun quiere que sea el daño, y que los brujos repiten, como en letania las mismas palabras, añadiendo: Salvo lo mio; mas no por esto dejan de padecer el mismo daño (2) las heredades de los brujos que las demás. Dicen que hacen esto quando corre solano y hay bochorno, que las espigas no granan y las castañas enferman y se ponen mustias. Que por dar gusto al demonio, haciendo mal á los cristianos no reparan en el daño propio. Que enojados por causas particulares é inducidos por el demonio hacen enfermar ó matan á las personas, para lo qual piden en el aquelarre licencia y favor al demonio que se la concede y los acompaña, alumbrándolos con su tercero cuerno, y guarda el demonio en una redoma el agua que sale, que es clara y amarilla, y el cisco destos huesos y los sesos que sobran los recogen los demonios menores y hacen dellos unos polvos muy ponzoñosos. Que el agua amarilla es de mucha estima porque es de presentisimo y eficadisimo veneno mortal. Que el demonio por gran favor da una poca della á los brujos mas privados. Que quiso dar á beber della á Maria de Iriat, bruja, la cual no quiso gustarla, aunque por asegurarla bebió el demonio, y diz que no se murió.

   Dase fin con el cuento de Maria de Zoçaya, que saliendo un clérigo á caza en Renteria, le dijo: Señor compadre, mate muchas liebres para que nos dé lebrada á todos; y luego se untó con el agua verdinegra, y lo siguió, y á ella la convirtió el demonio en liebre, que huyendo á los galgos los burló y cansó todo el dia, y volvieron á casa sin caza ninguna. Parece dicen, que les hizo esta burla no solo aquel dia sino otras veces. Esta seria alguna liebre ligera de las que llaman los cazadores desanimadas, y oponenle á la triste vieja toda aquella ligereza. Ya dige en el discurso algunas dificultades deste cuento.

   Conteniendo la relación de Logroño todo lo dicho y otras particularidades, se dice en la aprobación para que se imprimiese. Y ninguna cosa de la dicha sumaria relación es contra nuestra santa fé católica y buenas costumbres cristianas, antes muy verdadera y necesaria que venga á noticia de todos los fieles, para desengaño de los engaños de Satanás. Dios nos libre del y dellos.

 

(1) Notable desatino; otra vez nos dirán si la sanen es de paño ó lienzo.

(2) Bien claro parece por aqui que por jactancia de su poder mienten los miserables, y se atribuyen los males de pena que Dios embía para castigo y que obra por medio de causas naturales, qua les son vientos, yelos, granizos, etc,

 

   En el discurso procedí por cada opinión, disputando y condescendiendo con todas en quanto á lo posible, y en quanto á algunos casos antiguos y raros que Dios haya permitido para grandes fines y ejemplos, y que están autorizados con testimonios, que merezcan fé ¿cerca de cosas tan exorbitantes; pero en cuentos de tiempos y autoridades inferiores, y particularmente en estos de Logroño, todo mi sentimiento y afecto se inclina á entender que aquellas hayan sido y sean juntas de hombres y mugeres que tienen por fin el que han tenido y tendrán todos los tales en todos los siglos, que es torpeza carnal: y que los que concurren á ellas, cevados en el vicio, están como furiosos y endemoniados fuera de sí, como vemos, que les acontece á algunos hombres en amores y amancebamientos, que parece que llevados con violencia de espiritu inmundo de fornicación, no son señores de sí. Siguiendo estos vicios y guiados destos espiritus se van los brujos y brujas por sus pies á las juntas, ordinarias y extraordinarias que dice la relación, y procuran meter en el juego niños y niñas, como más faciles de cazar, y como manjar de más gusto para sus intentos. El demonio como en grangeria suya andará cuidadoso y los alentará y ayudará extraordinariamente para que acometan qualquiera desatino: pero no entiendo que se aparece, ni que interviene en forma visible, ni que ellos vuelan, ni hay otra obra que se pueda calificar por más que humana y natural. Ansí seria de parecer que las diligencias inquisitivas se enderezasen todas á averiguar esto, que si se hiciese, sospecho que se habia de descubrir y coger el cabron mayor de cada aquelarre, y el hierofanta destos nefandos misterios, y que se manifestarian oculta decoris. Convendrá que quando los reos se van á declarar aquellas sus monstruosidades de vuelos y transformaciones y lo demás, que no sean oidos ni tenidos por confitentes, sino por negantes, que dicen de propósito disparates increibles para encubrir la verdad y porque los dejen, y porque desde la primera es muy propio á las mugeres y á los hombres como ellas alegar para escusación y para aligerar sus culpas: Serpens decepit me, el diablo me engañó, combatiendome con tan estrañas y fuertes máquinas como la que digo, y asi no es mucho que me haya rendido. Puede ser que el pacto sea entre ellos, y que estén de acuerdo de confesar siempre tales cosas antes que lo cierto, pues se conforman tanto. Y este modo de entender no excluye los veneficos ó veneficas, ni las unciones para dormir y soñar. Esto me parece, salvo etc. et sub correccione Santae Eclesiae Romancae.

 

  


FICHA: Segundo discurso de Pedro de Valencia acerca de los brujos y de sus maleficios / M.S. y S.  P. 445-454 ; 24 cm
En : Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. - Madrid : Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. -Tercera época.. - T. XV (julio-dic.,1906), p. 445-454.

 


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