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Gabriel y Galán

 

Sólo para mi lugar  

   

 (Versos leídos por su autor ante el pueblo de Guijo dé Granadilla, al recibir el honroso título de hijo adoptivo del mismo. 13 de Abril de 1903.)

 

EL Guijo tiene otro hijo

desde este grato momento:

¡Yo soy el hijo que al Guijo

le da vuestro Ayuntamiento!

   Pueblo que obsequia a mi poeta,

es pueblo con intuiciones,

con instinto que interpreta

del Arte las creaciones;

pueblo que sabe pensar,

pueblo que sabe sentir,

pueblo que se sabe honrar,

pueblo que aspira a vivir;

   pueblo discreto que advierte

que sin cultura es suicida,

porque la ignorancia es muerte,

porque la cultura es vida.

   Pueblo que ama la belleza,

es pueblo con ideales,

con instintos de nobleza,

con jugos sentimentales;

   pueblo con orientaciones,

pueblo con ricos alientos,

pueblo donde hay corazones

y donde hay entendimientos;

   pueblo que el alma conquista

de quien la suya interpreta,

pueblo que es también artista,

¡Pueblo que es también poeta!

 

 

¡Ese es el Guijo, señores;

pueblo que el pan conquistando

va entre ríos de sudores

trabajando, trabajando;

   pueblo que brega y se afana

con esfuerzos singulares

para que el pan de mañana

no falte de sus hogares;

   y holgando alegre este día

después de la brega dura,

celebra con alegría

una fiesta que es cultura.

   Fiesta que me ha dedicado

un celoso Ayuntamiento

para quien tengo guardado

profundo agradecimiento.

   Una fiesta que es más bella

porque en ella no hay pasiones,

ni hay ruines miras en ella,

ni luchas, ni divisiones,

   Veros hoy aquí reunidos,

me causa el mayor placer.

¡Siempre en paz y siempre unidos

os quisiera á todos ver!

   ¡Odiad esas luchas ruines

y esos empeños mezquinos

que llevan á malos fines

por detestables caminos!

   ¡Odiad esas divisiones

que a los pueblos desbaratan,

porque encienden las pasiones

y toda obra buena matan!

   Seguid mi honrado consejo,

porque pueblos divididos,

dice un adagio muy viejo

que serán pueblos perdidos.

   La guerra abate y quebranta,

la paz eleva e ilumina;

¡Todo la paz lo levanta!

¡Todo la guerra lo arruina!

   Odiad a todo enemigo

de la paz y de la unión,

porque la guerra es castigo,

principio de perdición.

   Lejos del Guijo, muy lejos,

un mal enemigo habita

que da perversos consejos

cuando los pueblos ,visita.

   Nunca semilla bendita

viene su mano sembrando:

torpe cizaña maldita

suele venir derramando.

   ¿Extrañaréis si no digo

por vuestro bien e interés

el nombre de ese enemigo?

¡Pues la Política es!

   La Política de ahora

que al bien ajeno no aspira;

la Política traidora,

que es una inmensa mentira.

   Viene promesas haciendo

que nunca piensa cumplir;

favores viene pidiendo,

mentiras viene a decir.

   Y cuando triunfa y se aleja

para hundirse en la ciudad,

la guerra en los pueblos deja

y ella se lleva la paz.

   Que venga, sí, cuando quiera,

servidla como queráis,

pero por una embustera

jamás vuestra unión rompáis.

   Porque pueblos bien unidos

son pueblos bien gobernados,

pueblos al bien dirigidos,

pueblos bien administrados;

   y está en la paz la riqueza,

y está la fuerza en la unión,

y en la guerra la pobreza,

la ruina y la perdición.

 

 

   Siempre hacia el Guijo he sentido

amor de alma agradecida:

mis hijos aquí han nacido

y aquí vivo yo mi vida.

   Y no habéis imaginado

lo mucho que os agradezco

que todos me habéis tratado

tal vez mejor que merezco.

   Yo he procurado también

vivir con todos leal,

siempre aconsejando el bien,

siempre detestando el mal;

   y si en mi mano estuviera,

sabed que yo no dejara

discordia que no rompiera

ni rencor que no acabara.

   Por eso orgulloso creo

que digo verdad si digo,

que entre vosotros no veo

nadie que sea mi enemigo.

   Siempre el Guijo me ha inspirado

sincera y gran simpatía,

pero sabed que ha aumentado

notablemente este día.

   El Guijo tiene otro hijo

desde este grato momento.

¡Yo soy el hijo que al Guijo

le da vuestro Ayuntamiento!

   ¿Me recibís desde hoy

por vuestro adoptivo hermano?

Pues bien, ya sabéis que soy

desde ahora vuestro paisano.

   ¡Gracias, al Ayuntamiento!

Gracias al pueblo del Guijo!

No hay en mi merecimiento

para adoptarme por hijo.

   Mas esta Corporación

lo manda así, y obedezco;

acepto la distinción

mas sé que no la merezco.

   Yo no soy más que un poeta

que vuestros hondos sentires

enamorado interpreta

con vuestros propios decires.

   Yo no hago más que cantares

que pintan vuestros amores,

la paz de vuestros hogares,

la hiel de vuestros dolores.

   Canto ese cielo divino

donde con Dios viviremos,

si de la vida el camino

con honradez recorremos.

   Canto esos campos en calma,

donde el Señor ha vertido

soledades para el alma,

deleites para el sentido

   Campos de donde han tomado

dulzuras mis canturías,

campos que han dulcificado

mis tristes melancolías;

   Campos que han sido testigos

de mis dolores secretos,

campos que son mis amigos

más leales y discretos.

   Campos de donde esperamos

el pan que nos alimente,

campos que todos regamos

con sudor de nuestra frente.

   Campos donde agradecido

debe todo hombre exclamar:

¡Bendito el Dios que ha podido

tantas grandezas crear!

   Eso entre vosotros vi

Y eso en mis versos canté.

¡Qué sepan lejos de aquí

lo que en el Guijo encontré!

   Seguid vosotros marchando

del bien por las anchas huellas,

que yo seguiré cantando

vuestras virtudes más bellas.

   Yo haré que lejos, muy lejos

todos seáis admirados;

pero seguid mis consejos,

que son consejos honrados.

   Vosotros, graves varones,

que jefes sois de un hogar;

mirad que vuestras acciones

los hijos han de imitar.

   Mirad que el jefe que mande,

entero al cargo se ofrece,

y tiene un deber más grande

que el súbdito que obedece.

   Y rey que ha de gobernar,

si respetado ha de ser,

debe a los suyos guiar

por la senda del deber.

   Se debe al hijo querido

algo que al alma alimenta,

algo que es más que el vestido

y el pan que el cuerpo sustenta.

   Hijos sin Dios educado,

no es hijo respetuoso,

ni puede ser hombre honrado,

padre amante y buen esposo.

   Hijo que no ha recibido

Cultura de racional,

es un salvaje vestido

con traje de hombre social.

   Primero es niño insolente,

Groseramente procaz,

dañino y desobediente,

desvergonzado y audaz,

   Más tarde será un mozuelo

de esos sin Dios y sin padre,

de esos que escupen al cielo

y escupirán a su madre.

   Y luego un mozo perdido,

provocativo y vicioso,

con un corazón podrido

y un cerebro tenebroso.

   Los hijos que ahora criáis

no son esos, a fe mía,

pero si no vigiláis,

ya lo serán algún día.

 

 

   Vosotras, fieles y honradas

esposas de alma ejemplar;

las que vivís consagradas

al gobierno del hogar,

   las que al esposo adoráis,

las que mitigáis sus penas,

las que a llevar le ayudáis

la carga de sus faenas;

   las que en sus horas sombrías

sois su consuelo mejor,

las que de sus alegrías

sois la alegría mayor;

   las que, si enfermo le véis,

junto á su lecho veláis,

y el sueño por él perdéis,

y al cielo por él rogáis,

   y al ver su salud perdida,

sois, con afán generoso,

capaces de dar la vida

por la salud, del esposo...

   Vosotras, que compañeras

sois suyas tan diligentes,

sed también sus consejeras

benévolas y prudentes.

   Dadle con vuestros amores

luz que le sirva de guía

y perdonad sus errores

si alguna vez se extravía.

   Dejad que gobierne y mande,

porque él es rey del hogar

y fuera un pecado grande

derecho tal usurpar.

   Dadle consejos de amiga

con amoroso decir,

pues lo que amor no consiga,

¿quién lo podrá conseguir?

   La paz en casa sembrad

y reine en ella ese nombre,

porque una casa sin paz

es el infierno del hombre.

   Brindadle paz al esposo,

sed su perenne consuelo,

y ese infierno tenebroso

convertiréis en un cielo.

 

 

   Vosotras, madres del Guijo,

fuente de oscuras hazañas,

las que tuvisteis un hijo

dentro de vuestras entrañas;

   las que supisteis cuidarlo

entre desvelos y penas,

las que supisteis criarlo

con sangre de vuestras venas;

   las que debéis siempre ser

el ángel de vuestro hogar,

las que enseñáis a creer,

las que enseñáis á rezar;

   las que vivís suspirando

con afanes infinitos,

noche y día trajinando

por el pan de los hijitos,

   y _con semblante risueño

su mitad les entregáis,

y si el pedazo es pequeño

también el vuestro le dais;

   vosotras, madres amantes,

fuentes de amores benditos,

¡vivid siempre vigilantes

por el bien de los hijitos!

   Quien tanto los sabe amar,

¿ha de tener corazón

para dejarlos marchar

por sendas de perdición?

   Prenda que son tan queridas

y cuestan mil sacrificios,

¿quién querrá verlas hundidas

en el fangal de los vicios?

   ¿De qué servirá criados

con cariño maternal,

si logra el vicio arrojados

a los abismos del mal?

   ¡Ay de la madre que olvida

lo que Dios le ha confiado!

¡Ay de la que trae a la vida

un blasfemo o un malvado!

   Porque si esa madre ha sido

culpable de tanto mal,

de Dios le caerá en su oído

esta sentencia fatal:

-¡No fuiste mujer bendita

que al mundo dio un hijo bueno!

¡Fuiste víbora maldita.

que al mundo distes veneno!

   Madres amantes del Guijo,

madres celosas y buenas,

las que dierais por un hijo

la sangre de vuestras venas,

   las que lucháis por criados

como azucenas lozanas,

¡no os olvidéis de educarlos

con enseñanzas cristianas!

   En nombre del Poderoso

que quiso el mundo crear

y de un soplo portentoso

pudiera el mundo arrasar;

   en nombre del Dios clemente,

del padre de los mortales,

cuya mano providente

derrama el bien a raudales;

   en nombre del que amoroso

salud y pan nos envía

y desde ese cielo hermoso

nos manda la luz del día;

   en nombre del que las plantas

hace en los campos crecer

y en ellos bellezas tantas

pródigo sabe verter;

en nombre del Dios eterno,

del que del Cielo es la llave,

del que arroja en el infierno

lo que en el Cielo no cabe...

   yo os pido, madres cristianas,

que no entreguéis los hijitos

a libertades insanas,

fuentes de vicios malditos.

   Yo os pido, madres amantes,

que a los hijos protejáis,

que siempre estéis vigilantes,

porque si en ellos fiáis,

   en los abismos abiertos

del mal los veréis caídos,

y es menor mal verlos muertos

que conocerlos perdidos.

   No me digáis que ninguna

verlos perdidos quisiera,

pues sé que no hay madre alguna

que tenga entrañas de fiera;

   pero alguna puede haber

que no se pare a pensar

que hay un modo da querer

que es un modo de matar.

   Cariños mal entendidos.

y locamente otorgados,

hacen más hombres perdidos

que hombres juiciosos y honrados.

   No quiere bien quien halaga

pasiones que en otro viere:

¡el que mayor bien nos haga,

aquel es quien más nos quiere!

   Y siendo un bien singular

la educación que nos den,

querer bien es educar,

porque es hacernos gran bien.

   Sólido bien verdadero

que al hijo que lo comprenda,

le valdrá más que el dinero,

le valdrá más que la hacienda.

   Honradas madres del Guijo:

si amáis al pueblo también,

no le deis un sólo hijo

que no sea un hombre de bien.

   Vivid, vivid educando,

vivid, vivid reprendiendo,

noche y día vigilando,

noche y día corrigiendo.

   Poned, el alma en la empresa

de dar buena educación,

que precisamente es esa

vuestra principal misión.

   ¿Reglas queréis y lecciones

para ese fin conseguir?

Pues sólo en cuatro renglones

se ,pueden todas reunir:

   El hijo en casa ha de ver

ejemplos de bien obrar,

ejemplos de bien querer

y ejemplos de bien hablar.

   Y basta, cristianas madres,

porque bien debéis saber

que lo que fueron los padres

los hijos luego han de ser.

   Y si bien los educáis,

mañana os respetarán,

y si pan necesitáis,

pan y cariño os darán.

 

 

   Doncellitas guijarreñas:

dijo verdad el que dijo

que sois sanas y risueñas

como los campos del Guijo.

   Sus rosas os dan colores,

aroma os dan sus violetas,

sus mozos os dan amores

y os dan versos sus poetas.

   Sois la luz y la alegría.

de vuestros limpios hogares,

la gala y la poesía

de las fiestas populares.

   Sois la mayor hermosura

que nuestros ojos recrea;

sois la gentil donosura

que nuestro pueblo hermosea.

   Gloria de vuestros paisanos,

orgullo de vuestros padres,

honor de vuestros hermanos,

carilla de vuestras madres.

   Del rudo trabajo amigas,

a él os entregáis sin quejas,

hacendosas como hormigas,

laboriosas como abejas.

   Sois las palomas torcaces

que en los montes guijarreños

arrullan nuestros solaces

con arrullos halagüeños.

   Sois juventud y alegría,

sois vida fresca y lozana,

sois amor, ,sois bizarría,

¡sois la ,mujer del mañana!

   Tenéis toda la belleza.,

todo el gracioso buen ver

que puede Naturaleza

dar á un cuerpo de mujer.

   Mas esa gran hermosura

no es vuestra prenda mejor:

hay otra más alta y pura,

hay otra de más valor.

   ¿Conocéis esa lozana

flor de exquisita bondad?

Pues es la virtud cristiana

que se llama honestidad.

   ¿Veis una rosa muy bella,

pero con muy mal olor?

Pues eso es una doncella

Sin la virtud del pudor.

   El pudor es el aroma

del alma de la mujer:

con él, es una paloma,

pero sin él ¿qué ha de ser?

   Un aborto abominable

que inspira pena y horror;

una mujer despreciable

para todo hombre de honor.

   Carne que el vicio ha comprado,

alma al demonio vendida,

un trapo roto y manchado

que se pisa y que se olvida.

   Simpáticas guijarreñas:

si dijo verdad quien dijo