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Este era mi deseo: ser muy sabio,
Llevar
mi fama al contrapuesto polo,
Hacer
colgar los hombres de mi labio,
Robar el plectro al
inflamado Apolo,
y
lograr el renombre de Poeta
Mas
brillante, que el polvo del Pactólo.
¿A que Tiron la adulación
no inquieta,
De
la futura gloria premio vano,
Que
al obstinado estudio le sujeta?
La noche apenas al desvelo
humano
Brindaba
con su paz, y á los mortales
Dulce
apartaba del trabajo insano,
Negado al blando sueño, los umbrales
Del
aposento lóbrego me hallaban,
Do
puesto di á mil nombres inmortales.
Los senos de la tierra
descansaban
En
un silencio universal sumidos,
Que
ni los blandos zéfiros turbahan:
Y yo , en doctas vigilias
consumidos,
Los
momentos de paz, hasta la aurora
Dilataba
el trabajo á mis sentidos.
Atónito tal vez con la
sonora
Trompa
del que no tiene patria cierta,
Me
inflamé entre la lumbre que atesora.
Hallábala tal vez en la
encubierta,
Si
grave usurpación del Mantuano (1) ,
Que
al gentil imitar abrió la puerta.
Docto Catúlo , Horado
sobrehumano,
Y
el que el Ponto humanó con su blandura,
Mas
dulce quanto al bien menos cercano,
Al solícito ingenio,
donde apura
Su
conato el saber, mas llana hacían
La
del Parnaso, inaccesible altura.
Las obras al deseo respondían:
Que
aunque medroso, emulación y gloria
La
pluma entre los dedos me ponían.
¿ Y logré, por ventura,
meritoria
Hacer
solicitud tan desvelada,
Por,
mas que guié á la inmortal memoria?
(1)
Es bien sabido. que Virgilio fue un admirable imitador de Homero.
Macrovio empleó todo el libro quinto de sus Satumales en manifestar
la destreza de sus imitaciones.
En números la voz aprisionada
Me
lleva á la prisión de la miseria,
Si
mi razón no acude apresurada:
Que, cierta ya del gusto
de su Hesperia
Me
abdicó de la suerte de mi genio,
Dando
á mi estudio interesal materia.
En vano fía en el favor
Cilenio
La
heredada pobreza hallar socorro,
Que
avive el fuego en el ardiente ingenio.
Apláudese lo escrito, por
el corro
Resuena
la alabanza; mas ninguno
Cubre
el aplauso con dorado forro:
Y el mísero poeta, poco
ayuno
Del
viento del aplauso, lo va acaso.
Del
sustento á sus fuerzas oportuno.
No fue Jurisperito
Garcilaso,
Y
oprimiérale el hambre, si en sus gentes
No
hallara patrimonio, o fuera escaso.
Astréa que huyó al
cielo, hace prudentes
Por
vanas imprudencias del recelo,
Que
inventó los dominios diferentes:
Y aquel que obliga á
descender del cielo
La
inspiración divina que le inflama
Es
en poco tenido acá en el suelo.
Detesta la maldad, la
virtud ama,
Sus
dones acredita, y cuidado
Recomienda
su precio, y los derrama.
Este no es exercicio
provechoso
Al
causídico estruendo se someta,
Y
esfuerce los delitos animoso:
Que si tuerce la ley
quando interpreta
Su
espíritu flexible, y por la suma
Del
oro abriga un vicio, no es poeta.
El irá descansado, por su
pluma,
En
el hinchado coche, y en sus arcas
Crecerá
la moneda qual la espuma.
¡Quan poco debe á las
fatales parcas
Quien
de ellas, al nacer, recibe el fuego
Del
aliento que canta á los Monarcas!
Hará inmortal en el
divino pliego,
Que
dictaron las Musas al Magnate,
Que
disipa la plata en vano juego;
Y no podrá alcanzar un
vil rescate
De
su necesidad, del que sus perros
Regalará
con indio chocolate.
Con todo ,en mí sufriera
yo estos hierros,
Por
ver ,siquiera hambrienta á toda Lyra, ,
Que
intima :al gusto y la razón destierros.
No el cielo :á muchos el
fervor inspira,
Que
hace divino al Vate, y se descubre
A
cada paso quien en sí le admira.
Qual suele sacudir el
fresco Octubre
La
lluvia de las hojas que desprende,
Y
dellas los desnudos campos cubre,
Que si corre enojado el
viento, y hiende
La
esfera clara, á obscurecerla llega
La
innumerable suma que desciende:
No menos abundante el orbe
anega
La
poética turba que le oprime,
Que
á todo trance su furor despliega.
Este canta su amor, aquel
le gime,
Trabajos
al Estado convenientes,
Con
que se aumente su poder y anime.
Tal se calza coturnos
eminentes,
Que
ofrecen un bufón al gran concurso,
Consejero
de Reyes muy prudentes.
¿Pues que el que trueca
á su escritura el curso,
Y
del soberbio zueco se apodera,
Para
mostrar la pompa en él discurso?
Allí es ver como esgrime
y acelera
Su
lengua en la oración regia y altiva
La
airada magestad de una ramera.
O! tú,. qualquiera a
quien behigna priva
La
suerte del calor que nos endiosa,
Quando
la mente su agudeza aviva;
Si envidias un furor que
no reposa,
y
eres tan infeliz que le deseas,
Porque
en aplauso universal rebosa;
Antes, forzado á
pretender te veas,
Con
mérito y sin sombra en la gran Corte,
Donde
viven con hambre las tareas:
Do el prepotente empeño
es fixo norte,
Que
lleva al puerto á que seguro aspira
Quien
sabe quanto el adular importe:
Donde aunque insta en el
trabajo, y mira
Al
bien común el rústico estudioso,
Al
fin con canas y hambre se retira:
Primero, doctamente
perezoso,
Por
no saber ganar un grave page
Arcaduz
del esclavo poderoso,
Sufras llorando el
inhumano ultrage
De
ver á tus estudios preferido
Un
charla tan , que adula con buen trage:
Antes logres renombre de
sufrido
En
este triste género de afrenta,
Bien
por el gran Cervantes conocido,
Que hacer número intentes
en la cuenta
Del
bando, que en forjar versos malditos
Su
edad consume, y su saber ostenta.
Hiciera Dios no fuesen
infinitos;
Pero
el arte de Apolo es insolente,
y
produce mas vanos que peritos.
¿Dio crédito al aplauso
indiferente
Del
oficioso vulgo un Don Faustino,
Que
le busca, ó le pide ansiosamente?
Basta así: ya su espíritu
es divino,
Sus
versos lo serán, y aun su lucerna
Ya
á la divinidad se abre camino.
No ,fue la de Cleántes
mas eterna,
Bien
ya en el Pesianacto esclareciese (2)
La
ley que al hombre en el vivir gobierna.
(2)
Pesiariacto era el nombre peculiar del Pórtico, ó Stoa , en que
enseñaba Zenon, y dio nombre á su secta. Cleántes, cuya lucerna
quedó en proverbio, le sucedió en la enseñanza, la qual versaba
principalmente sobre la Moral.
Versos ha de escribir mal que nos pese,
Y
mal que pese al arte no habrá caso,
En
que su voz no acuda y se atraviese.
¿De algún Señor la
esposa pare acaso,
Como
acostumbran todas, al noveno?
Al
punto sale nuestro Mevio al paso,
Y muy colmado de
entusiasmo, y lleno
De
sibilino ardor nos pronostica,
Que
el niño tiene traza de ser bueno:
Las glorias venideras le
publica,
Y
si el niño se escapa al otro mundo,
Al
fin valió la adulación que aplica.
¡Ó negra Musa, de saber
inmundo,
Que
va á hacer por medrar, sus cumplimientos
A
las obras de un útero fecundo!
Pero ¿súplenlo , al fin,
los pensamientos?
No
allí elección, no riguroso juicio,
Que
castigue los vanos ornamentos.
Crece en los versos
luxurioso el vicio
Qual
la pompa en la vid de fruto escasa,
Y
pródiga del verde desperdicio:
Y aun si fuera excelente,
aunque sin tasa,
La
sufriera el varón contentadizo,
Que
llanamente por lo bueno pasa.
Rara vez un talento
satisfizo
A
la oreja de Apolo: una excelencia
Ménos
notables los defectos hizo.
Túvolos el de Mantua en
competencia
Del
que formó guerreras las Deidades (3)
Ridícula
invención de antigua ciencia;
Pero neutrales siempre las
edades
Futuras,
sus bellezas admiraron,
Sin
hacer hincapie en las poquedades.
Los versos que divinos ser
halláron
y
nombráron los siglos posteriores,
Al
autor que los hizo no agradáron;
Y estima un miserable por
mejores
Los
suyos, y prorumpe enfurecido,
Si
con él no ven todos sus primores.
Sé que nunca un poeta he
conocido,
(Y
he conocido muchos) que no entienda
De
sí ser el mas docto y entendido,
y así salen los frutos de
la hacienda,
Que,
adulándole el grito de la falna,
Hacer
procura, que su nombre extienda.
Escribe mucho, y quanto
escribe ama:
Publícalo
sin tiento, y á la envidia
Luego
achaca las críticas que llama.
Lidia con fieras quien con
hombres lidia,
Que
se tienen por fértiles, mostrando
Su
frente los desiertos de Numidia.
(3)
Nadie niega que hay defectos en la Eneida, á pesar de Escalígero.
Macrovio destinó un capítulo para probar, que Virgilio imitó
hasta los defectos de Hornero, y esto es lo que indica la sentencia
del terceto.
Vocean
todos, que el dichoso bando.
De
aquellos, á quien ama el docto Númen,
Se
dexa apénas ver de quando en quando,
Y todos entretanto se
presumen
Destinados
al bando venturoso,
Probándolo
las resmas que consumen.
Proscríbales un verso
poco ayroso
Por
lánguido, vacío, tardo, ó duro
El
amigo censor dulce y juicioso.
Primero sobre sí llame el
conjuro
De
un vengativo á su venganza atento,
Que
el ceño claro del poeta obscuro.
Le hará ver que es el
Pindo su aposento,
y
en él juntas las Musas eloqüentes
Le
inspiran grave y sonoro acento.
Alegará que oyeron sus
sirvientes
El
reprehendido verso, y le admiraron.
Jueces
de gran razón , é indiferentes!
Que dos profundas damas le
aprobaron
Doctas
en el Francés, y en Geometría,
y
que quatro peynados ya inventaron:
Que un Abate, gran hombre
en Geografía,
Le
alabó la pureza castellana,
Citándole
un Francés que así escribía.
Razón completa, que la
suya allana,
En
tiempos que el dialecto de Toledo
Se
estudia en la leyenda Galicana.
¿A que pobre censor no
pondrán miedo
Testimonios
tan graves y excelentes?
Cruzaráse
los labios con el dedo:
Y reputando así por
eminentes
Sus
luces nuestro ufano mentecato,
Porque
le emulen las futuras gentes,
Hará que abra Carmona su
retrato,
Ó
que. en lienzo avivado por Maella
Cuelgue
en su habitación junto á Torquato.
Con tal gusto ¿que mucho
si descuella
El
arte y de la cítara Española
La
perfección, ya consumada, sella?
De aquí aquella
abundancia que enarbola
Sobre
toda nación sus estandartes,
En
nuestra scena respetada y sola:
Acciones concertadas de
cien partes,
Cuya
unidad no pasa de mil años,
Según
requieren aprobadas artes.
¿Por que ofenderá tanto
á los extraños,
Que
el arte ignoran del exacto Lope,
Nuestra
traza en los cómicos engaños?
¿Tan gran pecado es que
vea en Jope
Embarcarse
una Reyna el circunstante.
y
luego luego en Tetuan la tope?
Señor, que no ha pasado
un solo instante.
En
el arte son siglos bien contados.
“Horacio
lo reprueba. Es ignorante.
"O vos, gran Calderon,
si mis cansados
"Discursos
no tomáis, acaso á enojo,
"Pues
son tanto los vuestros venerados
"Responded: si en el
arte el grande arrojo
“De
escribir sin concierto se mantiene,
“¿Ese
arte en que se funda? En el antojo.
“Lacónica respuesta, y
que conviene
"Bien
con la autoridad de la persona,
"Que
asegurada ya su opinión tiene.
"Mas la naturaleza,
que pregona
"Sus
leyes inviolables, quejaráse,
"Si
á su verdad la execucion no abona.
“Quien tal pronuncia sin
comer se pase.
“¡O
oráculo sagrado! yo dixera,
"(Sufrid
que á replicaras ,me propase)
"Que en vez de
escribir mal, otro eligiera
"Término
á su vivir; pues que el sustento
"No
está solo en el fin ciega carrera.
El vulgo ha de tener
divertimiento:
Es
necio, y neciamente se divierte.
"Diviértase
en buen hora: es justo intento;
"Pero
no ayude yo, quando pervierte
"La
opiion de la patria, á pervertilla,
"Si
excede un tanto á la vulgar mi suerte.
“Fuera de que, si es
necia la quadrilla
"De
la plebe infeliz, del sabio el cargo
"Es
afear el error que la mancilla:
"No el dar por dulce
lo que en sí es amargo;
"Ni
aumentar al doliente la dolencia
"Con
indulgente, ó con infiel descargo.
"Pero,¡ó quanta es
del vulgo la paciencia!
"Quando
con tanta ve, que á su ignorancia
"Se,
atribuye la cómica impudencia.
"Aquel que no
distingue la distancia,
"Que
hay del arte al capricho, solo aprueba
"Lo
que no hace al deleyte repugnancia:
"En lo agradable se
embelesa y ceba:
"Para
él este es el arte, otros ignora:
"Aplaudirá
á Terencio si le eleva,
Y arrojará a Carcino con
sonora
"Salva
de agudo silbo ,si del templo
"No
ve salir ,el héroe que colora (4).
“Quizá mas de lo justo
me destemplo
"En
replicaras ya; pero en la Grecia
"Me
está llamando el memorable exemplo:
"En cuyos espectáculos
la necia
"Turba,
de quien acá sin luz bastante,
“Se
cree, que el arte y la razón desprecia,
"Desde que de la máscara
el semblante
"Eschilo
hizo mejor , y heroycamente
"La
acompañó ,de espíritu elegante,
“Acostumbrada al arte,
é insolente
"La
oreja con el juicio de, su ciencia,
"Mofó
lo escrito mal, é impertinente.
"Tal vez suele ser útil
la insolencia,
"Y
contra los poetas necesaria,
"Y
aun así se ve en ello resistencia.
(4)
El habérsele olvidado a este Trágico Griego hacer salir á
Anfiarao de un templo á vista del espectador, de donde se le suponía
salir, fué causa de que se le silbase la Tragedia. Tanta era la
delicadeza que reynaba en el vulgo de Aténas.
"España en producir extraordinaria,
"Dió
tragedias con arte un tiempo á Roma,
"Y
es hoy, si ella las tiene, opinión varia.
“En la invención sin
repugnancia doma
"Al
resto de la tierra ¿Por que injusta
"Tanta
amplitud en disponer se toma?
“¿Por que, ó gran
Calderon, á la robusta
"Locucion,
y al primor del artificio
"No,
unió sus leyes la prudencia justa?
"La diestra plebe,
como en propio oficio,
"A
atender lo excelente acostumbrada,
"Notará
luego y repugnára el vicio.
"De este modo fué
Grecia amaestrada,
"Y
fuéralo mi España tambien de este,
"Si
plugiera á una Musa venerada.
"Si á la tuya:
indiscreta, aunque celeste,
"Pluguiera,
ó Lope, que corrió sin freno,
"Puesto
que un grado á tu opinion le cueste.
" O! ya siquiera de
tu ingenio ameno
"Recibiera
la patria esta ventura,
"Que
apartara lo propio de lo ageno:
"Siquiera acreditando
su cultura
"Como
un necio imitar acreditáron,
"Siguieran
los demas la senda dura:
"Aquella digo, que
observando halláron
"La
razon' y la astuta perspicacia,
“Que
en cada cosa el ser investigáron.
"Prudente así, y en
aplaudir reacia
"La
plebe, no hoy de Mártires bufones
"A
celebrar corriera la eficacia (5):
"Ni aprobara los míseros
centones,
“Donde
extrangeras frases adulteran
"La
habla de los Saavedras y Leones:
"Que hay hoy
ingenios, que enmendar esperan
"La
corrupcion del arte, corrompiendo
"La
magestad que respetar debieran.
"Tales, tales
perjuicios padeciendo
"Está,
ó buen Calderon , por vuestro antojo
"La
nacion que burlásteis escribiendo:
"Y tales sufrirá con
el sonrojo
"De
tocar su dolencia incorregible,
"Miéntras
que el sol se nos descubra roxo,
"Si el Autor, á
quien todo le es posible,
"No
alguno nos envia que desmiembre
"Portentoso
este daño irresistible.
Paso, sus, que no estamos
en Diciembre,
Ni
su zelo es Romano, ni él mi esclavo,
Para
que impune las injurias siembre.
Si es justo el zelo, su
designio alabo;
Mas
expresar con desvergüenza el zelo,
Porque
ha de hacerse, de entender no acabo:
(5)
Poco ántes que se empezara á escribir esta Sátira se representó
en Madrid con mucho aplauso la Comedia de los siete Durmientes, obra
de Moreto, disparatadísima. Su unidad de tiempo pasa de doscientos
años, y el Gracioso es uno de los siete con nombre de Serapion.
¿Querrá el Don Delicado, que al desvelo
Del
poético ardor se una la flema,
Que
el arte induce, comprimiendo el vuelo?
Pues sepa el ignorante que
se extrema,
Dando
en el vicio opuesto como tonto,
Que
nunca tiene el medio en su poema.
Quando yo ardiente en mi
hipogrifo monto,
Y
le hago ir en parejas con el viento,
Aunque
pez sin escama, vivo y pronto,
¿Privaré al auditorio
del contento,
De
ver qual Se despeña una doncella,
Por
dar á toda la arte cumplimiento?
¿Y en donde hay arte,
como ver aquella
Belleza
ir de peñascos en peñascos
Rodando,
sin que el golpe la haga mella?
¿Vestir las lagartijas de
damascos (6),
Y
que ocupen el monstruo cristalino
De
ochenta naves los pintados cascos?
Desengáñese, y crea que
el camino
De
acertar á agradar, es, el que enseña
Enredo
no creíble y peregrino.
La imitación de la verdad
no empeña,
Ni
es muestra de agudeza en tiempo, quando
La
verdad, por inútil, se desdeña.
(6)
Calderon, describiendo un sitio ameno en una comedia, puso estos
versos
Baxa
por un peñasco
El
lagarto vestido de damasco.
En
lo que creen algunos que se le olvidó distinguir el colon.
La antigüedad me opone, levantando
Sus
obras, y hay defectos garrafales,
No
ménos en Aquíles, que en Orlando.
¿Por que, como aquel
duerme en sus Reales
Casi
hasta el fin, y en su quietud porfia,
Sin
que le duelan los argivos males (7),
No hará Moreto, que la
tropa pia
De
los siete en un punto pase y duerma
Doscientos
años en la gruta fria?
Sufriráse en Hornero
hallar enferma
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