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Juan Pablo Forner

 
 

SÁTIRA

Contra los vicios introducidos en la poesía Castellana

   Este era mi deseo: ser muy sabio,

Llevar mi fama al contrapuesto polo,

Hacer colgar los hombres de mi labio,

   Robar el plectro al inflamado Apolo,

y lograr el renombre de Poeta

Mas brillante, que el polvo del Pactólo.

   ¿A que Tiron la adulación no inquieta,

De la futura gloria premio vano,

Que al obstinado estudio le sujeta?

   La noche apenas al desvelo humano

Brindaba con su paz, y á los mortales

Dulce apartaba del trabajo insano,

   Negado al blando sueño, los umbrales

Del aposento lóbrego me hallaban,

Do puesto di á mil nombres inmortales.

   Los senos de la tierra descansaban

En un silencio universal sumidos,

Que ni los blandos zéfiros turbahan:

   Y yo , en doctas vigilias consumidos,

Los momentos de paz, hasta la aurora

Dilataba el trabajo á mis sentidos.

   Atónito tal vez con la sonora

Trompa del que no tiene patria cierta,

Me inflamé entre la lumbre que atesora.

   Hallábala tal vez en la encubierta,

Si grave usurpación del Mantuano (1) ,

Que al gentil imitar abrió la puerta.

   Docto Catúlo , Horado sobrehumano,

Y el que el Ponto humanó con su blandura,

Mas dulce quanto al bien menos cercano,

   Al solícito ingenio, donde apura

Su conato el saber, mas llana hacían

La del Parnaso, inaccesible altura.

   Las obras al deseo respondían:

Que aunque medroso, emulación y gloria

La pluma entre los dedos me ponían.

   ¿ Y logré, por ventura, meritoria

Hacer solicitud tan desvelada,

Por, mas que guié á la inmortal memoria?

 

(1) Es bien sabido. que Virgilio fue un admirable imitador de Homero. Macrovio empleó todo el libro quinto de sus Satumales en manifestar la destreza de sus imitaciones.

 

   En números la voz aprisionada

Me lleva á la prisión de la miseria,

Si mi razón no acude apresurada:

   Que, cierta ya del gusto de su Hesperia

Me abdicó de la suerte de mi genio,

Dando á mi estudio interesal materia.

   En vano fía en el favor Cilenio

La heredada pobreza hallar socorro,

Que avive el fuego en el ardiente ingenio.

   Apláudese lo escrito, por el corro

Resuena la alabanza; mas ninguno

Cubre el aplauso con dorado forro:

   Y el mísero poeta, poco ayuno

Del viento del aplauso, lo va acaso.

Del sustento á sus fuerzas oportuno.

   No fue Jurisperito Garcilaso,

Y oprimiérale el hambre, si en sus gentes

No hallara patrimonio, o fuera escaso.

   Astréa que huyó al cielo, hace prudentes

Por vanas imprudencias del recelo,

Que inventó los dominios diferentes:

   Y aquel que obliga á descender del cielo

La inspiración divina que le inflama

Es en poco tenido acá en el suelo.

   Detesta la maldad, la virtud ama,

Sus dones acredita, y cuidado

Recomienda su precio, y los derrama.

   Este no es exercicio provechoso

Al causídico estruendo se someta,

Y esfuerce los delitos animoso:

   Que si tuerce la ley quando interpreta

Su espíritu flexible, y por la suma

Del oro abriga un vicio, no es poeta.

   El irá descansado, por su pluma,

En el hinchado coche, y en sus arcas

Crecerá la moneda qual la espuma.

   ¡Quan poco debe á las fatales parcas

Quien de ellas, al nacer, recibe el fuego

Del aliento que canta á los Monarcas!

   Hará inmortal en el divino pliego,

Que dictaron las Musas al Magnate,

Que disipa la plata en vano juego;

   Y no podrá alcanzar un vil rescate

De su necesidad, del que sus perros

Regalará con indio chocolate.

   Con todo ,en mí sufriera yo estos hierros,

Por ver ,siquiera hambrienta á toda Lyra, ,

Que intima :al gusto y la razón destierros.

   No el cielo :á muchos el fervor inspira,

Que hace divino al Vate, y se descubre

A cada paso quien en sí le admira.

   Qual suele sacudir el fresco Octubre

La lluvia de las hojas que desprende,

Y dellas los desnudos campos cubre,

   Que si corre enojado el viento, y hiende

La esfera clara, á obscurecerla llega

La innumerable suma que desciende:

   No menos abundante el orbe anega

La poética turba que le oprime,

Que á todo trance su furor despliega.

   Este canta su amor, aquel le gime,

Trabajos al Estado convenientes,

Con que se aumente su poder y anime.

   Tal se calza coturnos eminentes,

Que ofrecen un bufón al gran concurso,

Consejero de Reyes muy prudentes.

   ¿Pues que el que trueca á su escritura el curso,

Y del soberbio zueco se apodera,

Para mostrar la pompa en él discurso?

   Allí es ver como esgrime y acelera

Su lengua en la oración regia y altiva

La airada magestad de una ramera.

   O! tú,. qualquiera a quien behigna priva

La suerte del calor que nos endiosa,

Quando la mente su agudeza aviva;

   Si envidias un furor que no reposa,

y eres tan infeliz que le deseas,

Porque en aplauso universal rebosa;

   Antes, forzado á pretender te veas,

Con mérito y sin sombra en la gran Corte,

Donde viven con hambre las tareas:

   Do el prepotente empeño es fixo norte,

Que lleva al puerto á que seguro aspira

Quien sabe quanto el adular importe:

   Donde aunque insta en el trabajo, y mira

Al bien común el rústico estudioso,

Al fin con canas y hambre se retira:

   Primero, doctamente perezoso,

Por no saber ganar un grave page

Arcaduz del esclavo poderoso,

   Sufras llorando el inhumano ultrage

De ver á tus estudios preferido

Un charla tan , que adula con buen trage:

   Antes logres renombre de sufrido

En este triste género de afrenta,

Bien por el gran Cervantes conocido,

   Que hacer número intentes en la cuenta

Del bando, que en forjar versos malditos

Su edad consume, y su saber ostenta.

   Hiciera Dios no fuesen infinitos;

Pero el arte de Apolo es insolente,

y produce mas vanos que peritos.

   ¿Dio crédito al aplauso indiferente

Del oficioso vulgo un Don Faustino,

Que le busca, ó le pide ansiosamente?

   Basta así: ya su espíritu es divino,

Sus versos lo serán, y aun su lucerna

Ya á la divinidad se abre camino.

   No ,fue la de Cleántes mas eterna,

Bien ya en el Pesianacto esclareciese (2)

La ley que al hombre en el vivir gobierna.

 

(2) Pesiariacto era el nombre peculiar del Pórtico, ó Stoa , en que enseñaba Zenon, y dio nombre á su secta. Cleántes, cuya lucerna quedó en proverbio, le sucedió en la enseñanza, la qual versaba principalmente sobre la Moral.

 

 

   Versos ha de escribir mal que nos pese,

Y mal que pese al arte no habrá caso,

En que su voz no acuda y se atraviese.

   ¿De algún Señor la esposa pare acaso,

Como acostumbran todas, al noveno?

Al punto sale nuestro Mevio al paso,

   Y muy colmado de entusiasmo, y lleno

De sibilino ardor nos pronostica,

Que el niño tiene traza de ser bueno:

   Las glorias venideras le publica,

Y si el niño se escapa al otro mundo,

Al fin valió la adulación que aplica.

   ¡Ó negra Musa, de saber inmundo,

Que va á hacer por medrar, sus cumplimientos

A las obras de un útero fecundo!

   Pero ¿súplenlo , al fin, los pensamientos?

No allí elección, no riguroso juicio,

Que castigue los vanos ornamentos.

   Crece en los versos luxurioso el vicio

Qual la pompa en la vid de fruto escasa,

Y pródiga del verde desperdicio:

   Y aun si fuera excelente, aunque sin tasa,

La sufriera el varón contentadizo,

Que llanamente por lo bueno pasa.

   Rara vez un talento satisfizo

A la oreja de Apolo: una excelencia

Ménos notables los defectos hizo.

   Túvolos el de Mantua en competencia

Del que formó guerreras las Deidades (3)

Ridícula invención de antigua ciencia;

   Pero neutrales siempre las edades

Futuras, sus bellezas admiraron,

Sin hacer hincapie en las poquedades.

   Los versos que divinos ser halláron

y nombráron los siglos posteriores,

Al autor que los hizo no agradáron;

   Y estima un miserable por mejores

Los suyos, y prorumpe enfurecido,

Si con él no ven todos sus primores.

   Sé que nunca un poeta he conocido,

(Y he conocido muchos) que no entienda

De sí ser el mas docto y entendido,

   y así salen los frutos de la hacienda,

Que, adulándole el grito de la falna,

Hacer procura, que su nombre extienda.

   Escribe mucho, y quanto escribe ama:

Publícalo sin tiento, y á la envidia

Luego achaca las críticas que llama.

   Lidia con fieras quien con hombres lidia,

Que se tienen por fértiles, mostrando

Su frente los desiertos de Numidia.

 

(3) Nadie niega que hay defectos en la Eneida, á pesar de Escalígero. Macrovio destinó un capítulo para probar, que Virgilio imitó hasta los defectos de Hornero, y esto es lo que indica la sentencia del terceto.

 

Vocean todos, que el dichoso bando.

De aquellos, á quien ama el docto Númen,

Se dexa apénas ver de quando en quando,

   Y todos entretanto se presumen

Destinados al bando venturoso,

Probándolo las resmas que consumen.

   Proscríbales un verso poco ayroso

Por lánguido, vacío, tardo, ó duro

El amigo censor dulce y juicioso.

   Primero sobre sí llame el conjuro

De un vengativo á su venganza atento,

Que el ceño claro del poeta obscuro.

   Le hará ver que es el Pindo su aposento,

y en él juntas las Musas eloqüentes

Le inspiran grave y sonoro acento.

   Alegará que oyeron sus sirvientes

El reprehendido verso, y le admiraron.

Jueces de gran razón , é indiferentes!

   Que dos profundas damas le aprobaron

Doctas en el Francés, y en Geometría,

y que quatro peynados ya inventaron:

   Que un Abate, gran hombre en Geografía,

Le alabó la pureza castellana,

Citándole un Francés que así escribía.

   Razón completa, que la suya allana,

En tiempos que el dialecto de Toledo

Se estudia en la leyenda Galicana.

   ¿A que pobre censor no pondrán miedo

Testimonios tan graves y excelentes?

Cruzaráse los labios con el dedo:

   Y reputando así por eminentes

Sus luces nuestro ufano mentecato,

Porque le emulen las futuras gentes,

   Hará que abra Carmona su retrato,

Ó que. en lienzo avivado por Maella

Cuelgue en su habitación junto á Torquato.

   Con tal gusto ¿que mucho si descuella

El arte y de la cítara Española

La perfección, ya consumada, sella?

   De aquí aquella abundancia que enarbola

Sobre toda nación sus estandartes,

En nuestra scena respetada y sola:

   Acciones concertadas de cien partes,

Cuya unidad no pasa de mil años,

Según requieren aprobadas artes.

   ¿Por que ofenderá tanto á los extraños,

Que el arte ignoran del exacto Lope,

Nuestra traza en los cómicos engaños?

   ¿Tan gran pecado es que vea en Jope

Embarcarse una Reyna el circunstante.

y luego luego en Tetuan la tope?

   Señor, que no ha pasado un solo instante.

En el arte son siglos bien contados.

“Horacio lo reprueba. Es ignorante.

   "O vos, gran Calderon, si mis cansados

"Discursos no tomáis, acaso á enojo,

"Pues son tanto los vuestros venerados

   "Responded: si en el arte el grande arrojo

“De escribir sin concierto se mantiene,

“¿Ese arte en que se funda? En el antojo.

   “Lacónica respuesta, y que conviene

"Bien con la autoridad de la persona,

"Que asegurada ya su opinión tiene.

   "Mas la naturaleza, que pregona

"Sus leyes inviolables, quejaráse,

"Si á su verdad la execucion no abona.

   “Quien tal pronuncia sin comer se pase.

“¡O oráculo sagrado! yo dixera,

"(Sufrid que á replicaras ,me propase)

   "Que en vez de escribir mal, otro eligiera

"Término á su vivir; pues que el sustento

"No está solo en el fin ciega carrera.

   El vulgo ha de tener divertimiento:

Es necio, y neciamente se divierte.

"Diviértase en buen hora: es justo intento;

"Pero no ayude yo, quando pervierte

"La opiion de la patria, á pervertilla,

"Si excede un tanto á la vulgar mi suerte.

   “Fuera de que, si es necia la quadrilla

"De la plebe infeliz, del sabio el cargo

"Es afear el error que la mancilla:

   "No el dar por dulce lo que en sí es amargo;

"Ni aumentar al doliente la dolencia

"Con indulgente, ó con infiel descargo.

   "Pero,¡ó quanta es del vulgo la paciencia!

"Quando con tanta ve, que á su ignorancia

"Se, atribuye la cómica impudencia.

   "Aquel que no distingue la distancia,

"Que hay del arte al capricho, solo aprueba

"Lo que no hace al deleyte repugnancia:

   "En lo agradable se embelesa y ceba:

"Para él este es el arte, otros ignora:

"Aplaudirá á Terencio si le eleva,

   Y arrojará a Carcino con sonora

"Salva de agudo silbo ,si del templo

"No ve salir ,el héroe que colora (4).

   “Quizá mas de lo justo me destemplo

"En replicaras ya; pero en la Grecia

"Me está llamando el memorable exemplo:

   "En cuyos espectáculos la necia

"Turba, de quien acá sin luz bastante,

“Se cree, que el arte y la razón desprecia,

   "Desde que de la máscara el semblante

"Eschilo hizo mejor , y heroycamente

"La acompañó ,de espíritu elegante,

   “Acostumbrada al arte, é insolente

"La oreja con el juicio de, su ciencia,

"Mofó lo escrito mal, é impertinente.

   "Tal vez suele ser útil la insolencia,

"Y contra los poetas necesaria,

"Y aun así se ve en ello resistencia.

 

(4) El habérsele olvidado a este Trágico Griego hacer salir á Anfiarao de un templo á vista del espectador, de donde se le suponía salir, fué causa de que se le silbase la Tragedia. Tanta era la delicadeza que reynaba en el vulgo de Aténas.

 

 

   "España en producir extraordinaria,  

"Dió tragedias con arte un tiempo á Roma,

"Y es hoy, si ella las tiene, opinión varia.

   “En la invención sin repugnancia doma

"Al resto de la tierra ¿Por que injusta

"Tanta amplitud en disponer se toma?

   “¿Por que, ó gran Calderon, á la robusta

"Locucion, y al primor del artificio

"No, unió sus leyes la prudencia justa?

   "La diestra plebe, como en propio oficio,

"A atender lo excelente acostumbrada,

"Notará luego y repugnára el vicio.

   "De este modo fué Grecia amaestrada,

"Y fuéralo mi España tambien de este,

"Si plugiera á una Musa venerada.

   "Si á la tuya: indiscreta, aunque celeste,

"Pluguiera, ó Lope, que corrió sin freno,

"Puesto que un grado á tu opinion le cueste.

   " O! ya siquiera de tu ingenio ameno

"Recibiera la patria esta ventura,

"Que apartara lo propio de lo ageno:

   "Siquiera acreditando su cultura

"Como un necio imitar acreditáron,

"Siguieran los demas la senda dura:

   "Aquella digo, que observando halláron

"La razon' y la astuta perspicacia,

“Que en cada cosa el ser investigáron.

   "Prudente así, y en aplaudir reacia

"La plebe, no hoy de Mártires bufones

"A celebrar corriera la eficacia (5):

   "Ni aprobara los míseros centones,

“Donde extrangeras frases adulteran

"La habla de los Saavedras y Leones:

   "Que hay hoy ingenios, que enmendar esperan

"La corrupcion del arte, corrompiendo

"La magestad que respetar debieran.

   "Tales, tales perjuicios padeciendo

"Está, ó buen Calderon , por vuestro antojo

"La nacion que burlásteis escribiendo:

   "Y tales sufrirá con el sonrojo

"De tocar su dolencia incorregible,

"Miéntras que el sol se nos descubra roxo,

   "Si el Autor, á quien todo le es posible,

"No alguno nos envia que desmiembre

"Portentoso este daño irresistible.

   Paso, sus, que no estamos en Diciembre,

Ni su zelo es Romano, ni él mi esclavo,

Para que impune las injurias siembre.

   Si es justo el zelo, su designio alabo;

Mas expresar con desvergüenza el zelo,

Porque ha de hacerse, de entender no acabo:

 

(5) Poco ántes que se empezara á escribir esta Sátira se representó en Madrid con mucho aplauso la Comedia de los siete Durmientes, obra de Moreto, disparatadísima. Su unidad de tiempo pasa de doscientos años, y el Gracioso es uno de los siete con nombre de Serapion.

 

 

   ¿Querrá el Don Delicado, que al desvelo

Del poético ardor se una la flema,

Que el arte induce, comprimiendo el vuelo?

   Pues sepa el ignorante que se extrema,

Dando en el vicio opuesto como tonto,

Que nunca tiene el medio en su poema.

   Quando yo ardiente en mi hipogrifo monto,

Y le hago ir en parejas con el viento,

Aunque pez sin escama, vivo y pronto,

   ¿Privaré al auditorio del contento,

De ver qual Se despeña una doncella,

Por dar á toda la arte cumplimiento?

   ¿Y en donde hay arte, como ver aquella

Belleza ir de peñascos en peñascos

Rodando, sin que el golpe la haga mella?

   ¿Vestir las lagartijas de damascos (6),

Y que ocupen el monstruo cristalino

De ochenta naves los pintados cascos?

   Desengáñese, y crea que el camino

De acertar á agradar, es, el que enseña

Enredo no creíble y peregrino.

   La imitación de la verdad no empeña,

Ni es muestra de agudeza en tiempo, quando

La verdad, por inútil, se desdeña.

 

(6) Calderon, describiendo un sitio ameno en una comedia, puso estos versos

Baxa por un peñasco

El lagarto vestido de damasco.

En lo que creen algunos que se le olvidó distinguir el colon.

  

   La antigüedad me opone, levantando

Sus obras, y hay defectos garrafales,

No ménos en Aquíles, que en Orlando.

   ¿Por que, como aquel duerme en sus Reales

Casi hasta el fin, y en su quietud porfia,

Sin que le duelan los argivos males (7),

   No hará Moreto, que la tropa pia

De los siete en un punto pase y duerma

Doscientos años en la gruta fria?

   Sufriráse en Hornero hallar enferma