|
Este era mi deseo: ser muy sabio,
Llevar
mi fama al contrapuesto polo,
Hacer
colgar los hombres de mi labio,
Robar el plectro al
inflamado Apolo,
y
lograr el renombre de Poeta
Mas
brillante, que el polvo del Pactólo.
¿A que Tiron la adulación
no inquieta,
De
la futura gloria premio vano,
Que
al obstinado estudio le sujeta?
La noche apenas al desvelo
humano
Brindaba
con su paz, y á los mortales
Dulce
apartaba del trabajo insano,
Negado al blando sueño, los umbrales
Del
aposento lóbrego me hallaban,
Do
puesto di á mil nombres inmortales.
Los senos de la tierra
descansaban
En
un silencio universal sumidos,
Que
ni los blandos zéfiros turbahan:
Y yo , en doctas vigilias
consumidos,
Los
momentos de paz, hasta la aurora
Dilataba
el trabajo á mis sentidos.
Atónito tal vez con la
sonora
Trompa
del que no tiene patria cierta,
Me
inflamé entre la lumbre que atesora.
Hallábala tal vez en la
encubierta,
Si
grave usurpación del Mantuano (1) ,
Que
al gentil imitar abrió la puerta.
Docto Catúlo , Horado
sobrehumano,
Y
el que el Ponto humanó con su blandura,
Mas
dulce quanto al bien menos cercano,
Al solícito ingenio,
donde apura
Su
conato el saber, mas llana hacían
La
del Parnaso, inaccesible altura.
Las obras al deseo respondían:
Que
aunque medroso, emulación y gloria
La
pluma entre los dedos me ponían.
¿ Y logré, por ventura,
meritoria
Hacer
solicitud tan desvelada,
Por,
mas que guié á la inmortal memoria?
(1)
Es bien sabido. que Virgilio fue un admirable imitador de Homero.
Macrovio empleó todo el libro quinto de sus Satumales en manifestar
la destreza de sus imitaciones.
En números la voz aprisionada
Me
lleva á la prisión de la miseria,
Si
mi razón no acude apresurada:
Que, cierta ya del gusto
de su Hesperia
Me
abdicó de la suerte de mi genio,
Dando
á mi estudio interesal materia.
En vano fía en el favor
Cilenio
La
heredada pobreza hallar socorro,
Que
avive el fuego en el ardiente ingenio.
Apláudese lo escrito, por
el corro
Resuena
la alabanza; mas ninguno
Cubre
el aplauso con dorado forro:
Y el mísero poeta, poco
ayuno
Del
viento del aplauso, lo va acaso.
Del
sustento á sus fuerzas oportuno.
No fue Jurisperito
Garcilaso,
Y
oprimiérale el hambre, si en sus gentes
No
hallara patrimonio, o fuera escaso.
Astréa que huyó al
cielo, hace prudentes
Por
vanas imprudencias del recelo,
Que
inventó los dominios diferentes:
Y aquel que obliga á
descender del cielo
La
inspiración divina que le inflama
Es
en poco tenido acá en el suelo.
Detesta la maldad, la
virtud ama,
Sus
dones acredita, y cuidado
Recomienda
su precio, y los derrama.
Este no es exercicio
provechoso
Al
causídico estruendo se someta,
Y
esfuerce los delitos animoso:
Que si tuerce la ley
quando interpreta
Su
espíritu flexible, y por la suma
Del
oro abriga un vicio, no es poeta.
El irá descansado, por su
pluma,
En
el hinchado coche, y en sus arcas
Crecerá
la moneda qual la espuma.
¡Quan poco debe á las
fatales parcas
Quien
de ellas, al nacer, recibe el fuego
Del
aliento que canta á los Monarcas!
Hará inmortal en el
divino pliego,
Que
dictaron las Musas al Magnate,
Que
disipa la plata en vano juego;
Y no podrá alcanzar un
vil rescate
De
su necesidad, del que sus perros
Regalará
con indio chocolate.
Con todo ,en mí sufriera
yo estos hierros,
Por
ver ,siquiera hambrienta á toda Lyra, ,
Que
intima :al gusto y la razón destierros.
No el cielo :á muchos el
fervor inspira,
Que
hace divino al Vate, y se descubre
A
cada paso quien en sí le admira.
Qual suele sacudir el
fresco Octubre
La
lluvia de las hojas que desprende,
Y
dellas los desnudos campos cubre,
Que si corre enojado el
viento, y hiende
La
esfera clara, á obscurecerla llega
La
innumerable suma que desciende:
No menos abundante el orbe
anega
La
poética turba que le oprime,
Que
á todo trance su furor despliega.
Este canta su amor, aquel
le gime,
Trabajos
al Estado convenientes,
Con
que se aumente su poder y anime.
Tal se calza coturnos
eminentes,
Que
ofrecen un bufón al gran concurso,
Consejero
de Reyes muy prudentes.
¿Pues que el que trueca
á su escritura el curso,
Y
del soberbio zueco se apodera,
Para
mostrar la pompa en él discurso?
Allí es ver como esgrime
y acelera
Su
lengua en la oración regia y altiva
La
airada magestad de una ramera.
O! tú,. qualquiera a
quien behigna priva
La
suerte del calor que nos endiosa,
Quando
la mente su agudeza aviva;
Si envidias un furor que
no reposa,
y
eres tan infeliz que le deseas,
Porque
en aplauso universal rebosa;
Antes, forzado á
pretender te veas,
Con
mérito y sin sombra en la gran Corte,
Donde
viven con hambre las tareas:
Do el prepotente empeño
es fixo norte,
Que
lleva al puerto á que seguro aspira
Quien
sabe quanto el adular importe:
Donde aunque insta en el
trabajo, y mira
Al
bien común el rústico estudioso,
Al
fin con canas y hambre se retira:
Primero, doctamente
perezoso,
Por
no saber ganar un grave page
Arcaduz
del esclavo poderoso,
Sufras llorando el
inhumano ultrage
De
ver á tus estudios preferido
Un
charla tan , que adula con buen trage:
Antes logres renombre de
sufrido
En
este triste género de afrenta,
Bien
por el gran Cervantes conocido,
Que hacer número intentes
en la cuenta
Del
bando, que en forjar versos malditos
Su
edad consume, y su saber ostenta.
Hiciera Dios no fuesen
infinitos;
Pero
el arte de Apolo es insolente,
y
produce mas vanos que peritos.
¿Dio crédito al aplauso
indiferente
Del
oficioso vulgo un Don Faustino,
Que
le busca, ó le pide ansiosamente?
Basta así: ya su espíritu
es divino,
Sus
versos lo serán, y aun su lucerna
Ya
á la divinidad se abre camino.
No ,fue la de Cleántes
mas eterna,
Bien
ya en el Pesianacto esclareciese (2)
La
ley que al hombre en el vivir gobierna.
(2)
Pesiariacto era el nombre peculiar del Pórtico, ó Stoa , en que
enseñaba Zenon, y dio nombre á su secta. Cleántes, cuya lucerna
quedó en proverbio, le sucedió en la enseñanza, la qual versaba
principalmente sobre la Moral.
Versos ha de escribir mal que nos pese,
Y
mal que pese al arte no habrá caso,
En
que su voz no acuda y se atraviese.
¿De algún Señor la
esposa pare acaso,
Como
acostumbran todas, al noveno?
Al
punto sale nuestro Mevio al paso,
Y muy colmado de
entusiasmo, y lleno
De
sibilino ardor nos pronostica,
Que
el niño tiene traza de ser bueno:
Las glorias venideras le
publica,
Y
si el niño se escapa al otro mundo,
Al
fin valió la adulación que aplica.
¡Ó negra Musa, de saber
inmundo,
Que
va á hacer por medrar, sus cumplimientos
A
las obras de un útero fecundo!
Pero ¿súplenlo , al fin,
los pensamientos?
No
allí elección, no riguroso juicio,
Que
castigue los vanos ornamentos.
Crece en los versos
luxurioso el vicio
Qual
la pompa en la vid de fruto escasa,
Y
pródiga del verde desperdicio:
Y aun si fuera excelente,
aunque sin tasa,
La
sufriera el varón contentadizo,
Que
llanamente por lo bueno pasa.
Rara vez un talento
satisfizo
A
la oreja de Apolo: una excelencia
Ménos
notables los defectos hizo.
Túvolos el de Mantua en
competencia
Del
que formó guerreras las Deidades (3)
Ridícula
invención de antigua ciencia;
Pero neutrales siempre las
edades
Futuras,
sus bellezas admiraron,
Sin
hacer hincapie en las poquedades.
Los versos que divinos ser
halláron
y
nombráron los siglos posteriores,
Al
autor que los hizo no agradáron;
Y estima un miserable por
mejores
Los
suyos, y prorumpe enfurecido,
Si
con él no ven todos sus primores.
Sé que nunca un poeta he
conocido,
(Y
he conocido muchos) que no entienda
De
sí ser el mas docto y entendido,
y así salen los frutos de
la hacienda,
Que,
adulándole el grito de la falna,
Hacer
procura, que su nombre extienda.
Escribe mucho, y quanto
escribe ama:
Publícalo
sin tiento, y á la envidia
Luego
achaca las críticas que llama.
Lidia con fieras quien con
hombres lidia,
Que
se tienen por fértiles, mostrando
Su
frente los desiertos de Numidia.
(3)
Nadie niega que hay defectos en la Eneida, á pesar de Escalígero.
Macrovio destinó un capítulo para probar, que Virgilio imitó
hasta los defectos de Hornero, y esto es lo que indica la sentencia
del terceto.
Vocean
todos, que el dichoso bando.
De
aquellos, á quien ama el docto Númen,
Se
dexa apénas ver de quando en quando,
Y todos entretanto se
presumen
Destinados
al bando venturoso,
Probándolo
las resmas que consumen.
Proscríbales un verso
poco ayroso
Por
lánguido, vacío, tardo, ó duro
El
amigo censor dulce y juicioso.
Primero sobre sí llame el
conjuro
De
un vengativo á su venganza atento,
Que
el ceño claro del poeta obscuro.
Le hará ver que es el
Pindo su aposento,
y
en él juntas las Musas eloqüentes
Le
inspiran grave y sonoro acento.
Alegará que oyeron sus
sirvientes
El
reprehendido verso, y le admiraron.
Jueces
de gran razón , é indiferentes!
Que dos profundas damas le
aprobaron
Doctas
en el Francés, y en Geometría,
y
que quatro peynados ya inventaron:
Que un Abate, gran hombre
en Geografía,
Le
alabó la pureza castellana,
Citándole
un Francés que así escribía.
Razón completa, que la
suya allana,
En
tiempos que el dialecto de Toledo
Se
estudia en la leyenda Galicana.
¿A que pobre censor no
pondrán miedo
Testimonios
tan graves y excelentes?
Cruzaráse
los labios con el dedo:
Y reputando así por
eminentes
Sus
luces nuestro ufano mentecato,
Porque
le emulen las futuras gentes,
Hará que abra Carmona su
retrato,
Ó
que. en lienzo avivado por Maella
Cuelgue
en su habitación junto á Torquato.
Con tal gusto ¿que mucho
si descuella
El
arte y de la cítara Española
La
perfección, ya consumada, sella?
De aquí aquella
abundancia que enarbola
Sobre
toda nación sus estandartes,
En
nuestra scena respetada y sola:
Acciones concertadas de
cien partes,
Cuya
unidad no pasa de mil años,
Según
requieren aprobadas artes.
¿Por que ofenderá tanto
á los extraños,
Que
el arte ignoran del exacto Lope,
Nuestra
traza en los cómicos engaños?
¿Tan gran pecado es que
vea en Jope
Embarcarse
una Reyna el circunstante.
y
luego luego en Tetuan la tope?
Señor, que no ha pasado
un solo instante.
En
el arte son siglos bien contados.
“Horacio
lo reprueba. Es ignorante.
"O vos, gran Calderon,
si mis cansados
"Discursos
no tomáis, acaso á enojo,
"Pues
son tanto los vuestros venerados
"Responded: si en el
arte el grande arrojo
“De
escribir sin concierto se mantiene,
“¿Ese
arte en que se funda? En el antojo.
“Lacónica respuesta, y
que conviene
"Bien
con la autoridad de la persona,
"Que
asegurada ya su opinión tiene.
"Mas la naturaleza,
que pregona
"Sus
leyes inviolables, quejaráse,
"Si
á su verdad la execucion no abona.
“Quien tal pronuncia sin
comer se pase.
“¡O
oráculo sagrado! yo dixera,
"(Sufrid
que á replicaras ,me propase)
"Que en vez de
escribir mal, otro eligiera
"Término
á su vivir; pues que el sustento
"No
está solo en el fin ciega carrera.
El vulgo ha de tener
divertimiento:
Es
necio, y neciamente se divierte.
"Diviértase
en buen hora: es justo intento;
"Pero
no ayude yo, quando pervierte
"La
opiion de la patria, á pervertilla,
"Si
excede un tanto á la vulgar mi suerte.
“Fuera de que, si es
necia la quadrilla
"De
la plebe infeliz, del sabio el cargo
"Es
afear el error que la mancilla:
"No el dar por dulce
lo que en sí es amargo;
"Ni
aumentar al doliente la dolencia
"Con
indulgente, ó con infiel descargo.
"Pero,¡ó quanta es
del vulgo la paciencia!
"Quando
con tanta ve, que á su ignorancia
"Se,
atribuye la cómica impudencia.
"Aquel que no
distingue la distancia,
"Que
hay del arte al capricho, solo aprueba
"Lo
que no hace al deleyte repugnancia:
"En lo agradable se
embelesa y ceba:
"Para
él este es el arte, otros ignora:
"Aplaudirá
á Terencio si le eleva,
Y arrojará a Carcino con
sonora
"Salva
de agudo silbo ,si del templo
"No
ve salir ,el héroe que colora (4).
“Quizá mas de lo justo
me destemplo
"En
replicaras ya; pero en la Grecia
"Me
está llamando el memorable exemplo:
"En cuyos espectáculos
la necia
"Turba,
de quien acá sin luz bastante,
“Se
cree, que el arte y la razón desprecia,
"Desde que de la máscara
el semblante
"Eschilo
hizo mejor , y heroycamente
"La
acompañó ,de espíritu elegante,
“Acostumbrada al arte,
é insolente
"La
oreja con el juicio de, su ciencia,
"Mofó
lo escrito mal, é impertinente.
"Tal vez suele ser útil
la insolencia,
"Y
contra los poetas necesaria,
"Y
aun así se ve en ello resistencia.
(4)
El habérsele olvidado a este Trágico Griego hacer salir á
Anfiarao de un templo á vista del espectador, de donde se le suponía
salir, fué causa de que se le silbase la Tragedia. Tanta era la
delicadeza que reynaba en el vulgo de Aténas.
"España en producir extraordinaria,
"Dió
tragedias con arte un tiempo á Roma,
"Y
es hoy, si ella las tiene, opinión varia.
“En la invención sin
repugnancia doma
"Al
resto de la tierra ¿Por que injusta
"Tanta
amplitud en disponer se toma?
“¿Por que, ó gran
Calderon, á la robusta
"Locucion,
y al primor del artificio
"No,
unió sus leyes la prudencia justa?
"La diestra plebe,
como en propio oficio,
"A
atender lo excelente acostumbrada,
"Notará
luego y repugnára el vicio.
"De este modo fué
Grecia amaestrada,
"Y
fuéralo mi España tambien de este,
"Si
plugiera á una Musa venerada.
"Si á la tuya:
indiscreta, aunque celeste,
"Pluguiera,
ó Lope, que corrió sin freno,
"Puesto
que un grado á tu opinion le cueste.
" O! ya siquiera de
tu ingenio ameno
"Recibiera
la patria esta ventura,
"Que
apartara lo propio de lo ageno:
"Siquiera acreditando
su cultura
"Como
un necio imitar acreditáron,
"Siguieran
los demas la senda dura:
"Aquella digo, que
observando halláron
"La
razon' y la astuta perspicacia,
“Que
en cada cosa el ser investigáron.
"Prudente así, y en
aplaudir reacia
"La
plebe, no hoy de Mártires bufones
"A
celebrar corriera la eficacia (5):
"Ni aprobara los míseros
centones,
“Donde
extrangeras frases adulteran
"La
habla de los Saavedras y Leones:
"Que hay hoy
ingenios, que enmendar esperan
"La
corrupcion del arte, corrompiendo
"La
magestad que respetar debieran.
"Tales, tales
perjuicios padeciendo
"Está,
ó buen Calderon , por vuestro antojo
"La
nacion que burlásteis escribiendo:
"Y tales sufrirá con
el sonrojo
"De
tocar su dolencia incorregible,
"Miéntras
que el sol se nos descubra roxo,
"Si el Autor, á
quien todo le es posible,
"No
alguno nos envia que desmiembre
"Portentoso
este daño irresistible.
Paso, sus, que no estamos
en Diciembre,
Ni
su zelo es Romano, ni él mi esclavo,
Para
que impune las injurias siembre.
Si es justo el zelo, su
designio alabo;
Mas
expresar con desvergüenza el zelo,
Porque
ha de hacerse, de entender no acabo:
(5)
Poco ántes que se empezara á escribir esta Sátira se representó
en Madrid con mucho aplauso la Comedia de los siete Durmientes, obra
de Moreto, disparatadísima. Su unidad de tiempo pasa de doscientos
años, y el Gracioso es uno de los siete con nombre de Serapion.
¿Querrá el Don Delicado, que al desvelo
Del
poético ardor se una la flema,
Que
el arte induce, comprimiendo el vuelo?
Pues sepa el ignorante que
se extrema,
Dando
en el vicio opuesto como tonto,
Que
nunca tiene el medio en su poema.
Quando yo ardiente en mi
hipogrifo monto,
Y
le hago ir en parejas con el viento,
Aunque
pez sin escama, vivo y pronto,
¿Privaré al auditorio
del contento,
De
ver qual Se despeña una doncella,
Por
dar á toda la arte cumplimiento?
¿Y en donde hay arte,
como ver aquella
Belleza
ir de peñascos en peñascos
Rodando,
sin que el golpe la haga mella?
¿Vestir las lagartijas de
damascos (6),
Y
que ocupen el monstruo cristalino
De
ochenta naves los pintados cascos?
Desengáñese, y crea que
el camino
De
acertar á agradar, es, el que enseña
Enredo
no creíble y peregrino.
La imitación de la verdad
no empeña,
Ni
es muestra de agudeza en tiempo, quando
La
verdad, por inútil, se desdeña.
(6)
Calderon, describiendo un sitio ameno en una comedia, puso estos
versos
Baxa
por un peñasco
El
lagarto vestido de damasco.
En
lo que creen algunos que se le olvidó distinguir el colon.
La antigüedad me opone, levantando
Sus
obras, y hay defectos garrafales,
No
ménos en Aquíles, que en Orlando.
¿Por que, como aquel
duerme en sus Reales
Casi
hasta el fin, y en su quietud porfia,
Sin
que le duelan los argivos males (7),
No hará Moreto, que la
tropa pia
De
los siete en un punto pase y duerma
Doscientos
años en la gruta fria?
Sufriráse en Hornero
hallar enferma
Una
deidad, y deshonesta á Juno,
Dexando
la ara de su samo yerma,
Tramar dolos á, Júpiter,
y en uno
Yacer
con él hasta dormirle, en tanto
Que
cumple sus propósitos Neptuno (8);
¿Y en mí será delito
que en el manto
De
una frágil mortal esconda el vicio,
Que
él descubrió en los inmortales tanto? __
Reforme, pues ó recupere
el juicio,
Y
entienda, que en el arte del agrado
El
rigor siempre sufre sacrificio.
(7)
El mayor defecto que se ha imputado á Hornero ,es haber tenido á
Aquiles encerrado en su tienda casi hasta el fin del poema, sin
obrar en la mayor parte de él. Si Homero hizo esto, ¿por que
Moreto no podria hacer, que su drama comprehendiese doscientos años?
De tales disculpas suelen valerse los que defienden la corrupcion
del arte.
(8)
Pitágoras solía contar á sus discípulos, que había visto en el
infierno á Hornero ahorcado de un árbol, en pena de las maldades
que habia atribuido á los Dioses. A la verdad, si en esto hubo
alguna ciencia simbólica, los símbolos eran bien poco decentes. El
pasage á que se alude aquí, que está en el lib. 14 de la Iliada
desde el verso 159 es mas para leido que para copiado.
Triunfe, pues, el antojo: al adorado
Teólogo
teatral yo respondiera,
Si
á mí hubiera 'su arenga encaminado:
Que si de la, enseñanza,
que pudiera
Lograrse
entre el sabor del regocijo,
Se
carece en la cómica quimera,
Se ve por eso, en
recompensa, fixo
Mantenerse
en el ayre, un gran palacio,
Fábrica
,de una maga y escondrijo.
Allí aprende la plebe, si
despacio,
Los
maderos caminan por el viento,
Ó
si con brevedad corren su espacio.
Hácese recto así el
entendimiento,
Y
no hay como expresar quanto se afila
La
virtud en lo extraño del portento.
¿Pues que, si perlas y
esmeraldas hila,
La
estéril abundancia del poeta
En,
los hechos que finge: ó recopila?
|
¿O si es parcial de la moderna seta,
Ver
como mete en boga un terminillo,
Que
pudiera ilustrar una gazeta?.
A entrar en pormenores no
me humillo,
Ni
he gustado jamas de hacer detalles:
Mi
estilo siempre fué baxo y sencillo.
Dexo el teatro, y en
diversas calles
Métome,
pues, y paso á conceptista,
Ya
á las cúpulas cante ,ya á los valles.
Guíame
el buen Gracian en la conquista
De
este imperio sutil, y pido á Phebo
Un
ingenio veloz y anatomista.
Préstame sus vestigios el
Erébo:
Y
por no dar su nombre á cada cosa,
Será
toda metáfora mi cebo.
Tus mexillas, ó Silvia,
serán rosa,
Y
rosa que arda sobre helada nieve,
Formando
amor union tan prodigiosa.
Si lloras, cantaré que el
cielo llueve
Perlas
de sus luceros celestiales,
Que
el fuego de mi fe consume y bebe.
Si te peynas, diré que los raudales
De
tu castaño golfo surcan bellas,
De
un eburneo baxel puntas iguales.
Embozarán tus párpados
estrellas:
Que
aunque no tienen niñas, y es constante,
Que
excede al deste globo el bulto de ellas,
Diez mil leguas de luz
clara y brillante'
Bien
caben en tu frente peregrina,
Que
aun del orbe solar ser puede atlante.
¿Te ries, Silvia ? Pues
á fe que inclina
A
mas de seis bellezas veteranas
Habla
que tan de véras desatina.
Bien sé, que tú á
escuchada no te allanas,
Ni
tampoco por ella trocarias
La
que articulan hoy bocas livianas:
Que si se han de aprobar
habladurías,
A
adulteradas frases no sutiles
Prefieres
puras sutilezas mias.
Pero unas y otras en tu
juicio viles
Comparecen,
y nace, según creo,
De
que son tus espíritus viriles.ç
Jamas tú consentiste, que un deseo
Torpe
en sí, con los números disfrace
El
fin á que encamina su rodeo.
Traslada al verso su
malicia, y hace,
Que
se lea mas vivo en el afeyte,
Lo
que en sí aun sin ornato satisface.
Añade incitamentos al
deleyte,
Que
ya incita por sí: vela, y se esmera
En
guarnecer el fuego con aceyte.
La arte en tanto inocente,
de sincera,
Casta
y grave matrona, es convertida
En
infame, ó adúltera ramera:
Con docta obscenidad
prostituida,
Sabiamente
lasciva, y de mil modos
Armando
lazos á la honesta vida.
¿Por que ya no
encuadernan los beodos
Volúmenes
de versos admirables,
Donde
se aplauda la embriaguez á todos?
No son, no, los del Teyo
despreciables;
Pero
únicos al fin, y que no ofrecen
Exemplo
á inteligencias miserables.
¿Que vale la virtud en
donde crecen
Amores,
zelos, ruegos, esperanzas,
Tósigos
que la enervan y adormecen?
Poner á las virtudes
asechanzas
En
público, al poeta solo es dado
Sin
miedo de jurídicas balanzas.
Pero por fin, que pierda
enamorado
El
precio de las horas en canciones,
En
que cuenta, que llora un gran barbado,
¿Al público que importan
sus pasiones,
Para
que, por sonar bien razonadas,
Las
divulgue y repita en impresiones?
Aprovechen, ocioso, en las
armadas
Tus
obras, quando opriman al Britano:
Por
mi serán entonces celebradas.
Por concertar un
pensamiento vano
Pasará
quatro noches en vigilia,
Del
todo inútil al linage humano;
¿Y porque goces tú con
tu familia
Próspera
paz; no velarás dos horas
Con
el Monarca que tu bien auxilia?
Ó ya que involuntario te
acaloras,
Sintiendo
en tí el comercio de los cielos,
¿Por
que el torpe sugeto no mejoras?
Adopten una vez esos
desvelos
La
persuacion de la verdad, ó alaben
La
gloria militar y sus anhelos:
Vibren endecasílabos, que
acaben
Con
el luxo servil, que nos corrompe,
y
con los vicios sus contiendas traben.
De un lado á la casada,
que interrompe
La
quietud del esposo por las galas,
Que
á roda costa desperdicia y rompe:
De otro acometa á las
soberbias alas
De
la suelta doncella, que se entona,
Porque
empina el cabello á empireas sala:
De Andrólnaca dirás que
es la persona,
Si
enmitrada la miras por la frente,
Quando
el monte de gasas la corona.
Con prohijado pelo hace
eminente,
Tal
vez sobre una calva venerable,
El
greñudo edificio impertinente.
Quien debe al cielo
inspiracion afable,
Oyendo
los vocablos de la moda,
(Diccionario,
ó risible, ó execrable)
¿A cantar sus sandeces se
acomoda,
Sin
que el mímico laxo le conmueva,
Que
ocupa á la nacion un tiempo Goda?
Ea, que no mas sí, que
nunca ceba
Su
colmilluda sima, aun quando hambriento,
El
lobo en otro que su especie lleva.
Si las ropas, los rizos y
el ungüento
Me
ofrecen un poeta femenino,
En
quien el sexo de hombre está violento,
¿Qual será de sus versos
el destino,
Sino
el deleyte impuro, el que profano
Dilata
á la lascivia el vil camino?
¡Ó entendimiento,
entendimiento humano!
¿Para
esto el gran vigor te es concedido,
Que
al Criador inmortal te. hace cercano?
Desta causa, no de otra,
han procedido
Romances
y sonetos á millares,
Plaga
que nuestra lengua ha padecido.
Mas, por dicha, ellos ,son
tan singulares
En
amor filosófico, que dexan
Incomprehensibles
siempre sus lugares.
Grande ventura, que al
lector aquejan,
Si
entenderlos procura, tan de gana,
Que
mas sus manos ya no los manejan.
Es muy temible á la
miseria humana
La
molestia, y la evita hasta en sus gustos,
Si
en sus gustos le oprime y amilana.
Leerá, si claros son,
versos adustos;
Y
,dexará deleytes tenebrosos,
En
cuya obscuridad rezela sustos.
Tal fin tengan por mí los
amorosos,
Ya
escolásticas églogas animen,
Ya
celebren zagales venturosos.
Me matan dos pastores
quando esgrimen
Dialécticas
ternezas, ingiriendo
Suspiros
metafísicos que gimen.
Tales los hay, que pintan
con horrendo
Estrépito
de Voces tempestades,
Que
al trágico espantáran mas tremendo.
Cercado de sencillas
soledades,
Ó
simple morador de ruda aldea,
Donde
aun viven desnudas las verdades,
¿De quien esa eloqüencia,
que apedrea,
Heredaste
entre gruesos alcornoques,
Patria
apénas de un ave que gorgea?
No sufre, no, la abarca
los retoques,
Que
pulen el coturno: su oro dexa
Antes,
Sileno, que el desprecio toques:
Que, si notarlo quieres,
no apareja
A
un rústico del noble el aparato
Sin
la burla del pueblo que moteja.
No es por ventura tan
molesto el trato
Del
que todo lo funda en antiguallas;
Aunque
¿á quien podrá ser del todo grato?
Porque ¿que tengo yo con
las murallas
De
Tébas, que me obligue en todo trance
A
rogar la virtud de levantallas? (9)
Tántalo ha de salir en
qualquier lance
De
imposible esperanza, ó devanéo,
Que
al deseado objeto no dé alcance.
Mi sueño siempre al cargo
de Morféo:
Gentílico
mi nombre, no christiano,
Que
el parecerlo en verso es caso feo.
Llamarme Mario, porque fué
tirano,
Es
caso muy honesto; ¿pero Pedro?
No
es nombre de Pontífice pagano.
La oliva de Minerva agovia
al cedro
Del
Líbano , y el hecho es tan donoso,
Que
poco en fama, si lo evito, medro.
(9)
Dictus et Amphion Thebanae conditor arcis Saxa movére sono
testudinis, prece blanda Ducere quo vellet. HORAT. Poet.
V. 394 sig.
¡Ó tres y quatro veces venturoso,
Tú,
Maron, á quien nunca de Francisco
Usar
el bronco nombre fue forzoso!
Títiro el zagal era de tu
aprisco
En
los campos de Mantua, quando Roma
Despeñó
Reyes del Tarpeyo risco:
Y el mio será Títiro,
aunque coma
Pan
castellano y sus cabrillas paste
Cerca
del Tajo en extremeña loma.
Fábula griega en español
engaste:
Si
esto solo del vulgo me retira,
Daráme
Ovidio el material que baste:
Que si lo que no entiende,
mas admira
La
ignorancia, antiquísimos dislates
Sé
yo, que por saberlos no suspira.
O tú, si no mi Pílades,
mi Acátes,
Ya
con constancia Belorontéa
La
diva amistad sube sus quilates.
No por su bella Andrómeda
rodea
Sobre
el alado bruto de Medusa
El
semidios a la serpiente fea
Con tanto ardor, como
encendido excusa
Mi
pecho tus ,defectos Aragnéos,
Si
bien Discordia de su poma usa.
Dios me libre, mi amigo,
de rodeos
Tan
rancios, quando hubiere de decirte,
Que
tu fe do responde á mis deseos.
Esto, mas que obligar,
fuera inducirte
Á
huir de mí cien leguas asombrado,
Qual
de hombre que intentase maldecirte.
Tal procuro yo hacerlo,
quando hinchado
Me
acomete el que culto grecizante
Vive
¡en su misma patria desterrado:
Que el que sobrellevar
pueda un pedante,
Que,
por hablar latino corrompido,
Abandona
en su idioma lo elegante,
Bien merece renombre de
sufrido,
Y
sufrirá á un Señor de nueva estofa,
A
excelsa dignidad recien subido.
Tal vez se encuentra quien
la causa mofa
Deste
decir, y á Góngora desprecia,
Porque
en él sin rezelo filosofa.
Quien juzga así con
equidad no aprecia:
Porque
¿que culpa tiene un yerro sabio,
De
que le imite la caterva necia?
¡Ó rebaño servil! ¿Por
que en mi labio
No
sufres la eloqüencia de Cratino,
Libre
y pronta á qualquiera desagravio?
Si autoriza á algun grave
desatino
El
nombre de un varon, á quien la fama
Venera
en sus aciertos por divino;
El siervo imitador ciego
á la llama
Que
luce en el acierto, torpemente
Remeda
solo el vicio que le infama:
Y esto si acaso imita,
porque hay gente,
De
quien se dice con loor que imita,
Quando
roba y usurpa abiertamente.
No con tranace la piedra
el que la quita
De
otro anillo, y al suyo la traslada,
Porque
á distinto cerco la remita.
Hubo en cierta ciudad
harto nombrada
Un
pintor, cuya mano merecía,
Mas
al favor, que al gusto, ser buscada.
(Merecen así muchos todavía:
Y
si el mundo caduca, segun dicen,
Tal
arte de ser hábil no se enfria).
Pues como sus amigos
solemnicen
A
nuestro gran pintor, y á todas gentes,
Para
que acudan á su mano: aticen;
Movido de alabanzas tan
freqüentes,
Le
buscó en su oficina un hombre grave,
Cuyo
rostro era grato á unos ausentes.
Ofrecióle el pintor en
quanto cabe
La
admirable destreza de su mano
Con
parola abundante y voz suave.
Le sentó con precepto
soberano
De
no mover el rostro á alguna parte,
So
pena de emplear su ciencia en vano.
Dixeras, que copiaba de
Anaxarte
El
fabuloso bulto bien diez horas,
Que
obrando estuvo el retratista en su arte.
Al cabo de las quales, con
sonoras
Voces,
dando de mano á sus barnices,
Y
echándola á tinas hojas, cortadoras:
Tened, dixo, Señor:
vuestras narices
Cortaré
y pegarélas en mi obra,
Pues
no pueden copiadas mis matices.
Si así imitais, la
habilidad os sobra,
Respondió
el retratado: y desnudando
El
instrumento que él honor, recobra,
Tambien yo sé copiar (añadió,
dando
Con
él en tierra ) como vos, amigo:
Vedlo:
y dexó al pobrete voceando.
Si en esto estriba el
retratar, yo digo,
Que
retratára así de buena gana
Al
bando imitador, que aquí persigo.
Pase por fin , si el
pensamiento gana,
Como
en las manos del divino Laso
Los
de latina cítara, ó toscana:
Que si mejora de sentido
el paso,
Y
en el robo aparece mas amable,
Pulir
lo tosco no es culpable caso.
Si un concepto vulgar hago
admirable,
O
le subo de punto, que me estime
Mi
lengua este favor es razonable.
Ni se hallará tal necio,
que lastime,
Que
acicale el menor de los Leonardos
La
cruda espada que el de Aquino esgrime.(10)
(10)
Bartolomé Leonardo de Argensola es en muchos lugares de sus Sátiras
un excelente imitador de Juvenal. Este fué natural de Aquino, como
él mismo lo expresa. Sátir. 3. v.319.
Mas convertir en toscos los gallardos,
Hurtar
empeorando, y con ahinco
Velar
para imitar versos bastardos,
¿Quien no dirá, que á
aqueste en todos cinco
Falta
el comun sentido, y dar debiera
Desde
su patria á Zaragoza un brinco?
¡Sarna- de ser Autor! si
se apodera
Tu
prurito de un seso de alcornoque,
¿Que
novedad de su invención se espera?
No leerá original, que no
provoque
Su
furia de escribir, ni obra aplaudida,
A
cuya imitación no se desboque.
¿Prestó naturaleza con
debida
Templanza
la viveza al gran Quevedo,
Que
al satírico equívoco convida?
La alabanza comun llamó
el remedo
De
la turba, y cundió el perverso estilo
En
tanto grado, qual decir no puedo.
Lo que era gloria en el
jocoso filo
De
la picante sátira, ó en juego,
Que
á argumento vulgar debe su hilo,
Con furor indecible pasó
luego
Al
teatro, á la lyra : hasta las aras
Oyéron
en equívocos el ruego.
Amor, zelos , contentos,
prendas claras,
Loores,
á un vil juguete encomendados
Con
quantas cosas en el mundo hay caras,
Pusiéron en tinieblas los
sagrados
Nombres
que ,al Tajo, al Turih , al Manzanares
Cantáron
sus dulcísimos cuidados.
Derribó la ignorancia los
altares
De
la simple belleza, que esparcia
En
triste soledad tristes pesares:
Y en ,tanto que en el tráfago
se oia
Del
tumulto civil la voz hinchada
De
una turba infeliz, que se aplaudia,
La belleza á los bosques
desterrada,
Qual
sombra errante en solitaria selva,
Gritaba
su infortunio lastimada.
¿Que buzo podrá haber,
que desenvuelva,
Aunque
al Delio Socrático se apele,
Y
á empresa tan dificil se resuelva,
Metáforas inmensas, con
que suele
Desmentir
sus sentencias el tumulto,
Que
tanto al gusto acrisolado duele?
Si á entender no te das,
poeta oculto,
Dí
¿para quien escribes? Si á Adivinos,
Den
á tu lobreguez ellos indulto.
Mis sentidos, á fe, no
son tan finos:
Ni
jamas fuí político Profeta,
Que
señala á los Reyes sus destinos.
El que de altos Ministros
interpreta
La
voluntad, y por el oro alcanza,
Que
será suyo el puesto que le inquieta:
Quien anda cuidadoso en la
tardanza
Del
ageno vivir, porque previene,
Que
aquella dignidad en sí afianza:
Quien adula al Magnate,
porque tiene
Por
cierto, que será así preferido
Al
fiel sirviente, que á adular no viene:
El que se hace escritor
bien persuadido,
Que,
si no por sus letras, á lo ménos
Será
por sus enlances aplaudido:
Genios de este jaez, que
así de agenos
Sentimientos
disponen, son sin duda
Para
aclarar enigmas los mas buenos.
Si para la virtud, á
ellos acuda
Quien
pretenda saberlo: que hombres tales
Traen
siempre en boca la verdad desnuda.
Por mí, nací á la luz
en tan fatales
Dias,
que aun ahora en contemplarlo vierto
El
humor por los poros en raudales.
Quanto vicio ha imitado,
ó descubierto
La
corrupcion en tiempos diferentes
Que
en algo sé apartáron del acierto:
Metáforas hinchadas,
insolentes
Traslaciones,
equívocos, agravios,
De
las leyes mas simples y prudentes,
Conceptos que conservan
los resabios
De
la árabe dialéctica, que aplican
Al
de Estagira los flamantes sabios,
Y quantos extravíos
perjudican
Al
docto poetar, en sus entrañas
Las
obras de aquel tiempo multiplican.
No traman mas sutiles las
arañas
Sus
telas, que tramáron sus sonetos
Graves
coplistas de las dos Españas.
Hasta velos claustrales de
discretos
Se
preciaron, y votos virginales
Cantáron
sus amores en quartetos
¿Pero á que efecto
renovar los males
Curados
ya tal vez? Nos son empero
Dañosas
todavía sus señales.
Ellas son, ellas son el
asidero
Del
maligno Estrangero que nos_odia,
Tras
debernos aplauso el Estrangero.
¿Quien le podrá arrancar
la palinodia,
Si
para hacerse fuerte en todo caso
Tiene
aquellos defectos en custodia?
Tiénelos no menores su
Parnaso;
Pero
no es el de España, rudo suelo,
De
quien hacer mención no quiso el Taso.
Nuestra edad en el ímprobo
desvelo
Del
estudio no funda las noticias,
Que
ilustran y eternizan un cerbelo.
En breve Diccionario
colecticias
Mil
ciencias epilogan el trabajo,
Y
son á los Narcisos mas propicias.
Quanto hay del Gánges al
dorado Tajo,
quanto
desde el austro á los triones,
Sabia
naturaleza en sí contraxo:
Lo comprehende en cortísimas
lecciones
Un
Don Lindo, que emplea veinte meses
En
saber ajustarse los calzones.
Allí toman su orígen los
reveses,
Que
al salvage Español tiran y vuelven
Abates
Italianos muy corteses.(11)
Cortan, hienden, deciden y
resuelven,
Como
pudiera Apolo: y con tal juicio,
Que
siempre nos condenan, nunca absuelven.
La invencion, la
prudencia, el artificio
No
son dones del suelo de Trajano:
Los
Sénecas ya dieron de ello indicio.
Español fué el Marini,
no Italiano,
Y
el que Manuel Tesauro es punto fixo,
Que
nació baxo el cielo castellano.(12)
¡Italia producir un tan
vil hijo,
Que
en todo sutilice vanamente,
En
reiterar sofismas muy prolixo!
¡Calumnia abominable, é
impudente!
Quando,
á su clima da la astrología
El
influxo del signo mas prudente.
(11)
Las contiendas que se han suscitado, y continuan en Italia sobre la
literatura Española, han dado ocasión á estos tercetos. Los
Abates Tirabosqui y Bettineli son los mantenedores de nuestra
ignorancia.
(12)
Hoy día llaman en Italia Marinesco al estilo que peca en demasiada
floridez y sonstería. El Caballero Juan Bautista Marini le llevó
en los versos á un punto inaccesible; pero en la prosa los
nuestros, que se reputan por sutilísimos, todos juntos no
equlivalen á un Conde Manuel Tesauro.
Acá solo domina guerra impía,
Impresion
deL sañudo Sagitario,
Silvestre
signo de estacion sombría. (13)
Tras esto, si no esparce
ni un diario,
Ni
ostenta Dictadores á manadas,
Que
sojuzguen el mundo literario:
Si sus obras científicas,
fundadas
Van
siempre en las noticias primitivas,
No
en las pedantemente alfabetadas:
Si no expone ningunas
abortivas,
Ó
espurias, ó monstruosa, como quando,
¡Ó
gran Quadrio! de Trágicos le privas: (14)
Si ser docto no quiere,
anmontonando
Colecciones
de inciertas colecciones,
Ó
en todo vagamente salpicando:
Si llenan solidísimas
razones,
No
leves epigramas, sus escritos,
Raciocinios,
y no declamaciones:
Careciendo de tales
requisitos,
El
suelo que dio patria al buen Lucano,
¿Como
tendrá poetas exquisitos?
(13)
Quando había Astrólogos en el mundo enseñaban que el signo de
Sagitario era el dominante en España. y le atribuian las qualidades
de silvestre, sañudo, guerrero, y otras que ellos entendian
maravillosamente. Los Italianos, que atribuyen nuestra inclinacion
á sutilizar á la naturaleza del clima, debieran averiguar si aquel
signo tiene tambien la qualidad de sutilizante.
(14)
El Abate Francisco Xavier Quadrio, Ex-Jesuita, que ha escrito,
la
Historia universal de la Poesía, dedicando una Particela especial
del tomo tercero, en que trata de la Tragedia, para dar noticia de
las de los Chinos: Tragedias que, segun él, no solo no guardan
regla alguna; pero ni aun tienen sucesos trágicos (tragici eventi),
no se ha dignado colocar á los Españoles ni aun siquiera junto á
las Tragedias sin sucesos trágicos de los Chinos. ¡Raro
discernimiento de Historiador!
Peligroso exercicio y muy cercano
Al
mas triste, á la fe , es el exercicio,
Que
el cielo favorece con su mano:
En España, el mas grande
sacrificio,
Que
hacer puede á la patria un varon fuerte,
Si
ni aun al estrangero halla propicio.
Yo el genio de hacer
versos á la suerte
Debí:
pero si el sabio la domina,
El
genio inclinaráme hasta la muerte;
Mas
yo sabré enfrenar lo que me, inclina.
|