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EL
CHIRIVEJE
Pimpollo,
rey de tu madre,
miagirrina
de la groria mesma
que
cayó de los cielos desprendía
del
botón reluciente d´una estrella:
no
me jagas pucherinos
cuando
yo te jaga fiestas;
ponme
los ojillos tunos,
relámbiate
con la lengua.
jame´l
angó, muchachete,
que
voy a dalte la teta.
Míala,
túmbate a la larga,
chachino,
chuperretera
jasta
qu´el cholro del pezón rebose
los
bujerinos de tus tragaeras.
Asín,
con genio, mu juerte,
manque
t´aplastes las narices mientras
y
endispués, de muchacho, se te note
que
las tiés porrillúas y retuertas,
qu´a
esos que tienen la naris picúa,
sus
madres ajuyéronle las tetas.
Lucero,
pan y condío,
espiguina
de carne de mis eras,
suerbe
p´adentro remetiendo juncia,
larga
chupones atizando yesca
pa
que aluego, cuando mozo,
naide
te moje la oreja.
Rempuja
tú con genio, chiriveje,
chupa
jondo y bochinchea,
chiquinino
de tu casa,
muñequino
jormao de miel y cera
que
derritió ´l aliento de tu padre,
que
yo cuajé con sangre de mis venas,
que
Dios jizo al igual que semos dambos
pa
que tós devinaran tu nacencia;
remete´l
jociquino bien p´adentro,
rempuja
con to tu juerza,
que
asín el chipitón saldrá seguío
con
dos gorpes tan solo qu´arremetas.
Descudia
tú, preciosino,
no
te acagaces y aprieta,
mamque
se ringuen tus narices guapas
y
te se pongan retuertas,
que
por esas señales se conocen
los
muchachos castúos de tu tierra,
los
hijos de las madres que son madres
tan
aïna que Dios las jace jembras;
porque
aquí, pa nusotros, tós sabemos,
com´una
cosa mu cierta,
qu´a
esos que tienen la narís picúa,
sus
madres ajuyéronle las tetas.
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