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Alcántara
(Villa de)
Villa con Ayuntamiento de la provincia y audiencia territorial de Cáceres
(10 leguas), partido judicial y administración de rentas de su nombre,
capitanía general de Badajoz (16 leguas), diócesis de Coria (8 leguas).
Situación y clima: situada en la falda de la subida izquierda de
los riberos del Tajo, en terreno pizarroso, en términos que el cimiento y
solar de muchas calles y casas le forman una gran masa de esta piedra, que
tiene que abrirse a pico. Su clima es muy cálido, pues en el estío sube
hasta 35 grados (Reamur). A pesar de todo, no es pueblo enfermo, y sólo
se presentan en la época del calor las calenturas intermitentes y las gástricas.
Interior de la población y sus afueras: es villa desde muy antiguo
amurallada, y esta fortificación, que se extiende a 3.000 varas de perímetro,
tiene 8 de altura, con más la barbeta, y dos y medio de espesor; 11
baluartes; y da comunicación al interior por 5 puertas llamadas: una, de
la Concepción, colocada al sudeste, en la que existe un cuartelillo para
la guardia; otra, más pequeña, al sur, llamada el Postigo, con su
cuartelillo; otra, al nordeste, por donde se baja más próximamente al
Tajo, sin cuartelillo; otra, a doscientos pasos de ésta !en dirección al
norte, llamada la Fortaleza; y por último, otra, pequeña, al norte, que
llaman de la Cañada. La muralla estuvo montada; conserva todavía sus
troneras, algunos cañones de hierro tirados por el suelo y el título de
plaza de armas con gobernador militar.
Al lado este, se ve el antiguo castillo de 50 pies de alto sobre un
cuadro de 80; tenía sus barbacanas y barreras, torre alta de homenaje,
pozos y una cueva subterráneas para bajar al río Tajo y proveerse de
agua en los grandes asedios este castillo; una ermita contigua, arruinada
un salón bajo contiguo, también arruinado y lleno de huecos en la misma
pared, como si fuera un coro; y las bóvedas subterráneas con
habitaciones encima de ellas, han persuadido que ésta fue la primitiva
casa de los freyres.
Inmediato a este castillo, por la parte interior de la población,
está lo que se llama el cementerio, que sólo es un corral con malas y
pequeñas tapias, y parece que se encuentran dificultades en el terreno
para edificar otro más capaz y decente.
Entrando ya en la población, se advierten sus calles estrechas,
con mucha pendiente algunas de ellas; con aceras las principales, y todas
con poca policía.
Las casas guardan proporción con este aspecto; son pequeñas y mal
ventiladas por lo general; no faltan, sin embargo, algunas bastantes
regulares, que pertenecieron a la aristocracia creada en la edad medía,
procedente casi toda de aquella orden militar.
Tiene varias plazuelas, siendo la más notable la de Santa Ana, por
ser el sitio más elevado de la población, y dos plazas: llamada la una
de Toros o la Corredera, que es un perfecto cuadrilongo de 40 varas de
longitud y 90 de latitud, está formada por el cuartel de veteranos y
otras casas de poca consideración, el-lado sur; el del norte, por la casa
solariega del marqués de Torre-Orgaz, y otras de poco valor; el del este,
por la del conde de Canilleros; y la del oeste, por las casas llamadas de
las Animas. La otra plaza que es la principal, la forman en sus cuatro
lados la casa de ayuntamiento, que consiste en tres habitaciones bajas de
ningún mérito, la del vizconde de la Torre, la iglesia mayor, y unos
malos portales, teniendo por único adorno dos hileras de álamos.
Hay también dos malísimas posadas, ambas en la calle de la
Llanada; tres tiendas de paño, sedas, pañuelos, tafetanes y quincalla;
otras más inferiores, que pueden llamarse buhonerías; una escuela de niños
y otra de niñas, dotada la primera de los fondos municipales, a la que
asisten 200 alumnos, y sostenida la segunda por la retribución de las
discípulas; y, últimamente, una tahona o molino para el aceite de las
huertas inmediatas.
Los edificios públicos que después deben mencionarse son pocos y
de escasa consideración: consisten sólo en dos. iglesias parroquiales;
los conventos de San Benito, San Pedro de Alcántara, Sancti-Spíritus, de
los Remedios, y el cuartel de, Veteranos.
La primera parroquia, llamada mayor y también de Nuestra Señora
de Almocóbar (que en árabe significa lugar alto) fue edificada por el
maestre 7º de esta orden, don Garcí Fernández de Ambía, en el siglo
XIII; es un edificio gótico de bastante solidez, todo de piedra cantería
bien trabajada; consta de una nave de 108 pies castellanos de longitud, 63
de latitud y 87 de elevación hasta la bóveda; la torre está, al oeste
del edificio; es un cuadro o de 16 pies y 30 de altura sobre la bóveda de
la iglesia; en ella se halla el reloj; el templo no ofrece cosa
particular, sus ornamentos son pobres; no posee ni una alhaja de plata, y
sólo se advierte en el coro alto una sillería de nogal de algún
trabajo. El cabildo eclesiástico está formado por los sacerdotes
residentes, y es presidido por el cura de esta parroquia, que se titula
arcipreste, cuyo destino siempre es servido por un freyre, que al
principio era nombrado por el maestre a propuesta de( prior, y luego por
el rey a la del consejo o tribunal de las ordenes. Entre los epitafios que
esta iglesia conserva, aparece el del maestre que la fundó y el singularísimo
que dice así: Mese D. Frey Martianus: aquí yace aqueye que por nenua
cosa ove pavor en seu corazón.
La otra parroquia, llamada la antigua por ser anterior a la de
Almocóbar, está al oeste de la población y contigua a la muralla; se
ignora el tiempo de su fundación; tal como ahora se encuentra, puede
decirse, que es continuación del convento de monjas de Sancti-Spíritus,
las cuales tienen a la pared izquierda de su entrada la reja del coro; está
dedicada a San Pedro de Alcántara y pobremente servida; el párroco
aunque sujeto al prior, no es preciso sea de la orden, pero sí el que se
le proponga por el tribunal, previo concurso, y ocupa el segundo lugar en
el cabildo.
Lo raro de la distribución de los feligreses entre ambas
parroquias, nos obliga a anotarlo en este lugar: pertenecen a la que se
acaba de describir, las personas que hayan venido .a la población por el
puente; son feligreses de la mayor o de Almocóbar, cuantas hubiesen
entrado por otra parte cualquiera. No se sabe en qué pueda consistir tan
extraña constitución.
San Benito es la casa o convento de los caballeros de Alcántara;
está colocado en la parte nordeste de la villa; fue edificada en el siglo
XVI por orden de don Fernando el Católico, aunque no está concluido, en
razón a que su autor, que se cree haberlo sido Herrera, fue llamado a
Toledo a dirigir allí varias obras; es todo de piedra cantería; y la
iglesia, que se compone de tres naves, tiene una elevación de 104 pies
con 96 de ancha y 60 de larga; está adornada con algunas buenas pinturas
de Morales; las capillas laterales tienen su retablo de piedra con muy
buenas labores; en 13 de la derecha hay un nicho que encierra una urna
sepulcral con esta inscripción: Esta capilla la mandó hacer para su
enterramiento, E M. J. S. D. Diego de Santillán, comendador mayor de esta
insigne orden y caballería de Alcántara, capitán general en la toma de
Granada. Falleció a 30 días del mes de julio de 1506; en el lado de la
epístola se lee lo siguiente: Esta capilla la mandó hacer para su
enterramiento E. M. J. S. D. Nicolas Obando, comendador de esta insigne
orden y caballería de Alcántara, capitán general de las Indias, islas y
tierra firme del mar Oceano. Falleció en 29 de mayo de 1511; junto a esta
capilla hay otra espaciosa que se llama de Piedrabuena; en el friso se
lee: Petrus de Ibarra faciebat A. 1550; en el centro de ella hay un
sepulcro de mármol con una figura de alto relieve echada encima, que
representa don Francisco Bravo, comendador de Piedrabuena; el sepulcro está,
adornado con medallones que representan a San Agustín, San Gerónimo y
los Evangelistas; los corredores del convento constan de dos hileras de 8
hermosos arcos cada una; encima de los arcos hay una galería de bastante
solidez, sin embargo de tener muchos defectos de arquitectura; a los dos.
lados hay dos torrecillas, adornadas con las armas reales; una de ellas
sin que se sepa la causa, se denomina Prisión de Carlos V; tiene un
claustro en cuyo pavimento se conservan las lápidas sepulcrales de los
freyres y caballeros de la orden; en el segundo ángulo de la derecha hay
una capilla que encierra dos sepulcros, en uno de los cuales está
enterrado don Suero Martínez, su primer maestre; en la misma hay una
estatua de mármol, que representa a Eva, y otro pedestal donde estuvo Adán,
que fue destruido en la invasión francesa: son obras de Alberto Durero;
lo demás del convento nada tiene de notable; se concluyó la iglesia en
el año 1576, y todo el edificio en tiempo de Felipe II; en el día está
ruinoso, y sólo la iglesia se conserva menos mal.
San Pedro de Alcántara era un convento de clérigos menores,
situado al este y cerca de las ruinas del castillo; no aparecen documentos
que acrediten su institución, pero se sabe lo fue después de la muerte
de aquel Santo, acaecida en 18 de octubre de 1562, y sobre el solar de la
misma casa en que nació; la iglesia, como todo el convento, están casi
arruinados y -o ofrecen cosa notable.
Del convento de monjas Sancti-Spíritus sólo han quedado las
paredes; se edificó en 1562; sus religiosas eran caballeras y estaban
subordinadas al prior de la orden; su número no podía exceder de 32, y,
las que había, salieron del convento en la invasión de los franceses que
lo arruinaron enseguida. Por
último, el convento de los Remedios, que está compuesto de una porción
de casas viejas, de tierra y pizarra se halla al este y nada ofrece digno
de atención.
El cuartel de Veteranos, que fue donación hecha por la antigua
casa de los Carvajales, conserva su hermosa fachada de 30 pies de alta y
50 de larga, toda de piedra de sillería , con 4 columnas de granito de
una sola pieza y 8 pies de altura; este cuartel, situado según hemos
dicho en la plaza de toros, fue destruido en la guerra de la
Independencia; se han recompuesto dos cuadras, una baja y otra alta, que
sirven de alojamiento de los pocos veteranos que hay en aquella plaza.
Al este y a 500 pasos de la villa, se encuentra el convento de San
Francisco; fue donación del marqués de Buscayolo, que se declaró su
mayordomo y patrono, y colocó sus armas en la fachada principal. Los
frailes abandonaron aquel edificio durante la guerra con Napoleón y se
refugiaron a una mala casa que tenían dentro de murallas, denominada la
hospedería. Desde entonces sirvió para usos profanos y está ruinoso
todo él; a su espalda tiene una pequeña huerta.
Al sudeste, y a un cuarto de legua de Alcántara, se halla el
convento viejo, que en el día son ruinas solamente de la casa que habitó
la orden antes de ocupar la de San Benito, de que hemos hablado; se
conservó hasta el año 1810, sirviendo de almacén de pólvora y demás
utensilios de guerra, en cuyo año lo destruyeron los franceses; tiene una
huerta, en la que se conservan algunos frutales de los muchos que tuvo; lo
demás es terreno de pan llevar. Al frente de estas ruinas se halla la
ermita de Nuestra Señora de los Hitos, que tampoco ofrece cosa
particular.
Término: confina, al norte, con el de Ceclavín, a una legua; por
el nordeste, con el de Piedras-Albas, a una; por el este, con el de
Estorninos, a media legua; por el sudeste, con el río Salor, a cuatro; y
por el oeste, con el de la Mata, media legua.
Le riegan diferentes ríos y arroyos: el Tajo es el principal;
viene después el Alagón, el Salor, el Jartín, el Corredor, el Jumadiez
o Jumadié, el Eljas y otros de menos consideración, de que se hablará
en artículos separados; el Tajo tiene su magnífico puente, cortado en el
día; el Salor tiene otro, que comunica con el partido de Valencia de Alcántara;
y también tiene el suyo el arroyo de Jartín, al sur y a media legua de
la población, que sólo sirve en las crecidas.
Calidad del terreno: es áspero y pedregoso por la derecha del
Tajo, con muchas elevaciones y cuestas, casi todo inculto, y el que se
labra y siembra es de poco producir: hay en esta parte del río un monte
de olivos de 12.000 pies, de toda calidad y escasa producción, una porción
de pinar casi mezclada con los olivos, un pequeño monte de encina de
dominio particular que principia a dar bellota, 11 molinos de aceituna o
tahona, uno con agua, muchos caseríos con su casero para cuidar los
olivos y recoger los trabajadores que hacen la recolección, 6 huertas de
poca producción y 15 arroyos que recogen el agua de este terreno y
desembocan en el Tajo o unos en otros, denominándose el último, por razón
del número referido, Arroyo Quince. Viene además por aquella parte y
entra en el Tajo, a un cuarto legua, el río Alagón; y en el terreno
intermedio, llamado por los naturales Entrambos-Ríos, hay un olivar de
6.000 piés, que por su posición no admite cultivo.
La izquierda del Tajo es también áspera hasta un cuarto de legua
del río; no obstante, está llena de cercados, que se siembran
oportunamente o sirven para pastos. Pasado el cuarto de legua, todo el
terreno es llano y despejado; comprende 101 dehesas, que antiguamente
fueron de puro pasto y después alternativas con la labor; producen mucho
grano, y mantienen abundante granjería. En esta parte, al nordeste y un
cuarto de legua, existe el monte de la Recobera: es de propios, tiene buen
terreno que se pasta y ]abra además del aprovechamiento de bellota; forma
un pequeño círculo de un cuarto de legua. Las
dehesas particulares no se labraron hasta el año 1766, consistiendo la
anterior labor en sólo los baldíos; éstos, que eran 18, formaban 18.750
fanegas, disponibles para sembrar. Todo el terreno ascendía a fines del
siglo pasado a 86.000 fanegas de tierra en cuadro; de estas, 52.000
pertenecían a las 101 dehesas expresadas; 2.500, en olivares y viñas;
230, en hortalizas, frutales, zumacales y pinares; y en tierras comunes,
31.270; ahora disfruta el mismo con corta diferencia.
En 21 de mayo de 1526, y por real disposición de don Felipe II, se
dividió el terreno comunal que había disfrutado esta villa, en cuatro
partes: lo que cupo a Alcántara en esta división, y a la izquierda del
Tajo, eran montes huecos.
En 1466, se habían obligado los caballeros, escuderos y demás señores
de la dehesa, a pagar por estos montes, y en razón de diezmos, 11.000
florines de oro; en 1568 y 1570, fue arrendada su bellota en 18 y 24.000
reales; en el siglo siguiente aún permanecían; en el día han
desaparecido por los continuos cortes, y por los privilegios concedidos a
los ganaderos.
Entre las muchas dehesas indicadas, se encuentran algunas que
conservan sus primitivos nombres, y que se hacen notar por ciertas
particularidades que debe comprender un
diccionario geográfico: en la llamada Castillejos de la Orden,
sita entre el Tajo y Jartín, a una legua de Alcántara, se ven las ruinas
de un pueblo que se llamó Villavieja, en cuyo sitio se conservan todavía
algunas Inscripciones que acreditan su antigüedad.
El baldío llamado de la Mojeda o Moheda, sito en la derecha del
Tajo y a tres cuartos de legua de distancia, estuvo Poblado hasta el año
1338, con su párroco, de suerte que hubo un pueblo que llevó el mismo
nombre que la actual dehesa; arruinado sin que conste la causa, se hizo
Alcántara dueña de aquel terreno.
En la dehesa que hoy se llama de las Miras, estuvo el pueblo
titulado por los romanos Lancea de los opidanos; en esta dehesa se encontró
el siglo pasado una piedra con la inscripción siguiente: C.
J. CAES. IMP. ACCEP. LANTIAN. LACETANIAN SUPRA
TAGUN IN LUSITAN. IN AMIZ
(El emperador Julio César recibió en su amistad a Lancia
Lancetania, que está sita sobre el Tajo en la Lusitania); de aquí se
formó la opinión por algunos de ser este el sitio y primitivo pueblo de
Alcántara.
En la titulada San Jordán, y antes Campo de Romano, hubo un templo
arruinado desde muy antiguo; entre sus escombros se encontraron piedras
sepulcrales y otras, de cuyas inscripciones se pudo deducir la amistad que
dispensó el César Octavio al pueblo que allí existió con el nombre de
Campo de Romano.
En la entrada de la casa de la dehesa llamada Casas Viejas se lee
la inscripción romana de un sepulcro de uno que se llamó Yermo.
Varias otras notabilidades de esta clase se encuentran en
diferentes sitios, de que no se hace mérito por la infidelidad de los
testimonios y su poca importancia.
Caminos, sólo hay un camino que puede llamarse general, por ser el
que comunica a la derecha con la izquierda del Tajo; y que, viniendo de
los pueblos situados al nordeste, sale por el sur y sudeste en dirección
a Cáceres y Badajoz; sólo sirve para herradura; el paso del río se hace
por barca; antes de la ruina del puente, era carretera, si bien muy
molesta por el mal terreno. Todos los demás caminos son de pueblo a
pueblo, con 12 circunstancia de que los de la derecha del Tajo sólo son
de herradura, y los de la izquierda, aunque no son buenos, mejoran a una
media legua del río, y pueden llegar carruajes hasta la población, si
bien con alguna dificultad.
Correos y diligencias: hay sólo una estafeta con un administrador
que recibe la correspondencia de todo el partido; los balijeros de los
pueblos vienen a buscar la suya respectiva a esta administración; hay
tres correos a la semana, que son domingos, martes y viernes, dando lugar
a contestar el mismo día; es conducida por el correo de Cáceres; no hay
diligencias ni parador, sí sólo ordinario a Cáceres y Madrid.
Producciones: las principales son trigo, cebada, centeno, aceite y
lanas; de estos artículos tiene muchos sobrantes; los de trigo y cebada
se consumen en la Zarza y Ceclavín, y los de centeno y lanas en el vecino
reino de Portugal; el aceite, en el interior de la península; produce
asimismo miel y cera, vino de muy buena calidad y muy espirituoso, aunque
insuficiente para el consumo del pueblo; su precio común es el de 40
reales arroba, 70 a 80 la de miel y 100 la de cera; este último género
va en notable decadencia. Se mantienen además 15.000 cabezas de ganado
lanar fino, 1.000 de ganado moreno, otras tantas cabras, y el mismo número
de caballar, mular menor y de cerda. Corno terreno montuoso, produce además
mucha caza de perdices, conejos, liebres, pitorras y otras aves, que por
su abundancia se compran de 9 a 12 cuartos; existe, por último, el fruto
de bellota de la dehesa.
Industria: de las muchas fábricas y gremios que tenía antes de la
última guerra con Portugal, sólo ha quedado una fábrica de curtidos,
los oficios mecánicos y los molinos de harina y aceite necesarios para el
uso del pueblo.
Comercio: además del que se hace en las tiendas de que se ha hecho
mención se mantiene el de lienzos y algodones con el inmediato de
Portugal; el de calzado basto, que se traslada a la derecha del Tajo y se
extiende por toda la sierra de Gata; y la salida de sus productos agrícolas
para los diferentes puntos de consumo; ha caducado la feria que esta villa
celebraba desde el tiempo de Trajano, en la que se advertía un gran
movimiento mercantil; sólo queda una y sin crédito, señalada para el 25
de abril, y mercado semanal, que no se practica por acreditar la
experiencia su inutilidad; tiene aduana terrestre para el comercio
interior; cuyos productos de importación, en el año de 1843, fue de los
efectos siguientes. bacalao, 14 y inedia arrobas; cera en borra, 141;
manzanas, 18; mimbres en varas, 124; nueces comunes, 2; pellejos de
carnero, 75 libras; lienzo blanco, de 10 a 11; hilos, 4 arrobas; achote en
rama, 4 quintales; hierro, 2 arrobas; peras, 2 arrobas; tripa seca, 3.288
libras, cuyo total valor asciende a 20.038 reales, 17 maravedíes, y los
derechos de aduanas a 5.369 reales con 16 maravedíes.
Población: 780 vecinos; 4.273 almas.
Capital de producción: 12.160.000 reales.
Impuestos: 729.600 reales.
Contribución: 107.873 reales, 13 maravedíes de vellón.
El presupuesto municipal asciende a 30.000 reales, que se cubren
con los fondos de propios; el secretario del ayuntamiento disfruta 4.400
reales de dotación y otros gajes.
Historia: diferentes nombres antiguos se han querido atribuir a
esta villa, y con mucha generalidad el de Norba Caesarea, ciudad de los
lusitanos, mencionada por Plinio y Ptolomeo; pero es un error, como lo
observó Cristóbal Celorio, examinando más detenidamente este punto. En
tiempo de los romanos se llamó Interannium por su magnífico puente, obra
digna de aquella edad. Los árabes convirtieron este nombre en su sinónimo
Alcántara, que hoy tiene.
Dominada por éstos, su caid fue uno de los que se brindaron a
auxiliar al emir Abd-el-Rahaman, para el exterminio de la facción de los
Fehriss, en el año 784.
Don Fernando II de León la conquistó de su poder, en 1166; así
consta por un acta de los archivos de Astorga, en la que se lee: Facta
carta in Asturica, mense novembris, era 1204, eo anno quo is famosissimus
rex (Ferdinandus rex Legionis) cepit Alcantaram. Está firmada: Ego
Ferdinandus, Dei gracia, rex Hispaniarum. Este rey la entregó para su
custodia a su mayordomo mayor, quien la perdió a poco tiempo. En 1191,
formaba parte de lo que los árabas, sus señores llamaban el Kalr el
Fethah, fortaleza de la entrada, o de la abertura, waliato que comprendía
varios pueblos.
Don Alonso IX de León y Galicia, acompañado de don Diego López
de Haro, y su hijo, don Lope Díaz, a quienes había enviado en su
auxilio, con otros 600 caballeros, don Alonso VIII de Castilla, la
reconquistó en 17 de enero de 1214, después de 2 largos sitios,
particularmente el último, que duró 11 meses, con repetidos asaltos.
Este rey la entregó a los caballeros de la orden de Calatrava, para que
la guardasen y defendiesen, y éstos pusieron en ella muy buena guarnición.
Por los años 1217, hallándose el rey don Alonso en Toro, con sus hijas
las infantas doña Sancha y doña Dulcia, confirmaron esta donación. En
1219, intervino el mismo rey entre don Nuño, maestre de la orden de San
Julián del Pereiro de Portugal, y el de la de Calatrava, conviniéndose
que esta orden diese a aquélla la villa de Alcántara, quedando el
maestre de la orden del Pereiro y sus sucesores, sujetos a la de
Calatrava. Entonces tomó el nombre de Alcántara la orden del Pereiro,
trasladando su convento a esta villa. Por
ella pasó el rey San Fernando, yendo a auxiliar a los caballeros
cristianos, que eran dueños del arrabal de Córdoba.
El infante don Sancho pasó a esta villa en 1283, para reducir a su
partido a su hermano don Pedro, que pretendía la voz de su padre don
Alonso.
En 1295, el infante don Juan, tío del rey don Fernando, se apoderó
de Alcántara, haciendo la guerra a su sobrino, porque decía no ser hijo
de legítimo matrimonio.
Muerto el rey don Pedro de Castilla, Alcántara se entregó al rey
don Fernando de Portugal, a quien dijeron muchos caballeros pertenecerle
el reino de Castilla, como a heredero legítimo, siendo nieto de doña
Beatriz, hija de don Sancho el Bravo, mujer de don Alonso IV de Portugal.
Los portugueses sitiaron esta población, en 1397; pero habiendo acudido
en su socorro el condestable de Castilla, los desbarató y obligó a
retirarse.
Él maestre de Alcántara había entregado esta villa al infante de
Aragón don Pedro, en 1432; y don Gutierre Sotomayor, comendador mayor de
la misma orden, sobrino del maestre, se apoderó de ella el día 1º de
julio, haciendo prisionero al mismo don Pedro. Este infante estuvo preso
en Alcántara, hasta que su hermano don Enrique díó cuanto tenía por su
libertad.
Don Alonso de Monroy, clavero de la orden de Alcántara, que sostenía
el partido del rey don Enrique, mientras que el maestre don Gómez de Solís
se había declarado por el infante don Alonso, en las guerras que entre éstos
se promovieron en Castilla, se apoderó de esta villa y estrechó el
castillo y convento, impidiendo la introducción de víveres en ellos. El
maestre acudió con mucha gente a obligarles a levantar el cerco; mas aquél,
con un ardid, desbarató su ejército, quedando el mismo don Gómez
herido. El maestre rehizo su ejército con fuerzas, que de nuevo
levantaron los condes de Coria y Alba, y volvieron otra vez contra los
sitiadores, pero, sabedor el clavero de su marcha, mandó romper todos los
puentes que había sobre los ríos Alagón y Tajo, y quemar todas las
barcas, cuya disposición imposibilitó su intento, dejándole apretar más
y más el cerca, que los sitiados resistían con gran valor; 11 meses hacía
que se sostenían unos y otros, obstinados en su empeño, cuando la
duquesa doña Leonor Pimentel, deseando el maestrazgo para su hijo don
Juan Zúñiga, envió contra don Alonso 600 caballos y 1.000 infantes;
viniendo a concierto la duquesa y el clavero, se convinieron en que el
castillo quedase como en depósito, y se suspendieron las guerras. Don
Alonso permaneció en Alcántara, y habiendo entrado con 4 criados suyos
en el castillo, se apoderó de él, echando fuera a los que le guardaban;
juntó al instante a los caballeros y religiosos de su parcialidad en el
convento que estaba en el mismo castillo, y dieron sentencia de privación
del maestrazgo contra don Gómez de Solís, eligiendo en su lugar al
clavero don Alonso.
En 1471, un escuadrón de sarracenos hizo grandes daños en la
comarca de esta población.
En la misma se avistaron la reina doña Isabel y la duquesa doña
Beatriz, en 1479, y concertaron la paz entre Castilla y Portugal, conviniéndose
en que el rey de Portugal no se titulase rey de Castilla, ni trajese en
sus escudos las armas de ,este reino; que el rey don Fernando hiciese lo
mismo respecto a Portugal; que la pretensa princesa doña Juana casase con
el príncipe don Juan, hijo del rey don Fernando, luego que él tuviese
edad bastante; que si el príncipe no se aviniese después en el
casamiento, sus padres pagasen a doña Juana 100.000 ducados; que ésta
quedase con la libertad de ponerse monja; que doña Isabel, hija de los
reyes de Castilla, casase con don Alonso, nieto del rey de Portugal, y su
heredero; que no se diese acogida en Portugal a los nobles de Castilla,
por ser ocasión de revueltas y alteraciones; que la navegación,
descubrimiento y conquista de las riberas de Africa, quedase para siempre
por los reyes de Portugal; y que para seguridad del cumplimiento de todas
estas capitulaciones, la misma doña Juana y doña Isabel, hija del rey
don Fernando, y don Alonso, nieto del rey de Portugal, fuesen puestos como
en rehenes en poder de la duquesa doña Beatriz, en el castillo de Mora;
dando además el rey de Portugal, en prenda, 4 castillos a la raya de
Castilla.
En Alcántara recibió el rey de Portugal una embajada que le envió
el rey de Francia Luis XIV, en 1703, para manifestarle los sinceros deseos
que le animaban, de conservar con él la paz y buena armonía.
En 5 de mayo del mismo año, llegó a esta población el rey don
Felipe V, en la cual encontró al duque de Berwick, que mandaba las tropas
francesas. En la misma promulgó la guerra contra Portugal. El marqués de
las Minas se apoderó del fuerte de Alcántara en 1706, haciendo 5.000
prisioneros, sin que el duque de Berwick pudiera prestar algún socorro,
,a pesar de hallarse cerca con el ejército español, pues era muy
superior el número de sus enemigos. En abril de 1809, el general Lapiche
hizo una marcha rápida sobre Alcántara, y aunque los vecinos de esta
villa se opusieran a su entrada, apostándose en su puente, vencidos éstos,
penetraron los franceses en la población, destruyéndolo todo;
incendiando casas y sin respetar ni los sepulcros mismos; pero la
evacuaron pronto por temor a don Carlos de España y al coronel Grant, que
entraron a la mañana siguiente, hallando las calles obstruídas con cadáveres. La
villa de Alcántara es patria de San Pedro de este nombre. Alcántara
(Puente de)
Se halla edificado sobre el Tajo, a 500 pasos al oeste de Alcántara;
consta de 6 arcos, los &el medio iguales entre sí y mayores que los
otros; siempre pasa agua por ellos, siendo, en este sitio muy grande su
caudal; los otros 4 van en progresión descendente, principiando de dentro
a afuera; el suelo del puente tiene de longitud 67 pies castellanos y 24
de latitud con inclusión de los pretiles; su altura, medida desde el
suelo del río, se distribuye del modo siguiente: 37 pies están de
ordinario cubiertos de agua, 170 aparecen en seco hasta el. piso, y 6 más
que tiene el pretil, que todos componen 213 pies de elevación; los pies
derecho hasta el arranque del arco tienen 87 pies y la cavidad de los
arcos mayoreses de 110. La
construcción, igual en todas sus partes, no tiene argamasa alguna; las
piedras, que son de granito, se sostienen por su enlace, y todas tienen
una misma medida de 4 pies de altura y 2 de latitud; en medio del puente,
formando arco y sobre los pretiles, se levanta una torre de 11 pies de
ancha y 47 de elevación, denominada torre del Aguila.
A la misma entrada de la izquierda del puente, está el templo de
San Julián, que no es más que una capilla muy pequeña, de 10 pies de
ancha, 20 de larga, con 16 de alta, edificada sobre roca; su arquitectura
es de la misma especie que la del puente, con la sola diferencia de que
las piedras son de tal magnitud, que solas tres forman el frontispicio de
la capilla.
A la cabeza derecha se encuentra un cuartelillo o cuerpo de
guardia, fortificado por la parte del camino con una tapia de 4 varas de
alta, y troneras para fusiles; por cima de este cuartelillo está un pequeño
edificio medio arruinado, que dice la tradición servía de prisión a
reos de grandes delitos; su cimiento es una mole de pizarra de más de 4
varas de elevación; se denomina la torre del Oro. No
hay noticias de que esta magnífica obra haya sufrido lesión alguna,
hasta que por los años 1213 vino, sobre los sarracenos que se habían
posesionado de Alcántara, el rey de León y Galicia don Alfonso IX, y
para oponer aquéllos algún obstáculo a las armas vencedoras del
monarca, rompieron el arco más pequeño, arrancando 60 piedras
principales, con lo que impidieron el paso; este arco fue mandado
reedificar, y se reedificó por el emperador Carlos V, en el año de 1543.
En el año 1707, le destruyeron segunda vez los portugueses, y por último,
en 1810, se arruinó completamente el segundo arco, contando de derecha a
izquierda, principiando la destrucción los ejércitos reunidos de España,
Inglaterra y Portugal, en su retirada, y concluyéndola los franceses;
permaneció sin reponerse hasta el año 1818, en que se reedificó con
madera, dándole la suficiente solidez para el paso de carruajes; estas
maderas fueron incendiadas en 1836 por las tropas nacionales, para impedir
el paso a la derecha del Tajo a las fuerzas carlistas, que mandadas por Gómez
habían invadido la provincia; en cuyo estado permanece, haciéndose por
barcas el paso del río.
Muchas son las inscripciones que se advierten en las distintas
partes de que esta obra se compone, y acreditan su antigüedad y
vicisitudes; las notaremos por su orden para que se comprendan con mayor
claridad. En el frente de la capilla o templo de Sara Julián, se lee lo
siguiente: IMP,
NERVAE, TRAJANO, CAESARI AUGUSTO, GERMANICO,
DACICO, SACRUM (Se
dedica este templo al emperador Nerva Trajano, César Augusto, vencedor de
Alemania y Dacia). Después de ésta se encuentra la siguiente: TEMPLUM
IN RUPE TAJI SUPERIS ET CAESARE PLENUM ARS
UBI MATERIA VINCITUR IPSA SUA. QUIS
QUALI DEDERIT VOTO FORTASE REQUIRET CURA
VIATORUM, QUOS NOVA FAMA JUBAT IN
GENTEM BASTA PORTERAT, QUI MOLE PEREGIT SACRA
LITATURO FECIT HONORE LACER QUI
PONTEM FACIT LACER ET NOVA TEMPLA DICAVIT, SCILICET
ET SUPERIS MUNERA SOLA LITANT PONTEM
PERPETUI MANSURUM IM SAECULA MUNDUM FECIT
DIVINA NOBILIS ARTE LACER; IDEM
ROMULEIS TEMPLUM CUM CAESARE DIVIS CONSTITUIT,
¡FELIX UTRAQUE CAUSA SACRI! CAJUS
JULIUS LACER HOC SACELLUM FECIT ET DEDICAVIT AMICO CURIO LACONE IGAEDITANO.
Traducido dice. «Este templo, fabricado sobre una roca del Tajo,
está lleno de culto y veneración de los dioses y del César, y en él,
la grandeza de la materia vence al primor del arte. Por ventura dará
cuidado a los pasajeros, que siempre gustan de cosas nuevas, saber quien y
con qué fin se ha hecho: sepan, pues, que Lacer, que acabó este puente
de extraordinaria grandeza, hizo el templo para ofrecer el sacrificio a
los dioses y tenerlos propicios y favorables. Lacer, que hizo el puente,
dedicó también el templo, porque ofreciendo dones a los dioses, se
aplaca y alcanza su favor. Lacer, insigne en el arte divino de la
arquitectura, hizo este puente que ha de durar por los siglos del mundo.
El mismo Lacer hizo el templo en honra y reverencia de los dioses de Roma,
y del César: ¡dichoso uno y otro motivo de este edificio sagrado! Cayo
Julio Lacer hizo y dedicó este templo con el favor de Curio Lacón,
natural de Idaña». En
los 2 lados del arco levantado en medio del puente y en una cornisa de mármol
que hace friso, se lee: IMP.
CAESAR: DIV. NERV.
TRAJAN. AUG. GER. DACICO.
PONTIFICE. MAXIMO TRIB. POTEST. VIII.
IMP. V. CONS. V. P. P.
(Al emperador César Augusto Nerva Trajano, hijo del Divo Nerva,
vencedor de la Alemania y Dacia, Pontífice Máximo, la 8ª vez que tuvo
la potestad de Tribuno, 5ª vez emperador, 5ª consul, Padre de la
Patria). Año 104 de la era cristiana, en que se concluyó, habiéndose
empezado a fabricar por mandato de Nerva Trajano, el año 98: duró 6 años.
En el mismo arco había 4 losas grandes con los nombres de los
municipios que contribuyeron a la edificación del puente; no se conserva
más que una, completamente borrada, y en el lugar que ocupaban las demás
se pusieron otras relativas a la reedificación, que, según hemos dicho,
mandó hacer Carlos V, del arco más pequeño. La inscripción antigua decía:
Municipia Provintiae Lusitaniae Stipe Collata quae opus Pontis Perfecerunt.
Egarditani, Lancienses, Opidanii, Yalori, Ynteramnienses, Colanii
Lancienses, Yranscudanii, Arabii, Meidubrigenses, Arabrigenses, Banienses,
Poesures. (Los municipios de la Lusitania, que contribuyeron a acabar y,
perfeccionar este puente: los igeditanos, los lancienses, los opidanos,
los talores, los iteranienses, los colarnos, los lancienses, los
transeudanos, los meidubrigenses, los arabrigenses, los banienses y los
pesures).
Las últimas inscripciones dicen así: CAROLUS
V IMPERATOR, CAESAR AUGUSTUS, HISPANIARUM
REX, HUNC PONTEM, BELLIS ET ANTIQUITATE
EX PARTE DERUPTUM, RUINAM QUE
MINAMTEM INSTAURARI JUSIT ANNO DO MINI
MDXLIII. IMPERII SUI XXIV
(Carlos V emperador, César Augusto y Rey de las Españas, mandó
reparar este puente, que con ocasión de las guerras y por su antigüedad
se hallaba roto y amenazaba ruina: año el Señor 1543, y de su imperio
24).
Muy cerca del puente se conservan vestigios de subterráneo o
cueva, que parece fueron las primeras habitaciones. Pascual
Madoz. Diccionario histórico-geográfico de Extremadura, 1846 |