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ESPRONCEDA,
José de.— Poeta. (Almendralejo, BA, 1808-Madrid,1842) Considerado
el poeta romántico por excelencia, Espronceda ofrece, tanto en su
proyección publica y privada como en su obra literaria, aspectos aun
sujetos a controversia. Nació en un lugar llamado Pajares de la Vega,
entre Villafranca de los Barros y Almendralejo. Ese mismo día fue
bautizado en la iglesia parroquial de esta última población, por lo que
el nombre de la capital de la Tierra de Barros ha sido asociado al
nacimiento del poeta.
Su padre, casado en segundas nupcias con Maria del Carmen Delgado, madre
del poeta, tenia entonces 58 años y era Sargento mayor del Regimiento de
caballería de Borbón. Por aquellos días había recibido la orden de
trasladarse desde Villafranca a Badajoz, a raíz de los acontecimientos
que causaron la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV.
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José de Espronceda.
Museo Lázaro Galdiano. Anónimo. Madrid.
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Nada
se sabe apenas de la infancia de Espronceda. La primera biografía
del poeta -probablemente debida a su amigo García de Villalta-,
apareció en El Labriego el 23 de mayo de 1840: "Los
primeros años de su infancia se pasaron en el seno del Ejército.
Desde que cumplió cinco o seis, y pudo montar a caballo entró de
cadete al lado de su padre". Es poco probable, sin embargo,
que madre e hijo acompañaran a aquel mientras tomaba parte en
acciones militares peligrosas. Se sabe que hacia 1820 la familia
Espronceda residía en la calle del Lobo, en Madrid, según
testimonio de su intimo amigo Patricio de la Escosura. Cuando en
1821 su padre fue nombrado oficial con destino en Guadalajara,
solicitó y obtuvo para su hijo una plaza de cadete en el Colegio
de Artillería de Segovia. Pero pronto renunció a ella, pues ese
mismo año ingresó en el recién fundado Colegio de San Mateo, en
Madrid, donde enseñaban, entre otros, Alberto Lista y José Gómez
Hermosilla. En este Colegio, uno de los mejores de la época en
España, estudiaron algunos que, con el tiempo, llegarían a ser
eminentes en la milicia, la literatura o la política.
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El
Colegio permaneció hasta 1823, en que hubo de cerrar a causa del ambiente
antiliberal y absolutista de la época.
Las enseñanzas de su maestro Alberto Lista ejercieron honda influencia en
Espronceda. En 1823, como una prolongación de las enseñanzas oficiales
impartidas en el colegio clausurado, los alumnos de Lista fundaron la
Academia del Mirto bajo la dirección del maestro. La orientación estética,
según testimonio del Marqués de Jerez de los Caballeros recogido por
Marrast y otros críticos, consistía en el rechazo de "aquellas
composiciones en que lucía el ingenio a costa de la razón, y que en vez
de deleitarle fatigaban el entendimiento. Ya es necesario que un
sentimiento, un fin moral dirija la voz del poeta". Respecto de los
temas, se sugieren las historias y hazañas de los héroes "orgullo
de nuestro suelo", como Pelayo, Colon, el Cid...La Academia duró
hasta 1826 y en ella dio a conocer Espronceda sus primeras composiciones
poéticas.
Tras el restablecimiento del absolutismo en 1823, Espronceda y un grupo de
amigos fundaron la Sociedad Secreta Los Numantinos, a imitación de
otras muchas existentes por entonces. Entre los objetivos figuraba nada
menos que matar a Fernando VII y constituirse en república a la griega.
La sociedad fue denunciada y sus miembros condenados a diversas penas.
Espronceda fue desterrado a Guadalajara y condenado a tres meses de
reclusión en el convento de San Francisco. Por razones, al parecer, de
proselitismo distribuía propaganda liberal entre los frailes; solo
permaneció unas semanas en cautiverio, durante las cuales comenzó a
escribir su poema Pelayo, según las indicaciones de Alberto Lista.
Huyendo, tal vez, de la policía, que lo vigilaba a causa de sus
actividades políticas, marcha a Gibraltar, y de allí a Lisboa, donde se
encontraba en agosto de 1827. Su estancia en la capital portuguesa fue
breve, pues el Gobierno portugués acabó expulsándolo al poco tiempo. Al
parecer, conoció por estas fechas a Teresa Mancha, hija del coronel
Epifanio Mancha, con quien coincidió en Portugal. Sin embargo, nada
refiere el poeta en las cartas a sus padres acerca de sus aventuras con
Teresa. Dado que la joven estaba casada con un comerciante español,
Gregorio del Bayo, Espronceda decidió raptarla. Sobre la fecha y el lugar
del incidente circularon versiones diversas. Robert Marrast, siguiendo las
conclusiones de M. Núñez de Arenas, cree que no se verifico antes de
agosto de 1832, durante el segundo viaje a Londres. De su estancia en la
capital británica poco se sabe. Desde allí, y por indicación de sus
padres, marchó a Francia. En la carta que el poeta les envía el 6 de
marzo de 1829 desde Bruselas, cuenta que tiene la intención de dirigirse
a Paris y Burdeos, lo que induce a creer que pensaba regresar a Madrid.
Pero no pasó de Paris. En la capital francesa vivió bajo la vigilancia
de la policía a petición del Gobierno español. La actividad política
de Espronceda creció a lo largo de 1829. El episodio culminante fue su
participación en las jornadas revolucionarias que vivió Paris en julio
de 1830. Nada dicen los biógrafos de este hecho, pero R. Marrast aduce
una prueba concluyente: la profesión de fe política que el poeta envía
al periódico El Liberal y reproducida en El Español el 19
de junio de 1836. En ella menciona su participación en aquellas jornadas
de julio parisienses. A fines de 1831 fijo su residencia en Burdeos, por
mandato del ministro del Interior francés. De febrero a agosto de 1832
efectuó un nuevo viaje a Inglaterra y regresa a Francia.
La amnistía de 1832 permitió al poeta retornar a su país, lo cual
sucede en marzo de 1833. Pocos días mas tarde le siguió Teresa.
A poco de regresar a Madrid, Espronceda ingresa en el cuerpo de Guardias
de Corps, de donde fue expulsado por censurar al Gobierno, circunstancia
poco clara para algunos críticos. Lo cierto es que fue desterrado a
Cuellar, y allí empieza a escribir su novela histórica Sancho Saldaña
o el castellano de Cuellar. De nuevo en Madrid escribió, en
colaboración con Antonio Ros de Olano, una comedia, Ni el tío ni el
sobrino, que constituyó un rotundo fracaso.
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Ilustración de El
Diablo Mundo
Obras Poéticas. Salvatella. Barcelona, 1884
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Nuevas actividades políticas -participación en la sublevación de la
Milicia Nacional (1835), entre otras- van configurando una personalidad
marcadamente radical que se afianzará con el tiempo. A la vez que su
participación en actividades políticas, Espronceda desarrolla una
creciente actividad literaria, de la que destacan la fundación del periódico
liberal El Siglo -tan efímero que solo aparecieron 14 números, o
las colaboraciones en El Artista. El famoso semanario romántico,
cuya existencia se prolongó desde el 14 de enero de 1835 hasta el 4 de
abril de 1836, publicó varias obras del poeta extremeño, tales como La
Pata de Palo, cuento irónico fantástico; Costumbres, relato;
algunas crónicas teatrales y El Pastor Clasiquino, sátira contra
los adversarios del romanticismo; varios fragmentos del Pelayo, y
por ultimo, su más celebre poesía, la Canción del pirata, en
1835. Otros periódicos y revistas de la época recogieron composiciones
de Espronceda. Así, El Español publicó dos artículos políticos
importantes: Libertad, Igualdad, Fraternidad y El Gobierno y la
Bolsa.
A finales de 1836 le abandonó Teresa. Aunque no de manera determinante,
su actividad política debió de influir sobre las relaciones entre el
poeta y Teresa, la cual vivía entre sobresaltos. Teresa le dejó la hija
de ambos, Blanca, nacida en 1834. En 1838 se presentó como candidato
exaltado, para diputado en las elecciones de Badajoz, con escaso éxito.
Ese mismo año efectuó un viaje propagandístico por varias ciudades
andaluzas -Granada entre ellas- para visitar a sus correligionarios. Formó
parte de la Junta Directiva del Liceo artístico y literario de Madrid,
con cuya revista colaboró frecuentemente: poemas como el Himno al Sol
aparecieron allí. El Liceo le encargó la cátedra de literatura moderna
comparada, donde impartió quizás una única lección.
Nuevo viaje a Granada en 1839, esta vez con fines literarios. Al regreso
se encontró con un nuevo episodio doloroso: la muerte de Teresa.
Acontecimientos políticos y literarios -además de la desaparición de
Teresa- impidieron, probablemente, que la edición de sus poesías,
anunciada para mediados de 1839 pero aparecida en mayo de 1840, recogiera
totalmente revisada su obra El Estudiante de Salamanca. Ya
trabajaba Espronceda por esas fechas en la redacción de un extenso poema,
El Diablo Mundo, a la vez que mantiene una incansable actividad política
y literaria: defensa del periódico El Huracán, que había sido
denunciado como subversivo, y fundación, en unión de otros amigos, de la
revista El Pensamiento, en 1841. Nombrado secretario de Legación
en los Países Bajos, regreso para tomar asiento en el Congreso como
diputado suplente -al ser invalidada la elección del titular- y sus
intervenciones despertaron siempre gran interés.
A
consecuencia de una afección de garganta, falleció en mayo de 1842. Su
muerte fue el comienzo de la leyenda sobre el autor extremeño. Críticos
y biógrafos -Ferrer del Río, entre otros, difundieron la especie de un
Espronceda cínico, segundo Don Juan Tenorio. A esta leyenda Cascales
contrapuso otra, según la cual Espronceda mas bien representaba su papel
de revolucionario, de mujeriego, de librepensador, pero sin serlo en
realidad. Con ello se pretendía desvirtuar su calidad tanto humana como
política.
Hoy la crítica más seria estima que Espronceda fue un hombre
"recto, honrado, dispuesto a defender las ideas mas generosas. No
solo fue el mas autentico representante en España de lo que se llama el
romanticismo; también comparte con Larra la gloria envidiable de haber
sido uno de los testigos mas lucidos de su tiempo". (R. Marrast).
•OBRA.
Primeras composiciones poéticas. Antes de su salida de España, en 1827,
las poesías que compone ofrecen un tono neoclásico. Siguen las
orientaciones de la Academia del Mirto. A este periodo pertenecen la
traducción del Vaticinio de Nereo y la imitatión del Beatus
ille, manifestaciones del culto a Horacio. Otras composiciones como el
soneto La Noche, el Romance a la mañana y La tormenta de
noche manifiestan el mas puro neoclasicismo y dedicación a su
maestro; la composición A Anfriso en sus días muestra, mejor que
ninguna otra, la retórica del neoclasicismo, aunque cargada de
sinceridad. Posteriores son tres sonetos A Eva. El romance A la
noche, al parecer de la misma época, ofrece un atractivo indudable.
El Pelayo. Poema épico
que nunca llego, sin embargo, a terminar. El proceso de redacción duro
desde 1825 hasta 1835, en que aparecieron varios fragmentos en la revista El
Artista. Consta de 127 octavas distribuidas en seis cantos. Manifiesta
distintos estilos y épocas y sirvió al autor como banco de pruebas, como
ensayo de innovacionos en busca de estilo y lenguaje personal.
La emigración.
Durante este largo periodo de tiempo oscila entre varias tendencias poéticas:
neoclasicismo, poemas patrióticos, nostalgia de la patria..., pero existe
en ellos una mayor originalidad, sobre todo una carga emotiva propia que
progresara en adelante. De 1830 y comienzos de 1831 son los poemas A la
muerte de Don Joaquín de Pablo (Chapalangarra) y Oscar Malvina.
La composición más lograda de este periodo es el Himno al Sol,
expresión de la desesperación romántica ante la magnificencia del astro
reinante.
Espronceda busca nuevos caminos en la poesía de inspiración caballeresca
y medieval que, sin embargo, abandonó pronto. El Canto del Cruzado
es la composición más relevante en este aspecto. Solo publicó algunos
fragmentos en El Español en 1836 y 1837. Marrast lo fecha por
1832-1834.
Las Canciones.
Dentro de su libro de Poesías apareció un apartado que los
editores titularon Canciones. Son cinco poemas que unidos a los dos poemas
mayores, constituyen la base de la fama de Espronceda como poeta. Llamados
poemas cívico-morales por Guillermo Carnero, revelan una persona sensible
y preocupada por los asuntos sociales, que seleccionó una serie de
personajes especialmente representativos de una sociedad y sus lacras como
El mendigo, El Reo de muerte y El Verdugo o de formas
y deseos de liberación como El Pirata o El Corsario.
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Ilustración de La
Canción del Pirata en El Artista. 1835 |
La Canción del Pirata,
publicada en 1835 en El Artista, es fundamental en la evolución de
Espronceda y de la poesía romántica. Destaca por sus cualidades formales
y sus aciertos rítmicos y métricos. Pero, sobre todo, porque por primera
vez aparece en la poesía española de este siglo un personaje que
reivindique su independencia y su rebeldía frente al mundo y sus
intereses (Marrast). El Canto del cosaco, escrito en endecasílabos,
constituye un ataque contra la sociedad europea. El poeta invita a la
invasión de Europa, cuyos ideales son el mercantilismo y la opulencia.
Apareció en 1838. El Mendigo, de 1835, abunda en innovaciones métricas.
El poema esta estructurado sobre la antitesis, uno de los procedimientos
expresivos. Es la encarnación del cinismo frente a una sociedad que
merece el desprecio. El Reo de muerte, publicado entre 1836 y 1837,
presenta un tema frecuente: el de la indiferencia del mundo ante el dolor
ajeno. No es, pues, un alegato contra la pena de muerte, sino una amarga
reflexión contra le existencia humana. El Verdugo, publicada también
en 1835, tampoco contiene, como la anterior, ninguna referencia a la pena
capital; el verdugo reprocha a los hombres su desprecio, cuando son ellos
los que se valen de él para calmar su mala conciencia.
El Estudiante de
Salamanca. Poema
narrativo, emparentado con las leyendas y romances históricos y
legendarios, es de un alto valor representativo "como expresión de
la insatisfacción y la angustia románticas, y a la vez como síntesis de
todos los motivos personales y líricos de Espronceda".(Alborg).
La obra fue compuesta entre 1836 y 1839. Se publicó como parte final del
tomo de las Poesías en 1840, aunque fragmentariamente había
aparecido antes. Consta de 1704 versos distribuidos en cuatro partes.
Diversas fuentes están en el origen del cuento -así lo subtituló el
autor-. Sobre todo, dos motivos legendarios: el del Burlador y el del
estudiante Lisardo, ambos suficientemente conocidos en la literatura de la
época.
Desde el punto de vista artístico, la obra ofrece elementos de innegable
interés: mezcla de diversos géneros -drama, narración, lírica-,
alternancia de formas métricas tradicionales e innovadoras. Más
objeciones se han formulado respecto del léxico, que ha sido calificado
de tronante, tremendo y reiterativo.
Novela y teatro. Como concesión a la moda del momento escribió
Espronceda una novela histórica, Sancho Saldaña o el castellano de
Cuellar, que comenzó en su destierro, en 1833, y concluyo en Madrid
al año siguiente. Aunque básicamente es una historia de amor, la trama
esta constituida por innumerables peripecias. Por último, hay que señalar
que Espronceda escribió tres obras de teatro: Ni el tío ni el sobrino,
en colaboración con A. Ros de Olano, estrenada en abril de 1834. Amor
venga sus agravios, drama en prosa, escrito en colaboración con
Eugenio Moreno López y estrenado en 1838. Blanca de Borbón,
tragedia neoclásica en endecasílabos asonantados.
•Biblio.:
RODRÍGUEZ SOLIS, E.: Espronceda. Su tiempo, su vida y sus obras,
ensayo histórico-biográfico, Imp. de F. Cao y D. de Val, Madrid, 1883.
CASCALES MUÑOZ, J.: D. José de Espronceda, su época, su vida y sus
obras, Biblioteca Hispania, Madrid, 1914; del mismo: El autentico
Espronceda pornográfico y el apócrifo en general, Imp. Colegio de Huérfanos,
Toledo, 1932. ALONSO CORTÉS, N.: Espronceda. Ilustraciones biográficas
y críticas (en su centenario), Lib. Santaren, Valladolid, 1942.
PUJALS, E.: Espronceda y Lord Byron, CSIC, Madrid, 1951. CAMPOS J.:
Introducción a su edición de las Obras Completas. MARRAST, R.: José
de Espronceda et son temps. Litterature. Societé. Politique au temps du
Romantisme, Ed. Klincksieck, Paris, 1974; del mismo, Introducción a
su edición de las Poesías líricas y fragmentos épicos. ROMERO
ESCOBAR, L.: Introducción a su edición de las Obras Poéticas.
MAZZEI, P.: La poesia di Espronceda, La Nuova Italia, Firenze,
1935. SEGURA COVARSI, E.: Una canción petrarquista en el s. XIX, en
Cuadernos de Literatura, t. I, 1947; del mismo, Espronceda y el
Tasso, en Revista de Literatura, 1936. ALLISON PEERS, E.: Historia
del movimiento romántico español, Gredos, Madrid, 1954. SALINAS, P.:
Espronceda, la rebelión contra la realidad, en Ensayos de
literatura hispánica, Aguilar, Madrid, 1958. CASALDUERO, J. Espronceda,
Gredos, Madrid, 1961. YNDURAIN, D.: Análisis formal de la poesía de
Espronceda, Taurus, Madrid, 1971. CARNERO, G.: Espronceda, Júcar,
Madrid, 1974. LOPEZ LANDEIRA, R.: La desilusión poética de Espronceda:
realidad y poesía irreconciliables, BRAE, LV, 1975. SENABRE, R.: Estructuras
mnemónicas en la poesía de Espronceda en Revista de Estudios
Extremeños, 1978. ALBORG, J.L.: Historia de la Literatura española,
t. IV, Gredos, Madrid, 1980. GIL DE BIEDMA, J.: El pie de la letra,
Critica, Barcelona, 1980.
Antonio
Merino Vicente
Gran
Enciclopedia Extremeña. Mérida, Ediciones Extremeñas
1989,
v.4, p.218-221
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