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Antonio Tercero Moreno. Godoy, vindicación imprescindible.

EN TORNO AL PRÍNCIPE DE LA PAZ
GODOY, VINDICACIÓN IMPRESCINDIBLE
Coincidiendo con la celebración, en 2001, del 150 aniversario de su muerte –concurrente con el II Centenario de la firma de la Paz de Badajoz que puso fin, en 1801, a la Guerra de las Naranjas contra Portugal– se ha venido registrando en España y en los círculos hispanistas de otros países un creciente interés por la figura de Manuel Godoy y Álvarez de Faria (Badajoz, 1767; París, 1851). En los últimos años, estudiosos interesados por el tema han proclamado la necesidad de realizar una revisión crítica tanto de la personalidad del valido de Carlos IV como de su labor de gobierno.

 

Contra lo que ha venido siendo opinión generalizada, el reinado de Carlos IV, época en la que Godoy desarrolló toda su actuación política, fue un período de esplendor de la Ilustración española y de modernización del país. La Ilustración no terminó, pues, con la desaparición de Carlos III, sino que prosiguió con más impulso, si cabe, durante el reinado de su sucesor. El relevante protagonismo de Godoy en esta época conduce, por tanto, a valorar su obra de una manera muy diferente a como ha venido siendo habitual hasta ahora.

 

En nuestros días, con el avance de la historiografía, ha ido emergiendo una nueva visión de la obra de gobierno de Godoy, destacándose el impulso dado por él al desarrollo agrario, a la racionalización de la administración española, a la educación y a la ciencia. Por otro lado, los recientes estudios sobre la política exterior española de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX descartan la presunta responsabilidad de Godoy en la invasión francesa de España, hecho con que se inició la Guerra de la Independencia.

 

Además se ha tener en cuenta la circunstancia de que una parte dela opinión pública culta española y extremeña muestra tanto interés como los historiadores por Godoy y que, como ellos, ha manifestado en los últimos años una creciente desconfianza respecto a la imagen que se viene ofreciendo de él. Sin embargo, la falta de información, derivada de la desatención historiográfica, condiciona el juicio sobre el personaje. A fin de evitarlo es preciso contar con una información veraz y fundamentada al respecto.

 

A estas razones habría que añadir otra de no menor importancia: nuestra sociedad no se puede permitir el lujo de prescindir de un importante componente de su memoria histórica ni tolerar su tergiversación.

 

Por ello, parece oportuna una actualización historiográfica no tanto de la persona de Godoy cuanto de su obra, oscurecida a la sombra de su peripecia humana. No se trata de reescribir la historia, sino de depararle a su protagonista el mismo trato histórico que se ha dispensado a otros y que, en el caso que nos ocupa, se ha focalizado casi en exclusiva sobre su vertiente personal.

 

LIBROS Y PUBLICACIONES

 

Fruto de este interés ha sido la aparición durante los últimos años de algunos libros y artículos, así como la celebración de varios encuentros de especialistas en la materia, con el objeto de revisar la imagen que del controvertido valido de Carlos IV ha llegado hasta nosotros (1). Es de destacar el importante papel jugado por las instituciones oficiales de la Comunidad de Extremadura en este proceso de recuperación histórica del Príncipe de la Paz potenciando o protagonizando algunas de las iniciativas más destacadas relacionadas con la celebración.

 

1 En esta labor de revisión crítica de la persona y de la obra de Godoy no puede ignorarse el esfuerzo pionero llevado a cabo por el profesor Carlos Seco Serrano desde que, en el ya lejano 1956, como introducción a las Memorias del Príncipe de la Paz, publicadas por la Biblioteca de Autores Españoles, escribiera su imprescindible Godoy. El hombre y el político, luego, en 1978, presentada, debidamente actualizada y ampliada, como obra independiente en la colección Austral, de Espasa-Calpe, con prólogo de Miguel Artola Gallego. A partir de esta obra ha ido abriéndose camino una imagen más auténtica del Príncipe de la Paz, convertido por la historiografía durante todo un siglo en “el malo del cuento” sin posible remisión. Seco sostiene que la ascensión de Godoy al poder se explica por la necesidad que tuvo el monarca de abrir una nueva vía política, tras los sucesivos gobiernos de Floridablanca y Aranda.

 

Entre las obras impresas que han visto la luz con tal motivo es obligado reseñar las de Manuel Godoy y la Ilustración. Jornadas de estudio, de varios autores coordinados por Emilio La Parra López y Miguel Ángel Melón Jiménez (2) y La imagen de Manuel Godoy, de Isadora Rose-de Viejo, Emilio La Parra López y Enrique Giménez López (3), editadas por la Editora Regional de Extremadura y por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, respectivamente. Un reconocimiento especial merece también el suplemento de cuarenta páginas, presentado con el título “Manuel Godoy (1767-1851). Luces y sombras de un privado”, publicado por el diario regional Hoy con motivo de la celebración del Congreso Internacional Manuel Godoy (1767-1851), en octubre de 2001, con artículos, varios de gran interés, firmados por profesores de diversas universidades y otros especialistas (4).

 

No puede olvidarse la adhesión a la efemérides, con el mismo espíritu de reivindicación crítica, de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx) y del Ayuntamiento de Badajoz, materializada en sendas publicaciones, breves pero espléndidamente presentadas, dedicadas, respectivamente, a ponderar la condición de bibliófilo ilustrado del valido, la primera, y ofreciendo una edición facsimilar de tres manuscritos relacionados con el mismo y la ciudad de Badajoz, la segunda.

 

Finalmente hay que hacer referencia a las aportaciones realizadas por la Revista de Estudios Extremeños (septiembre-diciembre de 2001) y Ars et sapientia (diciembre de 2001), en forma de diversos artículos glosando aspectos varios de la personalidad y de las realizaciones del Príncipe de la Paz.

 

2 LA PARRA LÓPEZ, Emilio y MELÓN JIMÉNEZ, Miguel Ángel (coord.), Manuel Godoy y la Ilustración. Jornadas de Estudio. Editora Regional de Extremadura. Mérida, 2001.
3 ROSE-DE VIEJO, Isadora, LA PARRA LÓPEZ, Emilio y GIMÉNEZ LÓPEZ, Enrique, La imagen de Manuel Godoy. Junta de Extremadura. Consejería de Cultura. Mérida, 2001.
4 AA.VV., “Godoy (1767-1851). Luces y sombras de un privado”, en Hoy, diario de Extremadura, suplemento especial. Badajoz, 29 de septiembre, 2001.

 

 

La primera de las obras referenciadas, Manuel Godoy y la Ilustración. Jornadas de estudio, recopila las ponencias presentadas a las jornadas de estudio que, bajo el nombre de Godoy y la Ilustración, tuvieron lugar en Castuera en mayo de 1999. La publicación, en 2001, del volumen destaca –como ha señalado M. Cardalliaguet Quirant– por su oportunidad e interés, debido a la calidad de los trabajos recogidos en el mismo y al valor aclaratorio de “puntos oscuros o dudosos de algunas de las consecuencias más dramáticas de nuestro pasado nacional” (5). Por el texto desfilan temas tan diversos y cargados de interés como la obra legisladora de Godoy en Extremadura (Melón Jiménez), el largo y azaroso exilio del valido (La Parra López), la controvertida relación entre Godoy y Jovellanos (Seco Serrano), y un caso de conflicto de intereses entre oligarcas y campesinos en la Extremadura de la época del privado de Carlos IV (Sánchez Marroyo), así como los antecedentes familiares del Príncipe de la Paz en Castuera (López Rodríguez) y sus aficiones como coleccionista de cuadros y otras piezas artísticas (Rose-de Viejo) o como bibliófilo (González Manzanares). El resultado final es la presentación de un Godoy “más aceptable y próximo, del que se han eliminado con más o menos acierto los prejuicios y culpabilidades con el que solía presentarlo la historia tradicional”. Esperemos, con Cardalliaguet, que estas nuevas visiones de nuestro paisano terminen definitivamente con la eterna controversia sobre su obra y figura y que la imparcialidad histórica nos ofrezca, de forma generalizada, una nueva panorámica de la época y de la actuación de Godoy en un momento clave en el que los errores fueron más numerosos que los aciertos, y no siempre imputables al denostado ministro pacense.

 

La segunda de las obras mencionadas, La imagen de Manuel Godoy, de Isadora Rose-de Viejo, Emilio La Parra López y Enrique Jiménez López, “nació con la pretensión de ser el catálogo de una exposición que la Juntade Extremadura, a través de su Consejería de Cultura, tenía programada para acompañar al Congreso Internacional sobre Manuel Godoy y su tiempo”. Los autores de la obra, comisarios de la exposición, combinaron, durante más de dos años de trabajo, estudios y materiales (grabados, dibujos, óleos, medallas, libros y esculturas), ofreciendo así una nueva e inédita imagen de Godoy. Como afirma Juan Carlos Rodríguex Ibarra, Presidente de la Junta de Extremadura, en el prólogo de este catálogo, “Godoy no fue un reaccionario al estilo de los nobles y clérigos que trataron en todo momento de acabar con él”; del mismo modo, tampoco “ejerció el poder con la cerrazón de miras y el odio hacia las nuevas ideas que caracterizó a Fernando VII”.

 

5 CARDALLIAGUET QUIRANT, Marcelino, “Una reflexión sobre la figura de Godoy”, en Ars et Sapientia, revista de la Asociación de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, número 6, diciembre. Trujillo, 2001.

 

Por otra parte, Godoy no fue tampoco “un revolucionario, como lo fueron los franceses más avanzados de su época, ni un liberal, como los diputados de las Cortes de Cádiz, entre quienes también destacaron, por su actividad, ciertos extremeños (Muñoz Torrero, Antonio Oliveros, José Calatrava, Francisco Fernández Gofín…)”. Político característico de su época –el tiempo de la Ilustración–, Godoy “consideró perentorio introducir muchas reformas en la monarquía, con el fin primordial de evitar su desaparición, pues las grandes turbulencias políticas provocadas por la Revolución Francesa daban pábulo a cualquier eventualidad”. Intentó, igualmente, “fortalecer la corona española y garantizarle un lugar honroso en el panorama mundial”. El Príncipe de la Paz fue, en fin, un hombre de su tiempo, limitado como tal por unas condiciones muy concretas que el hombre de nuestros días interesado por el pasado histórico debe conocer. Girando en torno a esta idea de la necesaria revisión crítica de la vida y la obra de nuestro paisano, el texto se vértebra en tres grandes ejes, precedidos de una completa cronología: el contexto histórico (Giménez López), la lealtad del ministro a los reyes (La Parra López) y una amplia galería de retratos de Godoy (Rose-de Viejo).

 

El suplemento del diario Hoy, con sendos artículos introductorios de Teresiano Rodríguez Núñez, director del periódico, y Francisco Muñoz Ramírez, Consejero de Cultura de la Junta de Extremadura, reúne en sus páginas trabajos de profesores de las universidades de Valladolid, Alicante, Complutense, Murcia, París III (Nueva Sorbona), Lisboa, Saint-Etienne y Extremadura (ampliamente representada por una nutrida serie de colaboradores), así como por la Unión de Bibliófilos Extremeños. En todos ellos late –con mayor o menor intensidad– la idea de colocar a Godoy “en su sitio” contra “la mala prensa”, al tiempo que se abordan temas tan diversos que se puede decir que son tenidos en cuenta todos los aspecto de la actuación política del valido, tratados, eso sí, con la limitada profundidad que permite un artículo periodístico. Así se someten a nuestra consideración cuestiones tan fundamentales como la inserción de Godoy en la España de Carlos IV (Teófanes Egido), la ejecutoria del valido como una aventura personal (Emilio La Parra), la dura y larga experiencia del exilio (Enrique Rúspoli y Julio Fernández), la relación de Godoy con Extremadura y su historia (Miguel Ángel Melón, Juan García, Fernando Sánchez, Alberto González, Miguel Ángel Naranjo) o su actitud frente a la Revolución Francesa o con respecto a la Inquisición (Fernando Tomás Pérez). También desfilan ante nuestros ojos asuntos de tanta relevancia como la política de desamortización y la reforma agraria (Miguel Ángel Naranjo, Manuel Roso y Alfonso Rodríguez), la política económica (Armando Alberola), algunas de las más interesantes iniciativas llevada a cabo durante el mandato de Godoy como la creación del Instituto Militar Pestalozziano (Antonio Viñao) o las expediciones científicas al Nuevo Mundo (Emilio Soler) y la relación del duque de Alcudia con Portugal (António Ventura), sin faltar, para terminar, referencias a la imagen proyectada en Francia por nuestro paisano (Jena-René Aymes) o sus conexiones con el mundo de las letras, la literatura y los libros (Miguel Ángel Lama, Jacques Soubeyroux y Joaquín González), así como un recuerdo a la atención que la prensa regional prestó, en la primavera y el verano de 1967, a la celebración del segundo centenario del nacimiento del privado (Mercedes Barrado). En fin, una densa y completa gavilla de reflexiones en torno a la personalidad y a la obra de nuestro ilustre paisano.

 

La publicación de la UBEx, Godoy: un bibliófilo ilustrado, presenta, tras un breve prólogo del alcalde de Badajoz, Miguel A. Celdrán Matute, y un texto introductorio de Joaquín González Manzanares, un brillante catálogo de publicaciones y de láminas relacionadas con el duque de Alcudia. La del Ayuntamiento de Badajoz, presentada con el mismo buen gusto de la anterior, ofrece, tras un texto explicativo de González Manzanares, tres documentos, con sus respectivas transcripciones, que relacionan a Godoy con la capital de la Baja Extremadura.

 

En lo que respecta a la Revista de Estudios Extremeños, publicación de la Diputación de Badajoz, en el número correspondiente a septiembre-diciembre de 2001 se agavillan, precedidos por una introducción de Julio Fernández Nieva, un conjunto de estudios firmados por varios autores, entre los que destaca Emilio La Parra López, que analizan facetas tan dispares como la relación de Godoy con Fernando VII, con Barcelona y con Luis Pinto de Sousa, la proyección americana de la Guerra de las Naranjas y del tratado de Badajoz o la política de Godoy en relación con el tratado de Basilea y México en la política del valido (6).

 

También Ars et sapientia, en el número 6, correspondiente a diciembre de 2001, recordó al ministro extremeño con sendos artículos, ambos reivindicativamente críticos, de Marcelino Cardalliaguet Quirant y Francisco López Casimiro (7).

 

(6) Revista de Estudios Extremeños, septiembre-diciembre, 2001, pp. 855-1168. La misma publicación, en su número correspondiente a mayo-diciembre de 1967, había dedicado también una especial atención a la conmemoración del doscientos aniversario del nacimiento de Godoy (1767), con trabajos de Miguel Muñoz de San Pedro, Fernando Pérez Marques, Tomás Rabanal Brito, Arcadio Guerra Guerra y Enrique Segura Otaño.
(7) Ars et sapientia. Revista de la Asociación de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, núm. 6, diciembre. Trujillo, 2001, pp. 13-21.

 

ENCUENTROS CULTURALES

 

Por lo que se refiere a los actos programados para conmemorar el sesquicentenario de la muerte de Godoy, despuntan los ya referidos: las Jornadas de Estudio y el Congreso Internacional Manuel Godoy (1767-1851).

 

Anticipatorias, en cierto modo, de los actos e iniciativas que centrarían, dos años después, las celebraciones del 150 aniversario de la muerte del ministro extremeño, las Jornadas tuvieron lugar, como ya se ha indicado, en Castuera durante los días 7 y 8 de mayo de 1999, y contaron con el patrocinio de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura y de la Diputación Provincial de Badajoz, instituciones comprometidas, como otras instancias políticas y culturales de la región, en la tarea de rehabilitar la imagen histórica del Príncipe de la Paz. En el encuentro intervinieron, como ponentes, varios historiadores especialistas en la figura de Godoy –los que firman los trabajos del libro, ya analizado anteriormente, Manuel Godoy y la Ilustración. Jornadas de Estudio: Melón Jiménez, La Parra López, Seco Serrano, Sánchez Marroyo, López Rodríguez, Pelegrí Pedrosa, Rose-de Viejo y González Manzanares– y participó, según ha señalado muy atinadamente Emilio La Parra López, “no sólo como asistente sino además como activo dialogante, un buen número de personas, la mayoría extremeños, que demostraron la doble cualidad de conocer al personaje y estar dispuestos a realizar una revisión crítica de su trayectoria (8). La experiencia de Castuera constituye, en opinión del mismo La Parra, un ejemplo a seguir en la tarea de desmitificación y de recuperación de la memoria histórica en un marco adecuado para la reflexión histórica en plena libertad, sin condicionamiento de ninguna clase.

 

En cuanto al Congreso tuvo lugar entre los días 3 y 6 de octubre de 2001 en tres sedes diferentes vinculadas más o menos directamente a la vida y a la obra del Príncipe de la Paz, Castuera –origen del linaje de los Godoy–, Olivenza –ciudad incorporada a España tras la victoria del valido de Carlos IV sobre Portugal en la Guerra de las Naranjas– y Badajoz –lugar donde nació en 1767 el privado–, y contó con la participación de destacados historiadores, profesores y expertos en la personalidad y en la obra de Manuel Godoy. Se fijó como meta realizar una revisión crítica del significado histórico del político extremeño.

 

8 LA PARRA LÓPEZ, Emilio y MELÓN JIMÉNEZ, Miguel Ángel, (coord.), op. cit.

 

COLOFÓN

 

Pieza clave, asimismo, en este proceso de rehabilitación crítica del Príncipe de la Paz –y, en cierto modo, estrechamente vinculada también a la celebración marcada por el calendario, aunque sea el producto de una larga y laboriosa dedicación de años al personaje y a su época– es el libro, de reciente aparición, Manuel Godoy. La aventura del poder, de Emilio La Parra López, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alicante, reconocido especialista en el período de transición del siglo XVIII al XIX y parte decisiva en el conjunto de los actos organizados en Extremadura en torno a Godoy (9). Obra definitiva sobre el valido de Carlos IV –en afirmación del profesor y académico de la Historia Carlos Seco Serrano, profundo conocedor del tema (10)–, el trabajo de La Parra “dista mucho de ser un panegírico”, lo que vendría a ser, frente al reto del recalcitrante antigodoísmo imperante, una nueva forma de reacción, como la que encarnó Pérez de Guzmán y Gallo a principios del pasado siglo (11).

 

9 LA PARRA LÓPEZ, Emilio, Manuel Godoy. La aventura del poder. Tusquets Editores. Barcelona, 2002. Prólogo de Carlos Seco Serrano.
10 SECO SERRANO, Carlos, “Prólogo”, en Manuel Godoy…, de Emilio La Parra López, p. 9.
11 El historiador Juan Pérez de Guzmán y Gallo (1841-1928) centró su labor investigadora en el reinado de Carlos IV y en la Guerra de la Independencia: Estudios de Carlos IV y María Luisa (1908) o El dos de mayo en Madrid (1908). Es el genuino representante de la “leyenda rosa” de Godoy, cuya figura y la de los reyes reivindica en numerosos escritos, como “Reparaciones a la vida e historia de Carlos IV y María Luisa”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, núm. 4, abril de 1904, pp. 243-268; “El protectorado del Príncipe de la Paz a las ciencias y a las letras”, en La España Moderna, núm. 199, 1905, pp. 132-165; “El Toisón y la Legión de Honor”, en La Ilustración Española y Americana, 22 de enero, 1907, pp. 35-38, y, entre otros, “La rehabilitación del Príncipe de la Paz”, en La Ilustración Española y Americana, 8, 15, 22 y 30 de agosto de 1907. El conocimiento de la copiosa correspondencia mantenida entre la reina y el privado le llevó a presentar en sus trabajos a una María Luisa “poco menos que canonizable”, según Carlos Seco Serrano. Su apasionada defensa de los reyes y del valido (Vid. También La Historia inédita. Estudios de la vida, reinado, proscripción y muerte de Carlos IV y María Luisa, Madrid, Jaime Ratés
Martín, 1908), pese a la abundante documentación en que se apoyaba, suscitó una dura réplica desde el extremo opuesto, encarnada fundamentalmente en los escritos del “diplomático metido a historiador” marqués de Villaurrutia. Pérez de Guzmán ingresó en 1905 en la Academia de la Historia, de la que fue secretario perpetuo desde 1913. Publicó sus Memorias de 1913 a 1921.

 

El texto no oculta ni disimula los aspectos negativos del ministro: su ambición desmesurada, su falta de escrúpulos a la hora de amasar una cuantiosa fortuna y de acumular bienes y prebendas. Pero al mismo tiempo, el profesor alicantino reconoce dos hechos innegables: primero, que el origen de su privanza y la razón de su ascenso estuvo “en el deslumbramiento que en sus regios protectores produjo la convicción de haber hallado en él al más incondicional guía para conducir la monarquía y encumbrar al país cuando descargaba sobre Europa la tormenta de la Revolución”; y segundo, que Godoy respondió a la confianza que en él se depositó con una lealtad sin fisuras y con un esfuerzo personal extraordinario, “sin regatear un momento de agotador trabajo para conseguirlo”, animado siempre por la más diligente voluntad de servicio para con los reyes y para con el país, “aunque pocas veces midió sus fuerzas, y confió demasiado en sí mismo, hasta convertirse en ‘náufrago’, y no piloto, en la tormenta europea” (12).

 

Por el libro –finalista del XIV premio Comillas– de La Parra desfilan la leyenda de los amores de la reina con el valido, la relación de éste con los hombres de la Ilustración, los complejos avatares de la política internacional, los intrincados meandros de las enemistades interiores y, en fin, los largos años de exilio. Todo ello en un extenso y apretado texto de casi 600 páginas, con un apartado de apéndices dedicado a numerosísimas notas, gran número de fuentes, copiosa y moderna bibliografía, una valiosa cronología del protagonista de la historia y un utilísimo y muy completo índice onomástico. Una obra, en suma, que viene a llenar el lamentable vacío historiográfico que, como ya se ha dicho reiteradamente, existe en torno a personaje tan decisivo de nuestra historia como fue Manuel Godoy.

 

CONCLUSIÓN

 

Con la perspectiva que nos da la distancia y el mejor conocimiento del momento histórico en que desarrolló su peripecia vital, a los 150 años de su muerte, bien podemos afirmar que Godoy fue un hombre con muy “mala prensa” (13), tanto en vida como tras su muerte, y con escasa fortuna en la legítima defensa de su imagen pública.

 

12 SECO SERRANO, Carlos, ibídem, pp. 11-13.
13 En esta idea de la mala prensa con que siempre tropezó Godoy coinciden Teresiano Rodríguez Núñez y Francisco Muñoz Ramírez en sus respectivos artículos del suplemento de Hoy, ya citado (“Godoy, en su sitio” y “Contra la mala prensa”). Con anterioridad ya había hablado del tema Carlos Seco Serrano.

 

Como apuntó la historiadora Alicia María Canto, “se acostumbra a despacharle como amante guapo frívolo de una reina fea y poderosa, o como el falo pensante de un rey cornudo e indeciso: un esquema demasiado simple para los descubridores del genio de Goya (…), o para quienes acumulan una larga lista de innovaciones sociales, económicas o industriales, la mayor parte de ellas desactivadas o destruidas tras su caída” (14).

 

Parece evidente que a Godoy hay que colocarle “en su sitio”, como ha defendido, entre otros, Teresiano Rodríguez Núñez, ex director del diario Hoy (15). Rehabilitado parcialmente por Isabel II, en 1847, a las puertas de la muerte, tras un largo exilio de casi 50 años, la historia contemporánea le ha estado escarneciendo hasta nuestros días con rara unanimidad. Parecía que la coyuntura del 150 aniversario de su desaparición sería un momento propicio para corregir la injusticia, pero diversos acontecimientos internacionales del momento opacaron la celebración. Excepto la regional –que respondió generosamente– la prensa nacional apenas prestó atención a la efemérides, que, de esta manera, pasó desapercibida (16). Godoy tendrá que esperar de nuevo. Quizá su momento llegue con el II centenario de su muerte en París, en 2051. “Sin duda –en palabras de Canto–, un cruel y permanente sino” el de nuestro paisano.

 

14 CANTO, Alicia María, “Godoy: una justa y necesaria revisión”, en ABC, 29 de diciembre. Madrid, 2001, pág. 66.
15 RODRÍGUEZ NÚÑEZ, Teresiano, “Godoy, en su sitio”, en Suplemento de Hoy dedicado al Congreso Internacional Manuel Godoy (1767-1851), 29 de septiembre. Madrid, 2001.
16 Notables excepciones fueron las de Enrique Rúspoli, con “Conmemoración del prícipe de la Paz” (ABC, 1 de diciembre, 2001); Alicia María Canto, con “Godoy: una justa y necesaria revisión” (ABC, 29 de diciembre, 2001) y Fernando García de Cortázar, con “Los héroes recuperados” (ABC, 16 de agosto, 2002).

 

BIBLIOGRAFÍA
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AA.VV. artículos diversos, en Revista de Estudios Extremeños. Badajoz, septiembre-diciembre, 2001.
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