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Revista Alcántara

Revista Alcántara. nº 55. Enero-Abril 2002


 

 

 

 
ÉPOCA IV. NÚMERO 55. Enero-Abril 2002 
SALUDO DEL DIRECTOR
Leer no es fácil
Las tres instituciones extremeñas con más protagonismo en el mundo del libro, Junta de Extremadura y Diputaciones Provinciales de Cáceres y Badajoz, han firmado un PACTO POR LA LECTURA con tres editoriales privadas de la región: Universitas, Cicón y Del Oeste y, para iniciarlo, en el entorno de «El Día del Libro», se han puesto a la venta los seis primeros títulos de una colección de libros de bolsillo. 60.000 ejemplares, 10.000 por título, están ya en el mercado con un precio singular «un libro, un euro» para acercar la lectura a los ciudadanos. El reconocimiento por la campaña ha sido extraordinario y las valoraciones que ha despertado esta unión entre las instituciones públicas y los empresarios privados en un mismo proyecto, alentadoras y puestas como ejemplo a seguir en otras acciones futuras de cualquier índole a desarrollar en Extremadura.
Los objetivos de la campaña pretenden potenciar el interés por la lectura, promocionar el acercamiento a los libros de las personas de cualquier edad y seguir impulsando nuestro parque de bibliotecas públicas, el más completo de todas las comunidades autónomas españolas.
Pero leer no es fácil y han sido muchos los años en los que nadie favoreció el desarrollo de la cultura lectora en nuestro país y mucho menos en regiones como la nuestra, sólo reconocida como «excelente coto de caza». Desde el ejercicio de la responsabilidad política y tras ese abandono de tantos años, muchos nos lanzamos con ansiedad a crear bibliotecas en cada ciudad, en todos los pueblos, en cualquier rincón, empeñándonos a la fuerza, como si pudiéramos conseguirlo de pronto, en que todo el mundo tuviera su periódico a mano, que todos nos pusiéramos a leer cuanto más mejor, que del primero al último ciudadano extremeño adquiera en unos días a base de leer y leer lo que se ha dado en llamar una cultura superior.
Bien es cierto que no debemos confundir lectura con cultura. Ahí están las culturas de transmisión oral y multitud de culturas anteriores a la existencia de la escritura.
Si alguno no lo sabía, constato que tanto la creación de lectores como mejorar nuestro aupérrimo índice de personas que habitualmente leen, no sería fácil ni se podría conseguir de la noche a la mañana. Ni siquiera con la creación de la enorme red de bibliotecas con las que afortunadamente contamos y que son imprescindibles para favorecer la posibilidad de acercar los libros a las personas con mínimos recursos.
Las bibliotecas y agencias de lectura lograron que quienes no habían sobrevolado con sus ojos las páginas de un libro, un periódico o la revista de moda, comenzaran a hacerlo. Pero leer significa entender lo que se lee, interpretar aquello que ha querido transmitirnos otra persona a la que no conocemos ni tenemos al lado para con su voz o mirándole a los ojos, adentrarnos en su personalidad.
El ejercicio de leer necesita valor para abrirse a otras ideas, otros pensamientos, otras creencias, de personas diferentes a nosotros. Supone enfrentarse a todo eso, o mejor, a compararlo con nuestras ideas, nuestras creencias, nuestros pensamientos o nuestras opiniones.
Según «aprendemos a leer» vamos estableciendo una comunicación personal con el texto, creando, en nosotros mismos, la necesidad de ampliar la información y el conocimiento de aquello que la lectura nos descubre.
Leer nos «obliga» a reflexionar «un minuto más» antes de expresarnos gratuitamente sobre cualquier tema. Ayuda a crear un espíritu crítico frente al consumo generalizado de las tertulias de radio y televisión en las que, salvo contadas excepciones, abundan los profesores de todo y maestros de nada.
Leer moldea nuestras formas y ayuda a crear un poso de conocimientos que han servido, sirven y servirán para que las personas valoren, cada vez más, cuestiones fundamentales de nuestra existencia como la libertad propia, el respeto a la de los demás, el espíritu crítico, el raciocinio o la capacidad de diálogo.
El PACTO POR LA LECTURA quiere acercar el libro a todas las personas sin que la posición económica siga siendo la «barrera infranqueable». Servirá de deleite para quienes tienen la suerte de disfrutar leyendo y tratará de «enganchar», con propuestas atractivas, a los que desgraciadamente aún no han sentido el placer de leer. Nos gustaría también, claro, rescatar a ese gran número de ciudadanos entregados de lleno a la recepción de la multitud de imágenes y sonidos que la nueva «cultura tecnológica » impone, desde la facilidad del acceso y la comodidad pasiva y alienante de su consumo.

Pepe Higuero

 

Excma. Diputación Provincial de Cáceres.

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