Revista Alcántara. nº 58
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ALCÁNTARA Y SU COMARCA

JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO

 

Alcántara, el núcleo de la comarca, es uno de los pueblos de mayor monumentalidad de la provincia de Cáceres. Su significado puente está situado en la confluencia de los río Tajo y Alagón, en la cima de un barranco sobre el Tajo. Lo levantaron los romanos en el siglo II bajo el imperio de Trajano. Para algunos fue la Colonia Caesarina y también se consideró que fue “Interamnium”, ciudad entre dos ríos. Los visigodos la denominaron “Oliva” y los árabes “Kantara-Ass-Saif”, que quiere decir el Puente de la Espada, por creer que había una mina de oro en su interior.

 

La villa fue conquistada por el rey Alfonso IX en el año 1213 a los árabes, quien se la entregó en un principio a la Orden Militar de Calatrava. Esta, a su vez, la traspasa a la pequeña orden portuguesa de San Julián del Pereiro. Para tener una mayor defensa de la ciudad, esta orden se traslada a ella en 1218 y cambia el nombre por el de Orden Militar de Alcántara.

 

El famoso puente es el más importante del mundo romano, se construyó el año 105 gracias a la aportación de once municipios romanos de la zona. Tiene 194 metros de longitud, 70 de altura por su parte central y 8 de ancho, con seis airosos arcos sostenidos por cinco pilares.

 

El pueblo conserva en muy buen estado el Convento de San Benito, sede de la Orden Militar de Alcántara. Se comenzó a levantar en el año 1505. Es obra de varios arquitectos, destacando de entre todos Pedro de Ibarra. El monumento es de estilo renacentista en el exterior y tiene, en su interior, un precioso claustro de dos pisos con arcos y con diversas dependencias a su alrededor incluida la antigua hospedería, hoy propiedad privada, con un interesante claustro de sencilla crucería. Otros interesantes monumentos son la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Almoçovar, los conventos de las Monjas Comendadoras y el Convento de San Francisco.

 

Hay casas palacio como la de los Barco, la Casa de los Barrantes-Maldonado, la de los Calderones o la de los Marqueses de Torreorgaz. En la Plaza de la Corredera, donde se corrían los toros está el arruinado palacio de los Roco-Campofrío, conservándose su fachada del XVI.

 

A cinco kilómetros al este de Alcántara está la ermita de Nuestra Señora de los Hitos, Patrona de la Villa, ermita que sirvió de polvorín hasta que la destruyó una explosión. El edificio actual data de 1768.

 

LA PRESA DE ALCÁNTARA

 

En Alcántara hay que destacar la enorme presa “José María de Oriol”, actualmente pertenece a Iberdrola. En su momento, fue inaugurada por Franco y para hacerse una idea, durante muchos años estuvo catalogada como la mayor de toda Europa Occidental. Su capacidad máxima es de unos 3.000 millones de metros cúbicos de agua embalsada, lo que viene a suponer unos 500 litros por cada habitante del mundo. Al agua sirve para producir electricidad.

 

Como curiosidad hay que citar en Alcántara el Rincón de los Engendros, creados por Fernando Tostado y el festival de teatro clásico, que se celebra desde hace once años la primera semana de agosto y en el que intervienen destacadas compañías nacionales.

 

Piedras Albas, el pueblo siguiente, significa piedras blancas, probablemente por los crestones de cuarcitas que hay en su término. Según algunos historiadores es la antigua fortaleza árabe de Ilbocoris. A pesar de ser un núcleo de reducidísimas proporciones y un exíguo término municipal, se encuentra en ella la frontera oficial entre España y Portugal. Esta misma frontera es la que le da la vida: se trata de una puerta abierta durante todo el año hacia y desde la nación hermana y corresponde con la del vecino pueblo luso de Segura.

 

ZARZA LA MAYOR: FRONTERA ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL

 

Situada entre los río Alagón y Eljas, hace frontera con la vecina Portugal. Tiene interesantes monumentos como la iglesia de San Andrés, del XVI y la ermita de San Juan. El castillo de Peñafiel fue edificado por los árabes en el siglo IX, al que dieron el nombre de Racha-Rachel. Tras numerosas batallas entre moros y cristianos, fue definitivamente reconquistado en el año 1212 por Alfonso IX. Este castillo está considerado como una de las mejores muestras de la arquitectura militar de esta orden. Dentro de la lista de monumentos civiles, cuenta Zarza con la Real Fábrica de Seda, industria que tuvo gran importancia. Hoy el edificio, sito en la plaza de Claudio Temprano, ya no sirve para tal uso, pero se conserva una inscripción: “Real Compañía de Comercio. Reynando don Fernando VI. Mayo Año 1749”.

 

Por último, en las afueras de la población, cerca de la Plaza de Toros, se encuentra la Fuente Conceja, que data de la época medieval. Está formada por un amplio brocal rectangular y varios arcos que sostendrían una cubierta, hoy desaparecida. La fuente está declarada Bien de Interés Histórico-Artístico Cultural.

 

GARROVILLAS DE ALCONETAR

 

Garrovillas está en una hondonada del terreno, en una zona de colinas cercana a los riberos del Tajo. Su mejor monumento es la plaza porticada del siglo XVI, lo que la hace singular. Es uno de los pueblos más bonitos de España. Las casas, son, como la mayoría de las extremeñas, de planta baja y un piso y sus fachadas suelen estar blanqueadas y con tejados de teja árabe, con enormes y curiosas chimeneas.

 

En el siglo II se aprovechó el terreno entre los ríos Almonte y Tajo para trazar un puente de paramento almohadillado. Unos 2.000 años más tarde los ingenieros se vieron en la necesidad de desmontarlo para evitar que el embalse de Alcántara, de 90 kilómetros de longitud, lo terminase por engullir en sus aguas. Desde junio de 1931 es Monumento Nacional. Muy cerca se pueden realizar actividades deportivas como la pesca o la navegación a vela en el club náutico Tajomar.

 

Hoy, una torre se yergue enhiesta, como queriendo durar por los siglos de los siglos entre las aguas del pantano de Alcántara. Es la Torre de Floripes, con una leyenda que nace en tiempos de los moros. Unas veces casi ahogada, otras casi se ven los cimientos, pero siempre rodeada de agua.

 

Los viejos del lugar cuentan de ella una hermosa leyenda de cuando los árabes poseían la fortaleza. Por la zona mandaba el famoso Fierabrás, que estaba enamorado secretamente de su hermana Floripes. Pero la mujer se prendó de un caballero cristiano que acompañaba a las tropas de Carlomagno en sus luchas por tierras extremeñas. El cristiano tenía por nombre Guido de Borgoña, quien cayó prisionero y fue encerrado con su gente en el castillo.

 

Una oscura noche algunos jinetes se acercan hasta la torre. El alcaide Brutamante pregunta quién se acerca y al abrir la puerta recibe una cuchillada en el corazón. Era la valiente Floripes que iba a rescatar a su amado acompañada de tres mujeres. Fierabrás, al notar la ausencia de su hermana corre al castillo con su tropa y lo cerca, permaneciendo en su interior los cristianos y las mujeres. Echan a suerte el que ha de ser el que rompa el cerco y solicitar ayuda de las tropas de Carlomagno. Le toca a Guido, qien en un arrojo de valentía escapa a lomos de un brioso corcel. El emperador francés viene y ataca a los agarenos, venciéndoles en dura batalla. Fierabrás muere y su espíritu ronda por estos parajes gritando desconsolamente por la pérdida de su castillo y de su bellísma hermana, casada con un cristiano.

 

Esta leyenda fue recogida, en su día, entre otros escritores por Calderón de la Barca “La Puente de Mantible” y Miguel de Cervantes en “El bálsamo de Fierabrás”.

 

Para conocer bien Garrovillas hay que penetrar en su plaza mayor. Indudablemente, es el mejor modelo de arquitectura popular de esta comarca. Algunos la consideran un verdadero claustro encalado, con sabor añejo y es una de las más bellas de España. Está considerada monumento histórico-artístico de interés nacional.

 

En uno de sus extremos se halla el antiguo Palacio de los Conde de Alba y Aliste, próxima hospedería de turismo de la Junta de Extremadura. Se trata de un edificio renacentista, del siglo XVI. Está cercado en su parte anterior por un muro almenado y su fachada posee un pórtico de triple arquería. Destacan sobre el tejado dos grandes chimeneas.

 

En esta misma plaza es donde se corren los toros al estilo tradicional. Es muy interesante participar en algunas de estas fiestas, como las de San Antón o San Roque, donde el pueblo participa en este lugar público de sana diversión. Años atrás se alquilaban palcos preferidos y preferentes de garrovillanos.

 

Otros monumentos de Garrovillas son las iglesias de San Pedro y de Santa María, así como el desamortizado convento de San Antonio. Más lejos del pueblo se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Altagracia. La Virgen es Patrona de la localidad y también de la República Dominicana, ya que fueron placentinos quienes llevaron un cuadro más allá del Atlántico.

 

EL PUEBLO DE LAS CHIMENEAS

 

Desde Garrovillas a Navas del Madroño, el pueblo de las chimeneas, hay un paisaje de interés ecológico, con una bella pinada, que conforma un zona protegida y formaciones graníticas que encajonan los pequeños arroyos.

 

Navas del Madroño es más conocido como el pueblo de las Chimeneas, ya que sobre sus tejados se levantan una, dos y hasta tres. En los últimos años han desaparecido muchas de ellas, pero ahora la gente no sólo vuelve a cuidar las existentes, sino que también las reincorpora en las reformas. Los monumentos más interesantes son la iglesia de Nuestra Señora de la O y el Ayuntamiento, ambos del siglo XVIII. Por el pueblo se pueden ver interesantes casa señoriales.

 

BROZAS, UN PUEBLO SEÑORIAL

 

Brozas asemeja un barco según se ve desde el poniente. Es la imagen real de los 32 barcos con 2.500 hombres, que llevó el brocense frey Nicolás de Ovando, comendador mayor de la Orden de Alcántara, para ser gobernador de las Indias y sustituir a Colón y Bobadilla en el gobierno de la isla de La Española.

 

El pueblo contribuyó al descubrimiento y conquista de América con 54 personas. Allí también estuvieron el secretario y familiar de Ovando, Francisco de Lizaur y Francisco de Montejo, conquistador de la península mexicana de Yucatán, fundador de su capital, Mérida.

 

Brozas fue encomienda mayor de la Orden Militar de Alcántara desde 1242 y es villa desde 1487 por decreto de los Reyes Católicos, reconfirmada por el emperador Carlos V en 1515.

 

Ha dado numerosos hijos ilustres: Nicolás de Ovando, el primer gobernador español en América; El Brocense, pensador y gramático, el actor cómico Casimiro Ortas y en su tiempo residió en el palacio, sede de la Encomienda mayor; Antonio de Nebrija, escritor de la primera gramática castellana.

 

Por último, y como reseñas curiosas aquí fue donde se dio la famosa leyenda del Toro de San Marcos, el toro más bravo de la comarca se volvía manso el día de la fiesta del santo patrón y hoy es el pueblo con mayor número de cigüeñas de España.

 

Posee dos interesantes templos parroquiales: Santa María y los Mártires; tres conventos, totalmente arruinados y donde en uno de ellos –el de Nuestra Señora de la Luz– sirvió como plató para una película de Mario Camus titula “La forja de un rebelde” y transmitida en su día por TVE. También cuenta con un castillo, así como palacios particulares bastante bien cuidados, no así el que fuera castillo, más conocido entre la gente del lugar como el palacio.

 

La casa donde nació el lingüista Francisco Sánchez de las Brozas está muy cerca del palacio, en la calle Aldehuela, donde se dice que comenzó la villa. Es una casa popular, del siglo XVI, con sencilla fachada de sillares de granito, donde se pueden ver varias plazas conmemorativas, una de ellas de la Real Academia Española de la Lengua. Brozas tiene la suerte de contar entre sus atractivos turísticos el Balneario de San Gregorio, de aguas sulfurosas. Sus efectos son beneficiosos para las enfermedades nerviosas, la vesícula, las vías biliares y el aparato locomotor.

 

Siguiendo la ruta llegamos a Villa del Rey, con una iglesia rural de cierto interés, para continuar camino hasta Mata de Alcántara, de pequeño término municipal, pero de muchísimo interés ecológico, especialmente la Charca de Cueto. En ella fácilmente se ven grullas, cigüeñas, milanos y avefrías.

 

CECLAVIN, LUGAR DE BUEN VINO

 

Ceclavín se encuentra al noroeste de la comarca, formando una península con los ríos Tajo, Alagón y Fresneda. El nombre de Ceclavín procede del romano Cella Vinaria, que significa bodega de vino, lo que da ya idea de los buenos caldos que se producen. Para otros es la antigua Cilarium y unos terceros consideran que fue “Ceda vini”, pero estudios posteriores confirman que esta última denominación más bien parece corresponder a la actual villa de Cilleros.

 

La iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Olmo y el santuario de Nuestra Señora del Encinar son los monumentos más interesantes junto a las ermitas de San Antón, del Humilladero o en al calle de San Pedro Alto, del siglo XVII y la barroca Casa de los Sande.

 

La Plaza Mayor de este pueblo es de proporciones cuadradas, empedrada en la parte central de losas de granito. En el lado sur tiene soportales con arcos de medio punto sobre pilares con escudo de Carlos V, y muy cerca, en una plazoleta a la entrada del pueblo, hay un artístico rollo, que se encuentra situado en la Avenida Virgen del Encinar.

 

En Ceclavín hay excelentes artesanos en alfarería y orfebrería.

 

LAS CARANTOÑAS DE ACEHUCHE

 

Acehuche es el último núcleo de población de la ruta turística, donde destacan una singular fiesta que se celebra cada año el 20 de enero: son las carantoñas, fiesta realizada por hombres, no se conocen en la historia de Acehuche casos de mujeres, generalmente salen vestidos así por una promesa hecha, lo mismo que ser anualmente mayordomo. Las carantamulas van adornadas con pimientos, orejas de animales y colmillos, lo que les da una apariencia de fieras. Se ciñen sus cinturas con una cincha bien apretada. Antiguamente portaban en sus manos una vara larga, de un

metro, con muchas puntas y, en la actualidad, suelen llevar un ramo seco de acebuche u olivo silvestre, muy abundante en la zona. Estas representaciones sugieren un verdadero sincretismo entre las fiestas cristianas y paganas. Podemos recordar, unas escenas similares en Micenas y que aún pueden verse en algunas islas mediterráneas orientales. Es uno de los ritos más antiguos de Extremadura.

 

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