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SALUDO
DEL DIRECTOR
16
de diciembre
Rafael Alberti cumplió
cien años el pasado 16 de diciembre. ¿Qué habría escrito nuestro Marinero
en tierra si estuviera aquí, desolado, viendo esas playas negras de
Galicia y las teñidas de luto en el mar del norte del Sur?
Al acudir a su Fundación, en El Puerto de Santa María, para
presentar una de las últimas publicaciones de la Institución Cultural
“El Brocense”, nos comentaba su viuda, María Asunción Mateo,
que Rafael lamentaba hasta sus últimos días lo corta que era la vida,
los libros que todavía le faltaban por escribir y tantas otras cosas que
no había tenido tiempo de hacer.
¡Y vivió casi cien años!
Se nos fue el 27 de octubre de 1999 pero su obra está muy viva
entre nosotros y su ejemplo humano se engrandece con el tiempo.
¿Cómo habría sufrido su inquebrantable espíritu marinero la
desolación gallega de estos días, desde la eterna posición del poeta y
del hombre que siempre quiso ser viento de algún lugar?
Rafael Alberti estuvo en Extremadura en varias ocasiones y nos
seguirá visitando. En el Teatro Romano de Mérida “nació” el
homenaje, muchas veces repetido, de los más grandes actores y cantantes
que pusieron voz y vida a su obra: Nuria Espert, Paco Rabal, Paco Ibáñez,...
Algunos ya han muerto pero les sucedieron otros que siguen cantando
con Rafael sus versos inmortales, implacables, llenos de belleza o dolor y
escritos con los mil colores del mar –la mar– y de la sangre.
El político, el hombre y el poeta han permanecido siempre juntos
para construir una obra –una vida–. Él nació a la orilla del mar, el
mar se lo llevó confundido entre las olas, y de la mar nos llega cada
amanecer para seguir vivo entre nosotros.
El día 16 del último mes de este año 2002 que se acaba, Rafael
Alberti cumplió sus primeros cien años entre nosotros, sin poder evitar
el dolor del mar teñido de muerte por los hombres. El mismo mar que al
que otros hombres y mujeres quieren devolverle la vida en las costas
gallegas. Es entonces cuando vuelve a nuestra mente el poema en el que
Rafael critica la actitud pasiva de la mayoría. El poema que escribió
para abrirnos los ojos del despertar a la rebeldía haciéndonos
protagonistas del presente, del ahora, ante sucesos o catástrofes como
esa:
“Hace
falta estar ciego.
tener
como metidas en los ojos raspadura de vidrio,
cal
viva,
arena
hirviendo,
para
no ver la luz que salta en nuestros actos,
que
ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra
diaria palabra.
Hace
falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin
participación en los himnos futuros,
sin
recuerdo en los hombres que juzguen el pasado
sombrío
de la tierra.
Hace
falta querer ya en la vida ser pasado,
obstáculo
sangriento,
cosa
muerta,
seco
olvido”.
Saramago escribió cuando Rafael se despedía: “Este escritor
sabe que a la vuelta de la vida, es en la palabra más sencilla, en la más
insignificante, en la más humilde, donde se esconde la verdad que siempre
ha buscado, el sentido último de la poesía”.
Ahora que Rafael cumple cien años, leerlo será resucitarlo.
“¡Dejadme
pintar de azul
el
mar de todos los atlas!”
¡FELICIDADES!
PEPE
HIGUERO
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