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NOTAS
SOBRE LA PRESENCIA DE ARTISTAS TRUJILLANOS EN EL ÁMBITO DEL PARTIDO DE LA SERENA (ORDEN DE ALCÁNTARA) A LO LARGODE LA ÉPOCA MODERNA
JOSÉ
MARÍA ARCOS FRANCO
El grupo de personas responsables de la construcción y ornato de
un templo o de una edificación de carácter civil en el marco de la España
rural a lo largo de la Edad Moderna se extiende a un amplio índice onomástico
que engloba, desde el punto de vista profesional, a maestros y oficiales
canteros, alarifes, carpinteros, herreros, yeseros, caleros, azulejeros,
plateros, latoneros, lenceros, casulleros, organeros, libreros, etc. Se
trataba de artistas de niveles de reconocimiento inferior, lo que se
llegaba a reflejar en la consideración social y el tratamiento económico
que se les otorga (1).
Partiendo del análisis de las sociedades en cada momento podremos
hacernos una idea de la situación de estos productores. Frente a la falta
de concreción profesional de la Alta Edad Media europea en el campo de la
construcción y demás oficios artesanales, con predominio de la producción
de la tierra (2),
a partir del siglo X, y a raíz de profundas transformaciones, la situación
cambiará. La causa fundamental radica en el aumento demográfico, por lo
que se asiste a una liberación de brazos en la producción agraria.
Aparte se produce en ciertas zonas de Europa un renacimiento urbano,
constituyéndose las ciudades como importantes centros de condensación de
actividades artesanales y comerciales, y con ello una consolidada división
del trabajo. Sin embargo no fue un hecho espontáneo, sino que fue lento y
debieron pasar siglos para que tal fenómeno fuera evidente en toda
Europa, llegando como punto álgido al siglo XIV (3).
(1)
J. A. Barrio Loza y J. G. Moya Valgañón, «El modo vasco de producción
arquitectónica en los Siglos XVI-XVIII», Kobie, n.° 10, t. II,
Bilbao, 1980, pág. 308.
(2)
Salvo casos excepcionales de maestros constructores al servicio de algún
gran señor u otra institución, esta parcela del mundo del trabajo no es
más que una actividad complementaria para algunos campesinos.
(3)
M. Borrero Fernández, «Los medios humanos y la sociología de la
construcción medieval», en Graciani, Amparo (Ed.), La técnica de la
arquitectura medieval, Universidad de Sevilla, Secretariado de
Publicaciones, 2001, pág. 100.
Una vez presentados estos apuntes de carácter introductorio, si
nos centramos en el marco geográfico extremeño, se puede decir que la
actividad de estos artesanos viene definida por el sometimiento a los usos
y costumbres legados de generación en generación a través de la tradición
oral y práctica. Su cometido es de importancia reducida en cuanto a su
influencia geográfica, inscritos a un ámbito territorial limitado,
aunque a veces, dependiendo de la trascendencia de la obra que hubiera de
realizarse, encontramos figuras de mayor enjundia profesional con una
producción más dispersa.
Pese al régimen itinerante de su actividad, está comprobado su
establecimiento en un lugar fijo donde vivían con sus familias durante
temporadas más o menos largas o donde se venían sucediendo diferentes
generaciones. Será en estos lugares en los que casaban y formaban
familia.
Sin
embargo, debido a su trabajo, se ausentaban constantemente de sus casas,
viéndose obligados a residir momentáneamente en aquellos lugares donde
trabajaban. Su permanencia en un sitio determinado no solía ser larga,
sobre todo si tenemos en cuenta que era habitual trabajar en diversas
obras al mismo tiempo.
Su radio de acción variaba de unos casos a otros, reducidos unos a
ámbito local dentro de un determinado municipio y pueblos de alrededores,
y otros más sedentarios, con una producción más extensa. Deberemos
recalcar en este sentido como muchas de las obras desarrolladas en un
determinado núcleo se adjudicaban a maestros locales, en la mayor parte
de los casos conocidos o familiares.
El territorio de la comarca de la Serena, antiguo Partido Judicial
de la Orden de Alcántara, por su situación geográfica, en el nordeste
de la provincia pacense, artísticamente no constituyó un foco definido,
sino de confluencia de diversos ecos tanto procedentes de la Baja
Extremadura, influidos a su vez por los diversos focos andaluces,
especialmente Córdoba y Sevilla, como de la Alta Extremadura, con
artistas ligados a la tradición salmantina, representada por la Diócesis
de Coria y Plasencia; o la tradición toledana, revelada en el foco
trujillano (4).
Por tanto en la relación de artistas que trabajan en esta zona, un gran número
son foráneos o procedentes de zonas limítrofes, es decir, ligados a un
marco de acción supracomarcal, provincial o regional (5).
La falta de maestros locales solventes durante ciertos periodos de
tiempo obligó a recurrir a aquellos de zonas adyacentes, curiosamente de
las Diócesis de Coria y Plasencia y de la oficialidad de la Orden. Dentro
de este grupo se englobarían aquellos de reconocimiento que ostentan
titulación oficial, como los encargados de las obras en los Obispados de
Coria o Plasencia, en el territorio de la Orden de Alcántara, e incluso
en obras concretas como el puente de Medellín, con una mayor movilidad
ante los requerimientos que sus cargos conllevaban. Curiosamente será más
frecuente la presencia de artistas cacereños que los procedentes de la diócesis
de Badajoz, hecho que también constata el profesor Sánchez Lomba
respecto a la arquitectura cauriense del siglo XVI (6).
Finalmente incluiremos a maestros de otros países, cuya
comparecencia también se constata en esta zona con la nómina de artistas
portugueses (7).
El presente estudio ofrece una breve relación de artistas
trujillanos con presencia en la comarca de la Serena a lo largo de la época
moderna, lo que esperamos suponga el inicio para futuras investigaciones a
raíz de nuevos hallazgos en la documentación. La ciudad de Trujillo y su
comarca constituirá a lo largo de este periodo, principalmente en los
siglos XVI y parte del XVII, un importante foco, que viviendo un marcado
desarrollo (8),
aparece como uno de los más destacados en el ámbito placentino,
especialmente en lo relativo a la presencia de maestros canteros, hecho
constatado en la riqueza de edificios de los que presume esta ciudad. Pese
a ello nos interesa insistir que no siempre su acción se restringe a esta
marco de actuación, sino que se extrapola a otros territorios extremeños,
resultado de la labor itinerante responsable de la difusión de modelos e
influencias de unas zonas a otras.
(4)
C. Solís Rodríguez, «El arquitecto trujillano Sancho de Cabrera», V
Congreso de Estudios Extremeños, Ponencia IV, Arte, Instituto
Cultural «Pedro de Valencia», Badajoz, 1976, págs. 137 y 138.
(5)
J. A. Barrio Loza y J. G. Moya Valgañón, op. cit., págs.
310-311.
(6)
F. M. Sánchez Lomba, Iglesias caurienses del Milquinientos,
Institución Cultural «El Brocense»-Diputación Provincial de Cáceres,
Salamanca, 1994, pág. 66.
(7)
Véase al respecto Tejada Vizuete, Francisco, «El escultor portugués
Francisco de Morato y su obra en la Baja Extremadura», Actas del VII
Simposio hispano-portugués de Historia del Arte. «Las relaciones artísticas
entre España y Portugal: Artistas, mecenas y viajeros», Badajoz,
1995, págs. 125-133.
(8)
J. J. Martín González, «Centros artísticos de la provincia de Cáceres»,
Actas del VII Congreso de Estudios Extremeños, t. I, Historia del
Arte, Institución Cultural «El Brocense» e Institución Cultura «Pedro
de Valencia, Cáceres-Badajoz, 1983, págs. 13-14.
SANCHO
DE CABRERA
Entre las figuras excelsas del arte de la cantería trujillana a lo
largo del siglo XVI se encuentra Sancho de Cabrera, maestro que se mueve
entre la tradición constructiva gótica y las nuevas fórmulas clásicas,
con una importante producción conocida que se limitaba hasta el momento a
la Alta Extremadura, principalmente al obispado de Plasencia (9)
y en menor medida al
territorio del obispado de Coria y aledaños (10).
Por su categoría esbozaremos unas breves líneas sobre su vida y
obra, especialmente gracias a las interesantes y prolíficas aportaciones
de D. Carmelo Solís (11) y
otros investigadores que se han preocupado en descubrir la obra de este
maestro. Presumiblemente nacido a principios del siglo XVI, su muerte se
produce en 1574, firmando testamento el 31 de mayo de ese año y
falleciendo días después, enterrado en la parroquia trujillana de San
Martín. Casó con María González, con residencia en la calle Afuera de
Trujillo, consolidando una familia formada por sus dos hijos varones y
cuatro hembras (12).
Tras la marcha del afamado arquitecto Francisco Becerra a América,
uno de los maestros de valía que quedaron en la ciudad trujillana fue
Sancho de Cabrera, acompañado de otros compañeros como Pedro Hernández,
Francisco Sánchez, García Carrasco, Diego de Nodera o Francisco del Río,
todos ellos representantes de una manera de hacer tradicional definida por
la pervivencia de formas góticas, aunque conocedores de lo clásico. Se
abrirá a las nuevos modelos ornamentales del plateresco y a la sobriedad
del clasicismo escurialense y del Renacimiento pleno con posterioridad (13).
Así se constata en este caso, con una obra caracterizada por la moderación
en el empleo de lo decorativo. Estuvo relacionado, como era de suponer,
con Francisco Becerra, especialmente vinculado debido al pleito entablado
acerca de las obras desarrolladas en la Albuhera, que finalmente se le
transfieren en 1573 al maestro Sancho de Cabrera (14).
(9)
C. Solís Rodríguez, Carmelo, op. cit., pág. 137.
(10)
F. M. Sánchez Lomba, op. cit., págs. 63 y 78.
(11)
Además de la monografía citada, otros estudios de este autor a consultar
son «Francisco Becerra y los canteros trujillanos del siglo XVI», Actas
del XXIII Congreso Internacional de Historia del Arte, Granada,
Septiembre, 1973, o «Artistas trujillanos en América», Norba-Arte,
V, Cáceres, 1984.
(12)
C. Solís Rodríguez, op. cit., 1976, págs. 140-142.
(13)
F. M. Sánchez Lomba, «Arquitectura del Renacimiento en Extremadura», Norba-
Arte, VIII, Salamanca, 1988, págs. 75 y 76, 81.
(14)
C. Solís Rodríguez, «El arquitecto Francisco Becerra: su etapa extremeña»,
Revista de Estudios Extremeños, Badajoz, 1973, pág. 49; «Artistas
trujillanos...», págs. 130 y 131; «El arquitecto trujillano...», pág.
142.
Sin apenas noticias sobre su formación, aunque parece claro que
radica en la propia ciudad que le vio nacer, se constituiría en maestro
de canteros, ofreciéndosele los primeros encargos importantes, la iglesia
de San Martín, en 1538, donde aparece como director de las obras de las
torres del reloj y campanas. A partir de estas fechas se debe hablar de
una carrera fructífera consolidada con los más diversos encargos, muchos
de ellos relacionados con el propio Concejo trujillano, siendo nombrado
veedor de las obras de la ciudad. Destaquemos así intervenciones como el
Arco y Altar de la Victoria en la fortaleza, obra de la cárcel en 1549,
torre del reloj, de las campanas y coro de San Martín (1538-1553), o el
coro y cuerpo de torre de Santa María (15).
Junto a estas ocupaciones, su actividad en la provincia de Cáceres
debió ser estimable, con fama acreditada en las ciudades más
importantes. Trabajará para personalidades como D. Francisco de Carvajal,
Arcediano de Plasencia y pariente del Obispo D. Gutierre, por lo que a
mediados del siglo XVI se documenta su presencia en las obras ejecutadas
por entonces en las parroquias de la ciudad de Cáceres, en especial en la
de Santiago, donde presentaría trazas, tasaciones y dirige las obras
entre los años 1554-1555 (16).
Junto al cantero Pedro Gómez, tasaría los trabajos llevados a cabo en la
capilla mayor por los maestros Hernán López y Pedro Martín (17).
A petición también del Obispado placentino, se contrataron con él obras
en las parroquiales de Guareña (1557-1560), Jaraicejo (1545) o Garciaz.
(15)
C. Solís Rodríguez, op. cit., 1976, pág. 141; «La plaza mayor
de Trujillo», Actas del VI Congreso de Estudios Extremeños, t. I,
Historia del Arte, Institución Cultural «El Brocense» e Institución
Cultural «Pedro de Valencia», Cáceres-Badajoz, 1981, págs. 287 y 290.
(16)
F. M. Sánchez Lomba, op. cit., 1994, pág. 78.
(17)
T. Pulido y Pulido, Datos para la historia artística cacereña.
Repertorio de artistas, Institución Cultural «El Brocense»,
Diputación Provincial de Cáceres, 1980, págs. 104-105.
En 1559 aparece en los límites del Partido de la Serena como
director de las obras de la sacristía de la parroquia de Santiago de Don
Benito, así como en otras posibles partes (18).
Es muy probable que al mismo tiempo estuviese relacionado con la próxima
localidad de Medellín, encargado en obras de reparación en el puente.
También en Badajoz, interesa mencionar su labor en la iglesia parroquial
de Orellana la Nueva, acompañado en este caso de Alonso de Solís «el
Mozo» (19).
Serían estos cometidos los que le pondrían en contacto con el
Partido de la Serena, demandado por las autoridades de la Orden que
aprovechan la ocasión de su estancia cercana. En ese mismo año de 1559,
el 18 de marzo, se le solicita para el reconocimiento y examen de las
iglesias de Sancti Spiritus, Esparragosa de Lares y Galizuela. Siguiendo
con el predominio de trabajos de índole religiosa, estuvo acompañado del
cantero Juan Moreno, maestro aparejador en obras de la parroquia
dombenitense (20),
donde se pondrían en contacto. En lo que respecta a otros aspectos
necesarios en la iglesia, le acompañaron el bordador Felices y el maestro
platero Román de Villegas, vecino de Valladolid (21).
En octubre de 1555 se persona en la villa de Esparragosa de Lares
el comendador D. Luis Bravo de Lagunas, visitador general del Partido de
la Serena, estableciendo en su visita un mandamiento referente a la
construcción de una nueva iglesia parroquial ante la demanda del propio
vecindario. Las ordenanzas incidían en el mayor provecho de una nueva
construcción antes que reconstruirla, por lo que manda se compren unas
casas y se derriben y que alli se haga dha. yglesia, operación para
la que se estipuló el marco temporal de tres años para su efecto, dotándola
del ornamento y demás objetos precisos para el culto (22).
(18)
C. Solís Rodríguez, op. cit., págs. 141 y ss.
(19)
Ídem, pág. 146.
(20)
D. Martín Recio, Santiago: una parroquia con historia, Edición
del autor, 1998, págs. 32-33, 37, 58.
(21)
A.H.N., (OO.MM., Archivo Judicial, pleito 26.071, «Las yglesias
de la villa de Esparragosa de Lares y de los lugares de Galizuela y Santi
Spiritus con el comendador don García de Toledo, comendador que fue de la
dha. villa y al presente es de Azuaga», s.f.
(22)
Ídem.
Las razones esgrimidas por parte del vecindario para tal cambio hacían
hincapié fundamentalmente en la distancia del antiguo templo respecto a
la villa, que ocasionaba la ausencia a los oficios de un porcentaje
estimable del vecindario: «...como la yglesia parrochial de la dha.
villa esta fuera del pueblo y muy grande distanzia de la una parte de la
dha. villa a donde ella esta e por estar de fuera de la dha. villa toda la
mayor parte de los vecinos de ella no ven misa muchos dias especialmente
muchos viejos y honbres enfermos y personas de flaqueza y donzellas...»
(23).
Además el estado del templo no era el apropiado, de dimensiones escasas
para los 300 vecinos que habitaban aquel núcleo, bastante deteriorado y
construido de materiales antiguos y con ornamentos inútiles (24).
Se había elegido un solar próximo a la plaza de la villa para la nueva
edificación, que, según se establecía en las propias Definiciones de la
Orden, debería ser patrocinada por los beneficiarios de los diezmos del
vecindario, en esta ocasión el comendador de Lares (25).
Sin embargo tales obras no se llevarán a efecto en ninguna medida, origen
de un pleito entre el comendador y el propio visitador que durará varios
años. Alegaba el comendador ante el Consejo de las Ordenes Militares que
muchas de las demandas del visitador eran innecesarias.
Junto a la iglesia de Esparragosa de Lares, existía interés por
las mismas autoridades de dar solución a los problemas que urgían en
otros edificios como la parroquial de los Mártires de la aldea de
Galizuela, donde el mismo visitador había mandado que se llevaran a
efecto ciertas obras y reparos, o la del Espíritu Santo de Sancti Spiritu,
donde frey D. Luis Bravo halla el 24 de noviembre de 1555 la urgencia de
«...un retablo y una custodia de plata y de çiertas obras y reparos
los quales mando ql. comendador de la dha. encomyenda hiziese y proveyese
a su costa por razon de los diezmos...» (26).
(23)
Ídem. La propia distancia había ocasionado en algunas ocasiones
el robo de objetos más o menos valiosos, como el caso de un relicario
hurtado en torno a 1559, para el que los ladrones entraron por debajo de
la puerta de la iglesia.
(24)
Ídem. «...en esta dha. villa de lares esta la yglesia
parrochial de ella muy pequeña y que no caben en ella la gente del pueblo
en las oras divinas y los edificios muy malos que se estan cayendo y
quieren caer y no tienen hornamentos de vestimentas ni almaticas ni cruzes
ni calices ni custodia ni organos ni lo que es necesario para el servicio
del culto...».
(25)
El comendador recibía entre 800.000-900.000 maravedíes anuales, de ahí
su implicación. Además de los diezmos, acaparaba una importante renta
anual de la hierba y dehesas, que le reportaban unos 6.000 ducados.
(26)
Pleito 26.071.
Las demoras en la parroquia de Esparragosa hicieron presentar el
problema al Prior de Magacela con el fin de que éste haga tasar los
reparos necesarios, ornamentos y plata. No obstante la nueva fábrica
proyectada no se llevaría a efecto, ya que tan sólo unos años después,
en 1559, se plantean nuevas necesidades que hablan prácticamente de la
reconstrucción del antiguo templo existente, en esas fechas amenazando
ruina en muchas de sus partes (27).
La solución tomada será la de conservar o restablecer el antiguo
edificio, solución que ya se planteó años antes, en 1555. Para los exámenes
de las distintas fábricas y ornamentos se demanda la experiencia de los
maestros Sancho de Cabrera y Juan Moreno, maestro cantero avecindado en
Don Benito. Junto a ellos se recurre al maestro bordador Feliçes, y al
maestro platero Román de Villegas, todos los cuales inciden en la extrema
necesidad que ofrecían los tres templos examinados.
Los problemas que se detectaban, según el informe realizado el 18
de marzo de 1559 por los maestros Sancho de Cabrera y Juan Moreno, se
basaban prácticamente en la falta de seguridad de la estructura y las
escasas dimensiones, tomando como solución la ampliación del antiguo
edificio, lo que a la larga consistiría en la construcción de una nueva
fábrica. Problemas importantes sufría el hastial de los pies, con la
amenaza de su derrumbe y de la torre sobre la puerta principal. Una vez
derrumbada la pared, el templo se ampliaría hacia los pies, consiguiendo
una distancia aproximada de 100 pies de largo y 40 de ancho, dimensiones
estimadas como las correctas en relación al vecindario. La tasación fue
efectuada por los mismos maestros en 514.300 maravedíes en lo referente a
trabajos arquitectónicos, mientras que en lo concerniente a la labor de
carpintería el costo estimado era de 289.420 maravedíes.
El comendador no aceptará tales imposiciones, lo que será motivo
para que el pleito continúe a lo largo de los primeros años de la década
de los años sesenta, consiguiendo una primera sentencia el 6 de julio de
1566, según la cual el Consejo de las Órdenes declara y manda al nuevo
comendador D. García de Toledo que en el plazo de tres meses «haga el
retablo y obra y rreparos que por frey luis bravo de lagunas, comendador
de los hornos, visitador general que fue de la horden de alcantara, se
mando al dho. comendador hiziese y probeyese lo qual haga y cunpla
conforme a la traça y tasaçion de Feliçes, bordador, Villegas, platero,
vecino de la villa de Valladolid, y Sancho de Cabrera y Juan Moreno,
maestros de canteria, y no hazemos condenacion de costas y por esta manera
sentencya definitiva ansi lo pronunciamos y mandamos». Ese mismo día
se le notifica a ambas partes tal veredicto, y días después el
comendador intenta revocarla apelando al Rey. Tras ser rechazada su petición
por parte del monarca, recurre a Roma, con lo que consigue aplazar el
cumplimiento de la sentencia (28).
(27)
Informan los diferentes testimonios presentados en 1559 como la iglesia
estaba la mitad de ella amenazando ruina, sobre todo debido a que uno de
sus arcos estaba quebrado, lo que ocasionaría su derrumbe, al mismo
tiempo que los tirantes se iban abriendo.
(28)
El día 26 de mayo de 1567 pide prórroga para la realización de las
oportunas diligencias, aplazando la fecha límite un año más.
Para no dilatarnos más en cuestiones ajenas a este trabajo,
concluimos diciendo que a lo largo de los años siguientes se sucederán
proyectos de un nuevo templo, aspectos de los que trataremos en otra ocasión.
GARCÍ(A)
CARRASCO
Maestro
de cantería. En la documentación aparece también como Garci Carrasco,
en alusión a Antonio García Carrasco (29),
natural de Trujillo. Tras la marcha de Francisco Becerra a América, se
consolidó como otro de los maestros de valía que quedaron en la ciudad (30).
Entre las intervenciones de este cantero en la Baja Extremadura
podemos destacar su presencia en la parroquial de Santiago de Don Benito,
quien retomará las obras del templo en torno a 1591, adjudicándosele el
trazado de las dos portadas últimas de la iglesia. En 1598 también se
documenta su presencia en la portada norte (31).
En la Baja Extremadura vuelve a documentarse en Mérida,
concretamente en el primer tercio del siglo XVII, coincidiendo con el
inicio en la ciudad de importantes programas constructivos, por lo que al
elenco de artistas emeritenses se sumaría otro importante grupo de
arquitectos, canteros y alarifes foráneos procedentes de otras zonas de
la región extremeña. En este caso está vinculado a los proyectos
llevados a cabo en el convento de Jesús de las Religiosas de Santa Clara,
presentando trazas e informe en septiembre de 1621 sobre ciertas mejoras
de la iglesia (32).
(29)
D. Martín Recio, Delfín, op. cit., pág. 59.
(30)
C. Solís Rodríguez, Carmelo, «El arquitecto Francisco Becerra: su etapa
extremeña», Revista de Estudios Extremeños, Badajoz, 1973, pág.
49.
(31)
D. Martín Recio, op. cit., págs. 38, 50 y 59.
(32)
F. Vizuete, «Documentación de la obra de la Iglesia del Convento de Jesús
de Religiosas de Santa Clara en Mérida», Revista de Estudios Extremeños,
LII, II, 1996, págs. 612-617.
Destaquemos no obstante la labor desempeñada en el Partido de la
Serena, concretamente en su capital, Villanueva. El 4 de junio de 1612 el
prior de Magacela frey D. Nicolás Barrantes Arias informa que el maestro
de cantería Garci Carrasco había confeccionado, en respuesta a sus
propios deseos, trazas para el nuevo monasterio que debería fundarse bajo
la advocación de Nuestra Señora de la Concepción Francisca en aquella
villa, tras demanda de quien sería su fundador Juan Adame (33).
Años después, el 29 de julio de 1620, el citado Juan Adame, con más
de ochenta y cinco años de edad, se halla a punto de espirar tras una
larga enfermedad acusada desde hacía más de año y medio, según
testifica su médico el licenciado Juan Murillo34.
La construcción del monasterio aún no se había comenzado, pese a la
concesión de la licencia para iniciar las obras. El edificio, como queda
referido en la cláusula testamentaria decimoséptima, debería
construirse en las casas propiedad del institutor situadas en Villanueva
de la Serena, junto a la iglesia parroquial de Nuestra
Señora
de la Asunción, solicitando del mismo modo la adquisición de las casas
adyacentes que fueran necesarias. En 1626 estaba construido casi en su
totalidad, faltando tan sólo cubrir una cocina. El costo de las obras
hasta esa fecha fue de 750.104 maravedíes (35).
JUAN
BAUTISTA
Apenas
tenemos referencias de este artista. Se trata de un maestro entallador,
cuya única presencia en el marco de La Serena se remonta a 1589, fecha en
la que se encarga del dorado y aderezo de la imagen de Santa María del Zújar
—hoy desaparecida— del santuario bajo esta advocación en La Coronada,
percibiendo la suma de 2.990 maravedíes (36).
(33)
A.H.N. (OO.MM., J.), pleito 30.488, «Fundación de un convento de
monjas de la Concepción en Villanueva de la Serena, 1611», s.f.
(34)
A.H.N. (OO.MM., J.), pleito 34.018, «Fundación de un convento de
monjas de la Concepción en Villanueva de la Serena, 1626», s.f.
(35)
Ídem. fol. 12v°.
(36)
A.P.LC. Libro de cuentas de fábrica de la ermita de Nuestra Señora
del Zújar, 1580-1646, año 1589.
JUAN
BAUTISTA PÁEZ
Los documentos le mencionan con el título de maestro de
arquitectura y talla. En él se remata en 1760 la ejecución de un nuevo
retablo para la iglesia parroquial de Esparragosa de la Serena en la suma
de 4.704 reales, partiendo para ello de trazas de Juan Arranz. Muere entre
1762-1764, cuando aún no había finalizado esta labor (37).
JOSEPH
PÁEZ
Maestro entallador. Padre del anterior, se responsabiliza en 1764,
tras la muerte de su hijo, de la terminación del retablo mayor de la
parroquia de Esparragosa de la Serena (38).
ÁLVARO
PIZARRO
Maestro cantero y aparejador. Creemos encontrar bajo este nombre al
Álvaro Pizarro del que apenas se aportan datos a lo largo de las obras de
la torre parroquial de la Asunción de Villanueva de la Serena (39).
Como otros muchos maestros trujillanos, se desplazó constantemente
a zonas de la Baja Extremadura. De ese modo en 1590 le vemos dirigiendo
una cuadrilla que trabaja en las canteras de Marugate como aparejador en
las obras de la parroquial de Santiago de Don Benito, especialmente en
relación con la fachada norte, quizás la zona más lograda de todo el
templo (40).
En la próxima parroquia de Villanueva de la Serena su presencia es
mucho más tardía, ya que se remonta al año 1634. En el proceso de
construcción del nuevo templo de Nuestra Señora de la Asunción,
iniciado en 1573 con la creación de la capilla mayor, se llega al final
del siglo XVI con ciertos elementos inconclusos. En 1594 la torre
parroquial, aunque proyectada, se hallaba apenas iniciada, con tan sólo
parte de los cimientos levantados. Es por ello que en 1633 los
mandamientos del visitador frey D. Diego de Sandoval Pacheco insisten en
que se lleve a término la obra de la iglesia, lo que se conseguiría con
el fin de este elemento. En un principio se recurrió a la experiencia del
considerado maestro de cantería Fernando de Orellana Benítez, hijo del
maestro mayor de las obras del Partido de la Serena, Juan de Orellana,
quien se encargaría de confeccionar trazas y condiciones, las que la
documentación se niega a detallar (41).
(37)
A.H.N. (OO.MM., Juzgado de Iglesias), legajo. 5.999, «Libramientos
de iglesias, 6 de diciembre de 1760, 11 de mayo de 1762, 16 de octubre de
1764 y 5 de septiembre de 1766», s.f.
(38)
Ídem.
(39)
F. M. Sánchez Lomba, «Notas sobre arquitectura extremeña del siglo
XVII: los artífices de la torre parroquial de Villanueva de la Serena», Norba-Arte,
VI, Cáceres, 1983, pág. 285.
(40)
D. Martín Recio, op. cit., págs. 38.
(41)
J. A. Muñoz Gallardo, Apuntes para la Historia de Villanueva de la
Serena, Villanueva de la Serena, 1936, págs. 130 y ss.
La relación de Álvaro Pizarro con esta obra es apenas
significativa, ya que se persona como fiador —junto a Diego Mellado y
Francisco Pizarro— del cantero Bartolomé Sánchez Pérez, uno de los
maestros en quien se rematan los trabajos partiendo de las trazas que
ofreciera Juan
Salgado
(42).
SEBASTIÁN
PRIETO
Maestro cantero. Volvemos a encontrar a otro artífice trujillano
en relación con la importante torre parroquial de Villanueva de la
Serena, aunque su intervención es más interesante que el caso
precedente. Tras la realización de las trazas y condiciones de Fernando
de Orellana, se procede al pregón público de las obras en diversos
puntos de Extremadura (Mérida, Trujillo, Medellín, Don Benito, Llerena,
Zalamea, Campanario, etc.) sucediéndose distintas posturas y
modificaciones que rectifican en muchos pormenores las propuestas
asentadas por Fernando de Orellana en sus trazas. Entre ellos Sebastián
Prieto (43).
CONCLUSIONES
De todo este breve estudio se pone de manifiesto la importancia que
llegó a detentar especialmente el oficio de la cantería en la ciudad
trujillana, punto de formación y encuentro de artistas de consideración
regional, a pesar de las ofensivas palabras dirigidas contra ellos por
parte del arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, que ponía en duda su
profesionalidad (44).
(42)
F. M. Sánchez Lomba, op. cit., 1983, pág. 285.
(43)
J. A. Muñoz Gallardo, op. cit., págs. 130 y ss.; F. M. Sánchez
Lomba, op. cit., 1983, pág. 285.
(44)
J. García-Murga Alcántara, «Documento para la Historia del Arte en
Extremadura: Directrices de Rodrigo Gil de Hontañón para la iglesia de
Santa María de Guareña», Actas VII Congreso Estudios Extremeños,
Cáceres, 1983, pág. 127.
La demanda de trabajo les obligaba a trasladarse de unos lugares a otros dentro de la región allí donde se reclamaba su
experiencia y buen hacer. Por lo normal se les relacionaba con obras de
cierta consideración e importancia, presentando informes y trazas para
construcciones de nueva planta y pujando por su concesión con otros
maestros y oficiales de zonas limítrofes.
También hemos constatado un hecho habitual en el oficio de la
cantería a lo largo de la Edad Moderna, especialmente relevante entre los
canteros trujillanos, como es la formación de grupos que se trasladan de
unos puntos a otros trabajando en las mismas obras, lo que ocurrió con el
propio Gaspar Becerra, que en su marcha a América fue acompañado por
otros canteros de su confianza. Estos lazos de amistad, en muchos casos
respondiendo a relaciones familiares, se comprueban, como hemos visto, en
la presencia no casual de diversos maestros canteros trabajando al mismo
tiempo en la parroquial de Santiago de Don Benito o en la construcción de
la torre parroquial de la Asunción de Villanueva de la Serena.
APÉNDICE
DOCUMENTAL
Trazas,
condiciones y tasación de Sancho de Cabrera y Juan Moreno acerca de las
obras a efectuar en la parroquia de Santa Catalina de Esparragosa de Lares,
17 de marzo de 1559.
«Declararon q los rreparos q la dha yglesia de la dha villa de
esparragosa de lares tiene nesçesidad segund la calidad de la dha villa e
de los vezinos della son q se derribe el hastial de la puerta prinzipal
con el canpanario q en ella esta por que la pared no esta fuerte ni ttan
bastante q pueda pasar ni armar sobre ella y se podria caer toda ella por
q el dho campanario esta sobre la mysma puerta e por q se a de crecer la
dha yglesia por aquella parte veynte pies.
An se de quitar seys pilares enteros e dos medios pilares questan
ffhos de ladrillo en la dha yglesia y estos se an de quytar por cabsa de
que la yglesia es pequeña e qde mas esenta e ocupan los dhos pilares
mucho e quitados qda muy mayor la dha yglesia y es neçesario para el
edefiçio q delante se dira q sse a de hazer en ella de manera que
quitados los dhos pilares de la dha yglesia derribada la pared q dha es a
se de crecer en largor veynte pies mas de los ochenta q agora tiene de
manera que a de quedar de cien pies de largo e qdada quarenta pies de
ancho la dha yglesia como va dho.
A se de hazer la puerta prinçipal de la dha yglesia en la pared q
se a de crecer los veynte pies y a de yr la puerta a la puerta del gallego
donde agora esta y a de ser de ladrillo con un espejo pa claridad del coro
que a de estar en el alto q convenga al coro.
Sobre esta dha pared q a de ser de quatro pies de grueso e ancho a
de llevar un canpanario ffho de ladrillo el qual se a de hazer sobre una
esquina del cuerpo de la yglesia con su escalera para el, q sea de veynte
pies de alto q suban por çima de toda la obra y a de ser de tres ventanas
para tres canpanas e una bentana mediana baxa pa un esquilon y a de ser
todo de ladrillo.
A se de hazer en la dha yglesia un coro y trybuna que este pegada y
sobre la puerta prinçipal de la dha yglesia e an de ser ffho sobre dos
pilares de ladrillo rredondos e dos medios capiteles para los dhos pilares
sobre q se muevan las bueltas de los dhos dos arcos e a se de cerrar todo
el dho coro con tres arcos del dho ladrillo.
A se de hazer para el serviçio deste coro una escalera de ladrillo
q vaya a la pte q mejor convenga. A de ser el suelo del dho coro de madera
de pino bien labrado con su çinta y saetino y solado con ladrillo y junto
con su cal.
An se de hazer en el cuerpo de la dha yglesia çinco arcos de
ladrillo q de un arco a otro aya quinze pies de hueco y estos arcos se an
de començar desta manera que se an de rronper las paredes que agora estan
desde arriba a abaxo y sacar un estribo en cada arco q salga fuera de la
pared vieja siete pies y tres q la pared tenga q son diez e an de llebar
este estribo de grueso cinco pies y an de començar las bueltas de los
arcos a onze pies de alto del suelo y holladero que agora es y estos arcos
an de yr de altor de veynte y dos pies de punto alto y an de yr de grueso
de dos pies de manera q tomada la altura destos arcos y el altor q las
paredes agora tienen se an de subir sobre las paredes viejas q agora estan
dos tapias todo a la rredonda pa q venga a tener perfiçion e traça como
al edefiçio conviene. An se de hazer en estas dos tapias q se an de hacer
de altura en las dhas paredes seys claras para luz de la dha yglesia las
quatro dellas en la pared del mediodia e las dos en la pared del cierço
por q las quatro son menester en el solano de mediodia pa rrazon de la
claridad e an de ser rresgadas para anbas partes.
A se de hazer a la mano dra del altar mayor un arco de ladrillo q
venga conforme a otro questa ffho en la mano yzquierda pa q a cada lado
del altar este una capilla en lsa quales se pueda dezir mysa.
An se de cubrir todo el cuerpo de yglesia de madera de pino en q se
entiende q en cada quarto q se entiende de arco a arco a de aber quatro
madres de madera de pino en cada corriente, las dos madres sobre q
descarguen los quartones e a de ser cubierto de chilla de pino e con çinta
e saetino todo muy bien labrado.
A se de hazer sobre las paredes pa asiento de la teja dos ladrillos
uno sobre otro que asiente la dha teja e cubrirse de su teja todo el
tejado con su cavallete e rramal de cal de diez en diez canales cada
rramal.
Declararon q toda esta dha obra a se a de hazer con cal, piedra e
ladrillo sin que en ella aya barro alguno.
Declararon q la dha yglesia tiene neçesidad de hazerse una
sacristia de nuevo a la pte del modia q sea de veynte pies en largo e
catorze de ancho e que el altor sea q venga con el corriente deste tejado
del cuerpo de la yglesia porque la sacristia q agora tiene esta al cierço
y es humeda e pequeña y esta en un manantial de agua de manera q en ella
no se puede conserbar los hornamentos y a de ser de tres pies de grueso
las paredes y de su manpuesto de piedra y cal y arena y el tejado e
cobierta della a de ser conforme al maderamyto de la yglesia y con las
claras q a menester q son dos rresgadas para anbas partes.
Declararon q la puerta prinçipal a de llevar unas puertas de pino
con su escalera y clavaçon conforme a otras yglesias y la puerta de la
sacristia lo mysmo.
Que estos dhos rreparos que a dho e declarado son aquellos q se
pueden hazer y rreparar en la dha yglesia y segund la neçesidad que en
ella ay e la gente y bezinos de la dha villa e q dello ay nezesidad de se
hazer en ello y esto es la verdad y lo q sabe so cargo del dho juramento q
tienen ffho y lo firmaron ante el bachiller gallego y diego maldonado y
garcía perez escribano e otros muchos vezinos de la dha villa
desparragosa de lares.-
Sancho
de Cabrera-Jon Moreno-Diego de Bargas
Tasaçion
de Lares
Debajo del dho juramento los dhos Sancho de Cabrera e Jon Moreno
maestros suso dhos declararon q ellos an ffho la tasacion de la obra q se
manda hazer en la dha yglesia e rreparos della q son los que tienen dhos y
declarados en este pliego firmado de sus nombres y q son menester para
ello los maravedis que adelante se diran q son los siguientes.
Declararon q en la dha obra ay ciento y setenta tapias de manpuesto
q se entienden tapias rreales q son de a çinco tercias de alto e doze terçias
de largo cada una dellas e q los çinco arcos q se an de hazer en la dha
yglesia que tienen quarenta pies de gueco e de ladrillo e dos pies de
ancho y dos de alto con los estrivos q tienen dhos en la dha traça y los
tres arcos del coro de a media vara de grueso y mas la sacristia y puerta
prinçipal y espejo y canpanario e arco de la capilla junto a el altar
mayor e claras q se contienen en la dha traça y enluzido todo lo uno y lo
otro y derribar el hastial e abrir cimtos y rromper paredes para los
estribos por q todo se haga conforme a la dha traça q tienen ffho lo
tienen tasado y mereçe por ello quios e catorze mill e trezios e cinqta
maravedis y esto es lo q mereçe esta dha obra. (514.350
maravedíes)
Debajo del dho juramento declararon q las seys nabes quel cuerpo de
la dha yglesia tiene e a de llebar e la sacristia e suelo del coro q son
menester veynte e quatro vigas de terçia e dos dedos de tabla e una
quarta e dos dedos de canto y de diez e nueve pies de largo e que son
menester quarenta y ocho cargos de quartones de a ocho en cargo para el
texado y sacristia y suelo del coro y antepecho del coro con el texado de
la dha yglesia de la sacristia an de yr cinco a la chilla y el coro seys a
la chilla e q son menester dozientas e diez dozenas de chilla para cubrir
los texados y coro y guarniçion de toda la obra por q a de ser çinta e
saetino e mereçe por ello y lo tasan todo como va dho en dozientas e
ochenta e nueve mill e quatroçientas e veynte maravedis. (289.420
maravedíes)
Y que todo esto es lo q toca a la yglesia de la dha va desparragosa
de lares y con ello estaran cumplidos y ffhos los dhos rreparos contdos e
declarados en la traça que della tienen fha y lo firmaron de sus nombres
los dhos sancho de cabrera Ju° Moreno, Diego de Vargas escribano».
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