DOS
OBRAS ARTÍSTICAS INÉDITAS
JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO
San
Francisco de Asís
(Obra anónima del círculo de Francisco de Zurbarán)
En
colección particular de don Carlos Marcos Plaza, en la plaza del doctor
Durán de Cáceres, se conserva un óleo sobre lienzo, sin enmarcar (113 x
87 cm), anónimo, que representa a San Francisco de Asís en oración apoyándose
en una mesa en la que los únicos elementos que la adornan son una
calavera y un libro, destacando sobre la penumbra del fondo.
Es
una obra que conserva ciertas semejanzas al «San Francisco encapuchado»
de la Galería Nacional de Londres o al «San Francisco de Abalos» (Logroño)
de Zurbarán, aunque difiere en la disposición del libro y la calavera.
Admira
en la obra de Cáceres la potencia escultórica del santo, la severidad,
la objetividad llena de misterio al tratar las luces y las sombras con un
foco dirigido al santo en oración (rostro y manos), su austera y varonil
ternura, la sensación de quietud y silencio y la calidad táctil del hábito
de San Francisco. Se nos muestra en serena devoción sin aspavientos,
primando la hondura espiritual.
Por
las características técnicas y estilísticas consideramos que se trata
de una obra en la que se claramente la influencia tardía de la obra de
Zurbarán, del círculo madrileño.
La
Coronación de la Virgen
(Obra inédita de Juan Fernández Rodríguez)
En
colección particular de una familia oriunda de Cuenca, hemos podido
localizar un óleo sobre tabla (83 x 48 cm) que atribuimos al pintor Juan
Fernández Rodríguez, y que documentamos hacia el año 1538. En la
actualidad está expuesto en la tienda de antigüedades de la plaza del
doctor Durán de Cáceres cuyo propietario, don Carlos Marcos Plaza, lo
tiene puesto a la venta.
Este
tipo de representaciones era muy habitual en Cuenca en pintores como Martín
Gómez «El Viejo», Gonzalo Gómez y su círculo, extendiéndose su
influencia por la región hasta finales del siglo XVI, tal como podemos
observar en el retablo de Caracena del Valle en Huete, de Muñoz de
Aguilar; en el de la Trinidad de Campillo de Albo Buey, de H. de Mayorga o
en el retablo de la iglesia de los Tondos, obra de M. Gómez «El Joven»
(1).
Son
escasas las referencias biográficas que se conocen del pintor Juan Fernández
Rodríguez. Según datos de Sanz Artibucilla, con obra suya el retablo de
San Lorenzo (1537) de la catedral de Tarazona, en cuya historia del
Descendimiento copia la estampa del Marcantonio, y a él se deben, a
juzgar por su estilo, los retablos de Santa Lucía y de la Magdalena de
Ambel (2).
En
la obra que damos a conocer de La Coronación de la Virgen, las
carnaciones oscuras de María, la expresión seca y dramática recuerdan
la Asunción del Museo Diocesano de Cuenca, atribuida a Gonzálo Gómez.
La monumentalidad y el aislamiento de la Virgen recuerdan el tono de la Virgen
tota pulcra en rigurosa frontalidad en la iglesia de San María
Magdalena de Tarazona, de Juan Fernández Rodríguez; la estructura del
rostro de María, las facciones rectilíneas y la insistencia en las
sombra semicirculares algunas son exactas al Cristo del Juicio Final de
dicha iglesia y a la Virgen de Montserrat de Tarazona en el carácter
pintoresco y anecdótico de los angelitos, también son semejantes las
formas de las nubes y el tono del fondo de la aparición de Dios Padre a
la Virgen tota pulcra citada.
(1)
Vid. P. M. Ibáñez, Pintura Conquense del siglo XVI, tomo III,
1959.
(2)
Cit. Angulo, «La Pintura del siglo XVI», Ars Hispaniae, Ed. Plus
Ultra, Madrid, 1980, págs. 180 y 183.
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