Revista Alcántara. nº 53-54
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DOS OBRAS ARTÍSTICAS INÉDITAS

JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO

San Francisco de Asís

(Obra anónima del círculo de Francisco de Zurbarán)

 

   En colección particular de don Carlos Marcos Plaza, en la plaza del doctor Durán de Cáceres, se conserva un óleo sobre lienzo, sin enmarcar (113 x 87 cm), anónimo, que representa a San Francisco de Asís en oración apoyándose en una mesa en la que los únicos elementos que la adornan son una calavera y un libro, destacando sobre la penumbra del fondo.

   Es una obra que conserva ciertas semejanzas al «San Francisco encapuchado» de la Galería Nacional de Londres o al «San Francisco de Abalos» (Logroño) de Zurbarán, aunque difiere en la disposición del libro y la calavera.

   Admira en la obra de Cáceres la potencia escultórica del santo, la severidad, la objetividad llena de misterio al tratar las luces y las sombras con un foco dirigido al santo en oración (rostro y manos), su austera y varonil ternura, la sensación de quietud y silencio y la calidad táctil del hábito de San Francisco. Se nos muestra en serena devoción sin aspavientos, primando la hondura espiritual.

   Por las características técnicas y estilísticas consideramos que se trata de una obra en la que se claramente la influencia tardía de la obra de Zurbarán, del círculo madrileño.

 

 

La Coronación de la Virgen

(Obra inédita de Juan Fernández Rodríguez)

 

   En colección particular de una familia oriunda de Cuenca, hemos podido localizar un óleo sobre tabla (83 x 48 cm) que atribuimos al pintor Juan Fernández Rodríguez, y que documentamos hacia el año 1538. En la actualidad está expuesto en la tienda de antigüedades de la plaza del doctor Durán de Cáceres cuyo propietario, don Carlos Marcos Plaza, lo tiene puesto a la venta.

   Este tipo de representaciones era muy habitual en Cuenca en pintores como Martín Gómez «El Viejo», Gonzalo Gómez y su círculo, extendiéndose su influencia por la región hasta finales del siglo XVI, tal como podemos observar en el retablo de Caracena del Valle en Huete, de Muñoz de Aguilar; en el de la Trinidad de Campillo de Albo Buey, de H. de Mayorga o en el retablo de la iglesia de los Tondos, obra de M. Gómez «El Joven» (1).

   Son escasas las referencias biográficas que se conocen del pintor Juan Fernández Rodríguez. Según datos de Sanz Artibucilla, con obra suya el retablo de San Lorenzo (1537) de la catedral de Tarazona, en cuya historia del Descendimiento copia la estampa del Marcantonio, y a él se deben, a juzgar por su estilo, los retablos de Santa Lucía y de la Magdalena de Ambel (2).

   En la obra que damos a conocer de La Coronación de la Virgen, las carnaciones oscuras de María, la expresión seca y dramática recuerdan la Asunción del Museo Diocesano de Cuenca, atribuida a Gonzálo Gómez. La monumentalidad y el aislamiento de la Virgen recuerdan el tono de la Virgen tota pulcra en rigurosa frontalidad en la iglesia de San María Magdalena de Tarazona, de Juan Fernández Rodríguez; la estructura del rostro de María, las facciones rectilíneas y la insistencia en las sombra semicirculares algunas son exactas al Cristo del Juicio Final de dicha iglesia y a la Virgen de Montserrat de Tarazona en el carácter pintoresco y anecdótico de los angelitos, también son semejantes las formas de las nubes y el tono del fondo de la aparición de Dios Padre a la Virgen tota pulcra citada.

 

(1) Vid. P. M. Ibáñez, Pintura Conquense del siglo XVI, tomo III, 1959.

(2) Cit. Angulo, «La Pintura del siglo XVI», Ars Hispaniae, Ed. Plus Ultra, Madrid, 1980, págs. 180 y 183.

 

 

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(c) Archivo-Biblioteca. Diputación Provincial de Cáceres.