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LAS
HURDES EN EL SIGLO XIX: DEFINICIÓN DEL TERRITORIO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA
(y 2)
MERCEDES GRANJEL
Sin embargo, de ambas reformas, será
la realizada por González Bravo la que tuvo una mayor repercusión en la
evolución histórica de la región. La ley municipal de 1843 abría las
puertas para la creación de nuevos ayuntamientos, al reducir a la mitad
el número de vecinos necesarios para constituirlos (20).
La extensión del primitivo concejo de Nuñomoral, la dispersión de sus
aldeas y alquerías y su elevado vecindario determinaron la segregación
de Cabezo y Casares; a partir de este momento, los primitivos concejos
hurdanos se transformaron en los cinco términos municipales en que se
dividen actualmente las Hurdes. Con estas medidas quedaba definitivamente
configurada la región en sus niveles territorial y jurídico-administrativo.
No obstante, esta división municipal suscitó fuertes críticas a nivel
local, al incrementar las cargas y gastos municipales de los ayuntamientos
más pobres de las Hurdes.
4. RECUENTOS Y CENSOS PARA LA DEMOGRAFÍA
HURDANA
Junto
al espacio geográfico, el segundo de los elementos que de una manera
decisiva determinó la historia de esta región en la etapa contemporánea
fue el factor humano. Lejos de la explosión demográfica de las regiones
más industrializadas, las Hurdes registraron a lo largo de este periodo
un crecimiento moderado, consecuencia sobre todo de su elevada mortalidad.
Como tendremos ocasión de comprobar, ésta fue resultado de un amplio
abanico de factores que, siguiendo a Tortella, podemos denominar de «atraso
económico» (21):
ausencia de médicos, baja productividad agrícola, insalubridad de las
viviendas, inexistencia de vías de comunicación, atraso cultural y,
sobre todo, por la elevada incidencia de la enfermedad y el estado de
subalimentación crónica de su población.
Resulta
evidente que las estructuras económicas de la región eran insuficientes
para soportar un ritmo de crecimiento más alto. Libres del régimen de
dominación de La Alberca, los hurdanos tampoco encontraron en las medidas
impuestas por la reforma agraria liberal la solución a su problema económico,
que se agudizó a lo largo del siglo a medida que fue mayor la presión
demográfica. En el crecimiento de la población estuvo una de las claves
del secular problema hurdano: la pobreza.
20 Gaceta de Madrid, 31 de diciembre de
1843, R.D. de 30 de diciembre de 1843 sobre organización y atribuciones
de los ayuntamientos, arts. 2.º y 5.º.
21 G. Tortella, El desarrollo de la España
contemporánea. Historia económica de los siglos XIX y XX. 2.ª ed.,
Madrid, Alianza, 1995, pág. 29.
Para
el análisis del efectivo poblacional hurdano en la etapa contemporánea
contamos con los recuentos preestadísticos y los primeros censos. Sin
embargo, no son las únicas fuentes de que disponemos para el conocimiento
de la situación demográfica de la región. Las obras de Eugenio Larruga,
Sebastián Miñano, Pascual Madoz y Romualdo Martín Santibáñez
proporcionan asimismo información que, por distintos motivos, es de gran
interés. No obstante, en nuestro trabajo sólo utilizaremos las cifras
que recogió Madoz en su Diccionario, por cubrir una etapa en la
que no existen recuentos oficiales. Por el contrario, prescindiremos de
las proporcionadas por los otros autores al coincidir cronológicamente
con otras fuentes demográficas. La información que deparan el Vecindario
de Ensenada (1759) (22), el Censo de
Floridablanca (1787)23 o las respuestas al Interrogatorio
de la Real Audiencia (1791) ofrecen una visión de conjunto de la
evolución de la población hurdana en la segunda mitad del siglo XVIII.
Ya en la centuria siguiente, el primer recuento para Extremadura será el Vecindario
para el establecimiento de juzgados de 1813, confeccionado también
por la Real Audiencia; en los años siguientes este organismo realizó
nuevos recuentos de los que sólo utilizaremos los de 1818 y 182924.
En la segunda mitad del Ochocientos, los trabajos emprendidos por la
Comisión de Estadística General del Reino proporcionan las primeras
estadísticas modernas de población: son los Censos de 1857, 1860,
1877, 1887 y 1900 (25).
(22) La documentación original se conserva en el
Archivo General de Simancas, Dirección General de Rentas, 1.ª r., leg.
2.046 y ha sido recientemente editada. Cf. Vecindario de Ensenada.
1759. Vol. I. Ávila, Burgos, Córdoba, Cuenca, Extremadura. Prólogo
e Introducción de A. Domínguez Ortiz, C. Camarero y J. Campos, Madrid,
Tabapress, 1991.
(23) Esta fuente ha sido también recientemente
editada. Censo de 1787. Floridablanca. II. Comunidades Autónomas de la
Submeseta Sur, Madrid, Instituto Nacional de Estadística, 1987.
(24) A.H.P.C., Real Audiencia, leg. 572,
Distribución de partidos de la provincia de Extremadura para el
establecimiento de juzgados. Año 1813. Ídem, Lista de todos los pueblos
que comprende en el día la provincia de Extremadura (1818). Ídem, leg.
573, Interrogatorio para la división y arreglo de los Corregimientos del
distrito de la Real Audiencia de Extremadura (1829).
(25) Censo de la Población de España, según
el recuento verificado en 21 de mayo de 1857, Madrid, Imp. Nacional,
1858; Censo de la Población de España. 1860, Madrid, Imp.
Nacional, 1863, Resultados generales del Censo de la Población de España,
según el empadronamiento hecho en 31 de diciembre de 1877, Madrid,
Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, 1879; Censo
de la Población de España según el empadronamiento hecho en 31 de
diciembre de 1887, Madrid, Dirección General del Instituto Geográfico
y Estadístico, 1891-1892. 2 vols. y Censo de la Población de España,
según el empadronamiento hecho en 31 de diciembre de 1900, Madrid,
Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, 1902-1903. 2
vols.
Es
necesario advertir que aunque en su conjunto el valor informativo de todas
estas fuentes demográficas es muy desigual y algunas de ellas son
imperfectas, las noticias que suministran nos permiten conocer la evolución
del efectivo población hurdano desde mediados del Setecientos hasta
finales del siglo XIX.
Uno
de los mayores problemas que plantean los vecindarios o recuentos de la
era preestadística (a excepción del Censo de Floridablanca)
radica en que la expresión del total de pobladores viene dada en vecinos.
Esta circunstancia obliga a utilizar un índice conversor que permita
transformar los vecinos en habitantes. Como ha señalado Domínguez Ortiz,
las polémicas y discusiones que genera aún este problema han puesto de
manifiesto dos cosas: la necesidad de rebajar el coeficiente tradicional
(se solía cifrar en cinco la relación familia-personas) y su
variabilidad (26).
Para el caso concreto de la comunidad extremeña, autores como Melón Jiménez
se inclina por el de 3,8 habitantes por unidad, un índice utilizado por
la mayoría de los especialistas para esta época. Por su parte Blanco
Carrasco obtiene para Extremadura un coeficiente de 4,01, aunque advierte
que las diferencias que se observan entre los diferentes núcleos
analizados (en algunas localidades son inferiores a 2 mientras que en
otros son superiores a 5) determinan una desviación standard y un
coeficiente de variación muy altos27.
Sin embargo, en su estudio sobre el Vecindario de Ensenada,
Camarero y Campos han demostrado que a escala provincial Extremadura tendría
uno de los coeficientes más bajos (2,9) (28). Aunque algunos
autores se han mostrado especialmente críticos ante estas diferencias,
los cálculos que para el caso de las Hurdes hemos efectuado sobre las
fuentes que recogen la población en vecinos y habitantes confirman la
variabilidad de los coeficientes.
(26) Cf. A. Domínguez Ortiz, Notas a propósito
de Vecindarios, Censos y Padrones de la era preestadística con ocasión
de la publicación del Vecindario de Ensenada En: Vecindario de
Ensenada. 1759. Vol. I, pág. XVI.
(27) J. P. Blanco Carrasco, Demografía,
familia y sociedad en la Extremadura Moderna (1500-1860), Cáceres,
Universidad de Extremadura, 1999, págs. 66-68.
(28) C. Camarero y J. Campos, El Vecindario de
Ensenada para la Corona de Castilla. Estudio preliminar. En: Vecindario
de Ensenada. 1759. Vol. I, pág. CI.
En
1970 Marcos González utilizó la información demográfica recogida por
Miñano en su Diccionario para calcular los índices de conversión
para Castilla la Nueva y Extremadura (29). Sin embargo, las
advertencias que hiciera el geógrafo ilustrado («el numero de vecinos y
habitantes que, con arreglo a las relaciones recibidas, ponga en cada
pueblo, no debe servir de base para ninguna operación administrativa») (30)
da idea de la escasa fiabilidad de esta fuente en estudios
demográficos. Mayor rigor tienen los recuentos efectuados en 1829 por la
Real Audiencia de Extremadura para la división del territorio en
corregimentos, de gran interés por recoger también la población en
vecinos y habitantes. Ya en la década de 1840 Pascual Madoz proporcionó
idéntica información en su Diccionario, utilizando para ello la
información demográfica recogida en la matrícula catastral de 1842 y en
las estadísticas municipales de 1844. Ambas fuentes serán las que aquí
utilicemos para calcular los coeficientes habitantes / vecino para las
Hurdes.
En
el recuento de la Real Audiciencia la información demográfica sobre las
Hurdes se desglosó por los antiguos concejos: Nuñomoral (481 vecinos,
1.388 almas) tendría el coeficiente más bajo: 2,9. Para Caminomorisco
(135 vecinos, 513 almas) sería de 3,8 y para Pinofranqueado (196 vecinos,
824 almas) de 4,2. Las diferencias dentro de la misma comarca son elevadas
y, como se desprende, pueden llevar a conclusiones erróneas en el caso de
utilizar un único coeficiente para toda la región. La variabilidad de
estos índices se acentúa aún más en las Hurdes dadas las diferencias
socioeconómicas que había entre los distintos concejos. Nuñomoral, el más
deprimido, tendría el coeficiente más bajo; en el otro extremo se situaría
Pinofranqueado, el municipio que gozó de una mayor prosperidad, al menos
a nivel comarcal.
(29) Para Extremadura el coeficiente obtenido era
de 4,20. M.ª D. Marcos González, La España del Antiguo Régimen. IV.
Castilla la Nueva y Extremadura, Salamanca, Universidad de Salamanca,
1971, pág. 15.
(30) S. de Miñano, Diccionario geográfico-estadístico
de España y Portugal, Madrid, 1826, I: 12.
Si
comparamos estos índices con los calculados para los distintos artidos de
la provincia de Cáceres, se comprueba una vez más la variabilidad e los
coeficientes. En 1829 los índices más bajos se obtienen en os partidos
de Alcántara y Coria (3,40), mientras que el más alto sería el de
Navalmoral (3,99) (31); el calculado para las
Hurdes se sitúa por debajo (3,35). Aunque las diferencias son poco
significativas, no podemos soslayar que a escala comarcal los contrastes
entre Nuñomoral y Pinofranqueado acentúan estas divergencias.
Por
su parte, la información demográfica que nos depara el Diccionario de
Madoz es más completa al recoger la población en vecinos y habitantes
tanto para el conjunto de la región, como para cada uno de sus municipios
y para un total de 28 localidades32. Para el conjunto de
la comarca (con 740 vecinos, 4.053 almas en
1842), el coeficiente sería de 5,47. Como en el recuento de la Real
Audiencia, los índices más bajos se obtienen en algunas de las alquerías
de las Hurdes Altas, las más deprimidas de la región: El Gasco (2,62) o
Martilandrán (3,81). No obstante, los coeficientes calculados para
algunas localidades como La Huetre (7,17) y Asegur (6,34), la primera en
el municipio de Casares y la segunda en el de Nuñomoral, nos parecen muy
elevados y ponen en duda el rigor de algunas estadísticas municipales. En
cualquier caso, el incremento en algo más de dos puntos del índice
comarcal (de 3,35 a 5,47) traduce la recuperación demográfica de las
Hurdes en el periodo comprendido entre ambos recuentos.
La
variabilidad y diferencias encontradas en los índices de conversión
ponen de manifiesto una serie de hechos de gran importancia y que no
podemos soslayar. En primer lugar la cautela que debemos tener ante las
conclusiones a que nos ha conducido la demografía del Antiguo Régimen
por la utilización de un determinado coeficiente.
Resulta evidente que además de ser Extremadura
la provincia española con los índices más bajos (hecho que subrayaría
las diferencias socioeconómicas con otras zonas del país), la diversidad
existente entre las distintas comarcas extremeñas nos impide utilizar un
único coeficiente para toda la comunidad. Por este motivo, los
coeficientes sólo pueden ser utilizados con carácter aproximativo para
volúmenes grandes de población.
(31) Campesino reproduce la información demográfica
de este recuento por partidos; los índices de conversión los hemos
calculado nosotros. Cf. A. J. Campesino Fernández, Plasencia-Cáceres:
centralidad versus capitalidad en la desorganización territorial de la
Alta Extremadura, Estudios de Geografía. Homenaje a José Luis Cruz
Reyes, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1990, pág. 234.
(32)
Al utilizar los datos de la matrícula catastral de 1842, la información
demográfica (vecinos-habitantes) de Nuñomoral incluía la relativa a
Cabezo y Casares. No obstante, del primero pudo recoger la población «tomada
en la estadística municipal del año de 1844 en que ya figuraba como
independiente», mientras que de los municipios de Nuñomoral y Casares sólo
ofreció el número de vecinos.
Estas
diferencias se acentúan aún más dentro de las Hurdes: en el recuento de
la Real Audiencia el índice más bajo (2,9) se obtiene en el antiguo
concejo de Nuñomoral (el más deprimido de la región), frente al 4,2 de
las Hurdes Bajas. Esta variabilidad complica aún más la aplicación de
un determinado coeficiente dado el escaso volumen de la población
hurdana. Así, si a la cifra de 812 vecinos (población comarcal en 1829)
aplicamos el índice obtenido para Nuñomoral (2,9) el resultado será de
2.355 habitantes. De utilizar el coeficiente calculado para Pinofranqueado
en ese recuento (4,2) la población hurdana ascendería a 3.410
habitantes. Por consiguiente, la aplicación de un determinado índice
puede modificar sustancialmente las estimaciones realizadas, lo que nos
obliga a ser aún más cautos con los resultados obtenidos.
Ante
estas variaciones sólo cabe, como señala Blanco Carrasco, realizar una
elección arbitraria en función de las condiciones de la región (33).
Aunque la mayoría de los especialistas recomiendan el coeficiente de 3,75
para el Vecindario de Ensenada, el índice conversor de 2,9
habitantes / vecino obtenido por Camarero y Campos para Extremadura nos
parece que se ajusta más a las condiciones económicas y sociales,
ciertamente precarias, de las Hurdes. Para el resto de los recuentos que
expresan la población en vecinos, hemos utilizado un coeficiente de 3,35,
por ser el obtenido para el conjunto de la comarca en el recuento de 1829.
El hecho de que todavía en esa fecha se obtengan en las Hurdes unos índices
inferiores a los calculados para otros partidos extremeños, refuerza la
conveniencia de emplear un coeficiente bajo. En cualquier caso, las cifras
que aquí recogemos constituyen únicamente una estimación de la población
hurdana en este periodo, susceptible siempre de cálculos más exactos con
otro tipo de fuentes.
(33) Blanco Carrasco comenta también este
problema, aunque sus cálculos superan nuestras estimaciones al utilizar
un índice conversor de 3,8. J. P. Blanco Carrasco, Estructura demográfica
y social de una leyenda extremeña. Las Hurdes en el Antiguo Régimen,
Cáceres, Universidad de Extremadura, 1994, págs. 27-28.
5. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN HURDANA
Como se desprende de la tabla siguiente, aunque
el crecimiento moderado fue la tónica general durante los aproximadamente
150 años que aquí se recogen, éste no fue ni uniforme ni mantenido. Las
frecuentes crisis de sobremortalidad provocadas por hambrunas, epidemias o
conflictos bélicos y la incapacidad de las estructuras socioeconómicas
de la región para mantener los excedentes demográficos generados en
etapas anteriores, determinaron que el crecimiento poblacional fuera menor
que el registrado en otras zonas de la provincia o del país.
| FECHA |
VECINDARIO / CENSO |
POBLACIÓN HURDANA |
1759
1787
1791
1813
1829
1844
1857
1860
1877
1887
1900 |
Ensenada
Floridablanca
Real Audiencia
Real Audiencia
Real Audiencia
Madoz
Comisión de Estadística
Comisión de Estadística
Inst. Geográf y Estadíst.
Inst. Geográf y Estadíst.
Inst. Geográf y Estadíst.
|
1.017 vec. (2.949 habit.)
2.760 habit.
596 vec. (1.997 habit.)
399 vec. (1.337 habit.)
812 vec. (2.725 habit.)
740 vec. (4.053 habit.)
3.958 habit.
3.769 habit.
4.662 habit.
4.261 habit.
4.626 habit. |
A
la luz de estas cifras se distinguen dos etapas en lo que a la evolución
demográfica se refiere: la primera, que abarcaría desde 1759 hasta 1813,
fue un período de recesión importante, mientras que la segunda (entre
1813 y 1900) se caracterizó por su tendencia expansiva. La contracción
demográfica registrada en la primera de estas etapas fue resultado de
sucesivos períodos de sobremortalidad: el primero, entre 1760-1763,
debido a una crisis de naturaleza mixta en la que coincidieron la falta de
subsistencias y la presencia de epidemias (especialmente viruela y tifus
exantemático). Entre 1780 y 1790 se desarrolló en las Hurdes un nuevo
período de sobremortalidad, que alcanzó máximos significativos en 1780
y en 1790. En esta ocasión fueron el paludismo (enfermedad endémica en
la región) y la viruela las causas que originaron esta nueva crisis (34).
Si
para el conjunto de España el reinado de Carlos IV se vio inmerso en una
ralentización demográfica próxima al estancamiento, en las Hurdes
coincidió con uno de los períodos más sombríos de su historia. Los últimos
años de su reinado se iniciaron con nuevas etapas de sobremortalidad,
sucesión de las crisis registradas en las últimas décadas de la
centuria anterior. La población, que aún no había logrado superar el
bache de finales del siglo XVIII, tuvo que hacer frente a un nuevo
conflicto bélico, la Guerra de la Independencia y a dos crisis de
subsistencia: la primera entre 1803-1804 y la segunda entre 1811-1812.
Como es sabido, junto a las muertes ocasionadas por el hambre, los estados
de déficit nutricional determinaban un aumento en la incidencia de
determinadas enfermedades de etiología infecciosa (tuberculosis,
infecciones gastrointestinales, parasitosis intestinales o infecciones
respiratorias), así como la aparición de enfermedades producidas por el
déficit de vitaminas, proteínas u oligoelementos. Las consecuencias de
estas crisis sobre el crecimiento demográfico hurdano fueron, a la luz de
las cifras del cuadro anterior, dramáticas: en apenas dos décadas la
región perdió un tercio de su población.
Aunque
se inició bajo el siglo de la recensión, el siglo XIX fue demográficamente
expansivo. El crecimiento lento y generalizado será, en opinión de
Blanco Carrasco, la nota dominante de la centuria35.
A pesar de la presencia de nuevas etapas de contracción demográfica, el
período comprendido entre 1813 y 1844 resulta especialmente activo en el
proceso de recuperación demográfica de las Hurdes. Las cifras que recogió
Madoz (4.053 habitantes en 1844) confirman el impulso demográfico de
estas décadas. Ya en la segunda mitad del siglo, la información que
proporcionan los censos de población, bastante más exactos que los
recuentos ilustrados, atestiguan un crecimiento acumulado de la población
hurdana, que pasó de 4.053 habitantes en 1844 a 4.626 en el año 1900. No
obstante, es fácil advertir el peso de la mortalidad catastrófica en las
Hurdes, consecuencia de los factores económicos, sociales y sanitarios ya
comentados.
(34) M. A. Melón Jiménez, Extremadura en el
Antiguo Régimen. Economía y sociedad en tierras de Cáceres, 1700-1814,
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1989, págs. 69-71. De especial
interés es el estudio realizado por Blanco Carrasco sobre la cronología
y repercusiones demográficas de ambas crisis. J.P. Blanco Carrasco, op.
cit., págs. 172-174.
(35) J. P. Blanco Carrasco, Pauperismo y
crecimiento de la población. Tendencias de la población hurdana a largo
plazo (1534-1900), Alcántara, 31-32: págs. 245-277 (1994). En
este trabajo su autor recoge la cronología de las crisis registradas en
las Hurdes hasta 1860 y sus causas.
Un
análisis más detallado de la evolución de esta población a través de
la información que proporcionan los Censos (1857, 1860, 1877, 1887
y 1900), permite comprobar la existencia de dos períodos de contracción
demográfica: el primero entre 1857 y 1860 y el segundo entre 1877 y 1887.
La mayor incidencia de la mortalidad catastrófica en ambas etapas es
evidente, aunque la ausencia de estudios demográficos más precisos a
nivel local nos impide establecer sus causas36. No obstante, parece probable que la acción
combinada de hambrunas (en especial las crisis de subsistencia de 1856-57
y 1882-83), epidemias (la de fiebre tifoidea desarrollada entre 1880 y
1881 o la de viruela de 1884)37 y enfermedades
infecciosas habituales fue la causa del incremento de la mortalidad en
esos años. Pero además, la presión de la población y las precarias
condiciones de vida determinaron un aumento de la mortalidad infantil,
mayor en las Hurdes por la continua llegada de expósitos a la comarca. En
definitiva, la persistencia de los factores de «atraso económico» hizo
que la mortalidad no perdiese su carácter catastrófico durante el siglo
XIX. En las Hurdes el proceso de modernización demográfica fue aún más
lento y tardío que en el resto del país.
No
obstante, las etapas de contracción demográfica comentadas no afectaron
por igual a los diferentes municipios hurdanos. Por este motivo, el
crecimiento demográfico registrado en la segunda mitad del siglo XIX no
fue uniforme: el desglose de estas cifras por municipios atestigua el
mayor crecimiento de unos núcleos frente al estancamiento o el
crecimiento negativo de otros. Como se comprueba en el cuadro siguiente,
el aumento de población más importante se registró en los municipios de
Cabezo, Nuñomoral y Caminomorisco. Por el contrario, el ayuntamiento de
Pinofranqueado tuvo un crecimiento demográfico negativo (perdió 155
habitantes en la segunda mitad del siglo XIX); por último, el municipio
de Casares fue el único que registró un estancamiento poblacional
durante esta etapa.
(36) Únicamente contamos con el estudio
realizado por Blanco Carrasco (ver nota anterior) sobre las consecuencias
demográficas de la crisis de 1857-1860.
(37) El catedrático salmantino Vicente de la
Fuente reseñó la elevada mortalidad ocasionada por la crisis de
subsistencia de 1857, que describía como «muy cruel hambre». V. de la
Fuente, Expedición científica y artística a la Sierra de Francia,
Provincia de Salamanca, en el mes de Julio año de 1857, Boletín de la
Real Academia de la Historia, III: págs. 159-189 (1883). Los estragos
de la epidemia de fiebre tifoidea fueron reseñados por Romualdo Martín
Santibáñez, Las Jurdes. La humanidad doliente. Cuadros aterradores, La
Locomotora, 1 de mayo de 1881. Sobre las consecuencias demográficas
de la epidemia de viruela de 1884, C. García Moro, Entre brezos y
colmenas. La población de Casares de las Hurdes en los siglos XVII al XX,
Badajoz, Editora Regional de Extremadura, 1986, pág. 142.
| MUNICIPIOS |
POBLACIÓN |
|
1857 |
1860 |
1877 |
1887 |
1900 |
| Cabezo |
528 |
537 |
880 |
845 |
925 |
| Caminomorisco |
863 |
801 |
884 |
839 |
989 |
| Casares |
372 |
393 |
369 |
375 |
378 |
| Nuñomoral |
874 |
828 |
1.229 |
1.053 |
1.168 |
| Pinofranqueado |
1.321 |
1.210 |
1.300 |
1.149 |
1.166 |
| Total Hurdes |
3.958 |
3.769 |
4.662 |
4.261 |
4.626 |
A pesar del fuerte impacto de la mortalidad,
mayor aún en el caso de la mortalidad infantil, el balance final para el
conjunto de la región fue positivo. Un crecimiento que se produjo sin
ningún tipo de apoyos de índole económico, social o sanitario, por lo
que resulta difícil aceptar algunas de las hipótesis formuladas sobre
los factores que lo hicieron posible. Así, cabe dudar de los efectos que
tuvieron pretendidas mejoras en la alimentación o en la asistencia
sanitaria de la población hurdana (38).
En realidad, la alimentación estuvo muy por debajo del nivel de
subsistencia y la falta de asistencia médica y sanitaria fue una
constante que se manutuvo hasta los primeros decenios del siglo XX.
Estudios demográficos recientes han puesto de manifiesto en qué medida
ambos factores explican la persistencia de una elevada mortalidad de la
comunidad extremeña, sobre todo en los núcleos rurales más deprimidos,
hasta principios del siglo XX (39).
Tampoco nos resulta admisible la interpretación que hacen algunos
historiadores sobre un mayor interés por las Hurdes en el pensamiento político
y económico nacional.
(38) Para Blanco Carrasco este crecimiento se
debería fundamentalmente a las «considerables mejoras en la atención
sanitaria» y a una relativa remisión de las crisis de mortalidad. Cf.,
J. P. Blanco Carrasco, Pauperismo y crecimiento de la población... (ver
nota 35).
(39) J. L. Gurría Gascón, C. Jurado Rivas y M.
Granados Claver , La población extremeña en el tránsito del siglo XIX
al XX, Revista de Estudios Extremeños, 55: págs. 265-296 (1999).
En
opinión de Blanco Carrasco «el Estado liberal será el primero en
blasonar a las Hurdes como una zona desfavorecida y de ayuda urgente» (40),
afirmación que no podemos compartir. El análisis de las fuentes de que
disponemos para el estudio histórico de las Hurdes en la etapa contemporánea
demuestra en qué medida el supuesto interés de la clase política por la
región fue una quimera.
Del
análisis de las fuentes consultadas se infiere que fueron otros los
factores que determinaron el fenómeno de expansión demográfica
registrado en la segunda mitad del siglo XIX. Un crecimiento que a nuestro
juicio fue resultado de la pervivencia de mentalidades prenatalistas
tradicionales y, sobre todo, de la incidencia de las migraciones
forzosas de expósitos, cuyo número registró un crecimiento
sostenido a lo largo de este período. Resulta significativo que el único
municipio que experimentó un crecimiento negativo de población en la
segunda mitad del siglo XIX fue Pinofranqueado, donde el volumen de expósitos
fue el más bajo de todas las Hurdes.
(40) Este es el argumento que utiliza Blanco
Carrasco para explicar el crecimiento de la población hurdana a lo largo
el siglo XIX. Cf. J. P. Blanco Carrasco, Las Hurdes en el Antiguo Régimen,
pág. 69.
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